‘Allí Abajo’: el gran acierto cómico

En sus propuestas nacionales, Antena 3 ha dado en el clavo colocando entre las series más valoradas éxitos como Bajo Sospecha, Vis a Vis y Allí Abajo. La innovación siempre es un riesgo (sino que se lo digan a El Ministerio del Tiempo), pero la cadena ha sabido jugar bien sus cartas para acertar de pleno con cada uno de sus estrenos en el momento y el lugar idóneo.

A pesar de la calidad dramática de las dos primeras, es momento para diseccionar la comedia de andaluces y vascos justo tras acabar su exitosa primera temporada. Las comparaciones son odiosas, pero en este caso son muy visibles ya que la sitcom guarda cierto parecido con Ocho Apellidos Vascos, aunque en la serie no es un andaluz el que va al País Vasco, sino un vasco el que visita Sevilla.

Eso le pudo pasar factura en un principio, de hecho si hubiera escrito esta crítica nada más empezar, mi opinión hubiera sido muy diferente. Allí Abajo es de esas series que mejoran capítulo a capítulo y lo que al comienzo parecía una serie más, al final se convierte en una manera de desestresarte después de un día duro, capaz de hacerte reír con sus gracias y emocionarte cuando la situación lo requiere.

Allí Abajo se centra en las aventuras de Iñaki que, tras el accidente fortuito de su madre, debe quedarse en Sevilla para cuidarla esperando a que despierte. Mientras tanto conocerá las costumbres de los andaluces y la gran diferencia con los chicarrones del Norte. Algo así como ocurre en la película protagonizada por Clara Lago y Dani Rovira pero a la inversa.

A priori los andaluces son más ‘chistosos’ pero a veces sus gracias son llevadas al extremo y se parodian a sí mismos a un nivel máximo. El mejor ejemplo lo tenemos con el personaje interpretado por Mariano Peña, a pesar de diferenciarse de manera correcta de Mauricio Colmenero se transforma en alguien poco creíble, nada racional y que pierde la verosimilitud en cada frase.

Los andaluces cumplen con su función, pero la gran sorpresa la protagonizan los vascos. Las mejores escenas de la primera temporada de Allí Abajo se han dado con las visitas de la cuadrilla de vascos a Sevilla, una manera perfecta para interactuar y burlarse del choque de culturas entre norte y sur. Algo que funciona en todos los aspectos, solo hay que darse cuenta como Perdiendo el Norte o Ahora o Nunca siguen aumentando su recaudación en la taquilla española.

El mayor acierto de la ficción cómica de Antena 3 no son sus espectaculares exteriores, sus increíbles escenarios, sus perfectos planos o esa ambientación sevillana solo propia de una serie española de calidad; el mayor acierto son sus actores. María León está perfecta (como siempre), la admiración llega con su coprotagonista masculino Jon Plazaola, además de tener unos secundarios de excepción que aportan un toque especial a cada trama y escena, desde Martixu hasta Dolores o Jozé.

Allí abajo se despide con ganas de volver en una segunda temporada y con fuerza para hacernos reír todavía más, algo que muy pocas comedias tienen el privilegio de hacer en realidad. Aquí Paz y Después Gloria, Gym Tony o Anclados son buenos ejemplos de que pese a continuar en Mediaset España (algunas), las risas enlatadas son las únicas risas existentes en las series…

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Periodista de profesión y bloguero por afición. Con experiencia en el mundo de la comunicación online, soy un apasionado de las series de televisión y hablo sobre ellas en La Vanguardia.