‘Anatomía de Grey’: el adiós a Cristina Yang

¡CUIDADO, SPOILERS!

Sugerimos no leerlo si no se ha visto la décima temporada.

Hace semanas (casi meses) que despedimos una de las grandes series estadounidenses y lo hizo con un sabor agridulce. La décima temporada de Anatomía de Grey no será recordada por las cuestiones médicas, éticas o amorosas que les ocurrieron a los personajes de la ficción, será recordada porque le dijimos adiós a Cristina Yang.

Se ha dicho muchas veces que Anatomía de Grey no es lo que era, que ha cambiado y jamás volverá a interesarnos de la misma manera que lo hacía en las primeras temporadas. Secundo esa opinión general ya que (para mí) ha pasado de ser una ficción médica relevante y entretenida a una serie más donde todos se lían con todos y de vez en cuando hay una catástrofe.

No nos vamos a engañar, la maestría con la que Shonda Rhimes manejaba los hilos del Seattle Grace, cual Parca de la mitología romana, hace mucho que se rompieron. Cada uno sigue su camino, las conexiones entre los personajes empiezan a flojear, se centran más en sus relaciones únicas que en el buen hacer que vivíamos cuando todos eran una piña y teníamos delante al MAGIC Team.

El único momento en el que Rhimes vuelve a ser la Parca que decide el destino de los personajes es en las season’s finale. Debe ser preocupante para Seattle que todos los acontecimientos extraños-catastróficos-alucinantes se concentren en un mismo punto, porque no es normal que los médicos hayan sobrevivido a un accidente de avión, una tormenta eléctrica y un tiroteo (entre algunas cosas más). No es creíble.

En la décima temporada han intentado meternos a los internos con calzador en cada escena, desarrollando lazos con antiguos personajes que no han seguido adelante. En cambio lo residentes, los médicos del lugar, han avanzado satisfactoriamente en sus carreras profesionales, lo cual se ha resentido a nivel personal. Algo que puede pasarnos a cualquiera, aunque no es lo deseado.

Menos mal que desde el comienzo sabíamos que Sandra Oh no volvería a interpretar a la gran doctora Yang; si no hubiera sido un gran palo para los espectadores. Conociendo esa información todos temíamos lo que pudiera sucederle y tengo que reconocer que su marcha ha sido placentera, acertada y muy interesante. Sobre todo lo que se refiere al gran encontronazo con su ex, Burke, que pasará a la historia de la ficción.

Justo después de enjuagarnos las lagrimas al despedir a Yang y sabiendo que Anatomía de Grey no volverá a ser lo mismo sin ella; volvemos presenciar una bomba que será el eje de los nuevos episodios. Un nuevo personaje se instala en el Grey Sloan Memorial Hospital y es ni más ni menos que la hija del Dr. Weber y Ellis Grey. ¿Otra hermanastra para Meredith? ¿Otra más?

Periodista de profesión y bloguero por afición. Con experiencia en el mundo de la comunicación online, soy un apasionado de las series de televisión y hablo sobre ellas en La Vanguardia.