‘Arrested Development’: ¿Ella? Sí, ella

“Y ahora la historia de una familia acaudalada que lo perdió todo y del hijo que no tuvo otra opción que mantenerlos unidos, es Arrested Development”.

Es curioso como una sitcom, género encorsetado donde los haya, y con una premisa tan estereotípica como el de la familia disfuncional, ha sido capaz de revolucionar el discurso serial hasta dos veces durante la última década.

La familia Bluth comenzó su andadura allá por 2003, en la cadena generalista FOX, y lo que en principio parecía una comedia de líos familiares al uso, muy pronto se convirtió en objeto de culto y veneración. No sólo se atrevieron con tramas demasiado arriesgadas para una comedia en abierto (sobre todo con sus tramas incestuosas entre George Michael y Maeby o Buster y Lucille), sino que se atrevieron con cambios mucho más profundos: el del propio formato de la sitcom. Este término, situation comedy, conlleva una serie de recursos estilísticos, muy machacados ya en 2003 y que hoy en día aún tenemos que sufrir en los engendros de, por ejemplo, Chuck Lorre, como son las grabaciones en sets, la multicámara, las risas enlatadas… y todo el clasicismo visual que podemos apreciar en The Big Bang Theory. Sin embargo, Arrested Development popularizó en Estados Unidos el llamado formato mockumentary (con el que Ricky Gervais había hecho su propia revolución en la comedia inglesa unos pocos años atrás con The Office), cámara en hombro, diversas localizaciones exteriores, supresión de las risas enlatadas, aunque con el dogma de nunca dirigirse directamente a cámara, al contrario de lo que veríamos posteriormente en The Office US, Modern Family o Parks and Recreation.

Pero más allá de unos simples cambios de forma, que daban un soplo de aire fresco al género, AD estaba dotada de un ritmo endiablado; y no sólo hablamos de la velocidad a la que volaban sus gags con una densidad de gag/minuto inalcanzable para cualquier otra serie, la clave de esta serie se encuentra en su trabajo de edición. Con picos de hasta 7 escenas en 20 segundos, el ritmo es trepidante, las tramas, debido al alto número de cortes, se construyen más como una adición de anécdotas saltando de la acción principal a momentos del pasado, fotografías, páginas de periódico, grabaciones de cámaras de seguridad… pequeñas píldoras, pequeños desarrollos retenidos, informativas que añaden un nuevo matiz, un pequeño gag, a la trama principal. No obstante, como todo producto “de culto”, inteligente y novedoso, fue cancelado por falta de audiencia tras tres temporadas.

Afortunadamente, la historia de Arrested Development es una historia contada en dos medios, el vivo reflejo de los avances de la industria televisiva y de la tecnología en menos de diez años. En 2014, la plataforma de vídeo bajo demanda Netflix estrena la cuarta temporada y la sitcom se plantea un nuevo reto, ¿renovar de nuevo el género sitcom? No, reinventar la propia televisión. Ya conocemos muchas de las series que esta misma plataforma y otras parecidas han estrenados en los últimos años: House of Cards, Orange is the New Black, Transparent… y estamos familiarizados con su método de distribución y la respuesta consumista de la audiencia con el denominado binge watching. Sin embargo, aunque el continente ha cambiado, de la televisión a Internet, el contenido sigue con un modelo narrativo arquetípico y líneal: un capítulo comienza en el punto A y termina en el B -probablemente con un bonito cliffhanger– y el siguiente comenzará en ese mismo punto B y terminará en el C. Los 15 episodios que conforman la cuarta tanda de AD comienzan en el mismo punto A y terminan… en el mismo punto B. 15 episodios ocurriendo simultáneamente pero siguiendo las aventuras de un personaje diferente originando situaciones como planos sin contraplano, escenas que empiezan en el capítulo 9 y terminan en el 2… un rompecabezas (ver imagen al final del párrafo) en manos del espectador que tiene que desentrañar no sólo con maratones de episodios, además podrá elegir el orden de visionado que prefiera -ya que todos los episodios son simultáneos- y deberá revisitar aquellos primeros episodios incompletos cuyas escenas se resolverán con pequeños momentos repartidos entre toda la temporada.

Esquema de la temporalidad de la cuarta entrega de 'AD'.

Esquema de la temporalidad de la cuarta entrega de ‘AD’ (pinchad para ampliar).

Un ejemplo: sin entrar en muchos detalles de la trama, el capítulo 13 se centra en el más pequeño de la familia. George Michael (Michael Cera) viaja a España a modo de au pair y durante su estancia ¡Madrid es atacada por un dron! ¿El origen de este gag? En el capítulo 11 su tío Buster (Tony Hale) es contratado por el ejército como piloto de drones -aunque él piense que es un videojuego- y, en un despiste, ataca por equivocación… la capital española. Un gag descompuesto en dos instantes de dos episodios distintos, una serie consciente de las posibilidades narrativas que el medio online, la plataforma Netflix, ofrece. Es por ello que AD es, realmente, la primera serie de televisión realmente propia de este nuevo medio, alejada de la linealidad propia de la televisión y próxima a la hipertextualidad, en sus múltiples caminos a recorrer, del digital.

Arrested Development nos ha mostrado lo que la serialidad puede alcanzar con este nuevo set de herramientas: un laberinto interactivo. Una comedia no muy conocida en estos lares, pero, probablemente, una de las piezas más importantes de la televisión en la última década, incluso habiéndose emancipado de ella.

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Jaime Costas Nicolás

Gallego y nómada. Programador cultural de profesión. Divulgador cinematográfico y televisivo con especial interés en la comedia y los formatos seriales.