’30 Rock’, o el manual humorístico para reírte de tu jefe

The Big Bang Theory, Modern Family, 2 Broke Girls, Silicon Valley… series, series, series, pero ¿cómo son las series por dentro? Para conocerlo, lo mejor es que te lo enseñe Tina Fey de la mano de las siete brillantes temporadas de 30 Rock.

30 Rock, en español: Rockefeller Plaza, y en andaluz: “¿Por qué traducís este título? Malajes”, es la serie que desgarra la televisión y te destripa de risa. 

Entre 2006 y 2013 Tina Fey se le quedaron los músculos de un Masters del Universo de tanto recoger premios… y para qué engañarnos… por ello se mantuvo en antena. Con unas audiencias que descendían al mismo nivel que aumentaba su prestigio, Rockefeller Plaza consiguió una lista de “cameos”  que dejan la serie en nivel ninfómana. Desde Tom Hanks a Elvis Costello, pasando por los Beastie Boys o  Condoleezza Rice… o hasta 4 episodios de Matt Damon interpretando a un piloto pusilánime… ¡4 episodios!, ¡que eso es mucho más que lo que dedicó al piloto de Interstellar!

Habituados a ser seducidos en las alfombras rojas o las radiantes entrevistas en los late nights, 30 Rock se encarga de enseñarnos lo que no vemos, o al menos, a acercarse más a la realidad que no el mundo “chachi piruli” que nos vende Hollywood.

Jenna Maroney y Tracy Morgan ponen en sus bocas la más descacharrante realidad a unos actores ególatras, neurasténicos, celosos y vanidosos. Unas parodias que si lees dos o tres biografías del Hollywood clásico, acabas viendo que tienen tanta ficción como una novela de Dostoyevski.

El personaje más entrañable sería Kenneth Parcell, el paje de la NBC. El rubio acaba representando a la audiencia más fiel. Ignorado e incomprendido por el staff del Rockefeller Plaza, representa el fan más incondicional, la persona a la que debería ir dirigida la programación. Esa masa abstracta que ni intuyen en las alturas de los platos o en los despachos de televisión. 

De hecho, eso es la esencia de 30 Rock. Reírse del propio canal en el momento más gris de la “tele” del pavo real. Una época en que los intentos para levantar las audiencias los llevaron a crear los programas más disparatados, que llevaron a la NBC de ser el favorito de América a ser el Cuatro de Estados Unidos. Con más glamour, pero sin Iker Jiménez. 

Todo esto nos lleva al mejor personaje de la serie, Jack Donaghy, el director de la NBC interpretado por un Alec Baldwin en estado de gracia. Un hombre obsesionado con el poder y el dinero. Un hombre al servicio de General Electric y que podía estar dirigiendo la subdivisión NBC como podría estar dirigiendo la subdivisión de microondas para la cocina. Porque al fin y al cabo, ¿alguien se cree que Vasile vea Telecinco? ¿Alguien puede preguntarle quién es Salvador Mohedano?

Todo esto salpicado por Liz Lemon, que vendría a ser Tina Fey, interpretando a Tina Fey. ¿Pero quién es Tina Fey?

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Tina Fey es la “It Girl” del humor americano, lo que vendría a ser Arcade Fire en la música o el Barça en los juzgados. La indiscutible estrella del momento. Y lo hace con un salto hacia adelante en el humor de toda la vida, partiendo de unos personajes trabajadísimos, estableciendo nuevos paradigmas en la creación de los perfiles de toda la vida de la sitcom (el egocéntrico, la insegura, el chistoso…) y lo dota de todos los recursos que ha ido incorporando el lenguaje humorístico televisivo: la parodia exagerada, la animalización, el posthumor, la escatología más sofisticada, la “cartoonización” de las imágenes, el ritmo MTV, el metahumor más Community que Community… en definitiva, una pócima “trendy” más chispeante que un disco de Madonna (especialmente para los 3 últimos).

Efectivamente Tina Fey no hace como Fred Armisen, su compañero de clase en Saturday Night Live, que en Portlandia se dedica a exprimir hasta la última gota del posthumor. Tampoco se da un baño por el arte conceptual como Louie C.K. Ella simplemente empuja el humor desde el sillón funcionarial donde se han quedado los niños de The Big Bang Theory y lo lleva 10 años más para allá. 

Fey sigue la estricta trayectoria que marcan los americanos para la comedia televisiva. Clubs de comedia, sala de guionistas y finalmente estrellato televisivo y películas. Y esa imparable ascensión la ha llevado por los escenarios más prestigiosos de Yankilandia. Desde las bambalinas del Saturday Night Live a las prestigiosas noches de Superjueves en la NBC… y como no, la reincidente presentadora de los globos de Oro. La Amancio Ortega de la comedia.

La cómica con gafas estrena ahora serie, Unbreakable Kimmy Schmidt, la perfecta oportunidad para probar el no va más en el humor televisivo. Y si os gusta, no dejéis de consumir 30 Rock. 9 de cada 10 humoristas lo recomiendan para robar ideas. 

Manel Fernández

Monologuista, periodista y teleoperadora del teléfono de la Esperanza. Entregó su sueldo al casero y su corazón a Buffy Cazavampiros.