Be what you want to be

William Mckinley High School, Michigan. Un campo de fútbol americano, los jugadores intercambian golpes entre ellos y suena alguna que otra bordería de un entrenador a sus jugadores. La música in crescendo nos pone en escena, 1980. La imagen se acerca a una pareja y la chica le pregunta a su novio:

-Estás tan distante últimamente, Brad, ¿te pasa algo? -el chico la mira confuso, las palabras se le atrancan, no consigue hacerlas fluir.

-Si es algo que he hecho, quiero que me lo digas. Podemos superarlo, pero tenemos que comunicarnos. Tienes que hablarme -le coge del brazo y le mira a los ojos.

-Ashley, te quiero tanto que me asusta -y la chica sonríe y le besa.

La conversación, al igual que un prólogo, no quiere más que orientarnos, situarnos y cautivarnos. En ocasiones no todo prólogo tiene ese efecto, pero este, como si de una conversación con una vidente se tratase, nos propone que nos abramos y contemos nuestros problemas, aflicciones, sentimientos y emociones, con la promesa de que a cambio recibiremos una recompensa.

La música cambia con un estruendo de guitarra eléctrica, la cámara, antes situada encima de las gradas, se desliza hacia la parte de abajo y nos lleva ante un grupo de amigos. Pensaréis que se trata de un grupo cualquiera, pero no, los actores son James Franco, Jason Segel y Seth Rogen hace 14 años, cuando empezaron su carrera como actores. James Franco, Daniel Desario en la serie, está contando un suceso ocurrido con su familia, mientras los demás le observan. La conversación, como la mayoría de las que tenemos con nuestros amigos, no quiere decir nada explícitamente. Es más, tiene la típica interrupción de tu amigo que no te escucha y tan solo se queda con lo que quiere. Nos vale con tan solo unas pocas frases para saber que precisamente estas conversaciones, que aparentemente no quieren decir nada, sin embargo, son la mejor manera de reflejar una amistad. Unas pipas, un banco y en tan solo unos minutos tendrás una conversación que no irá a ninguna parte pero que te hará pasar buenos momentos.

La cámara dinámica, buscando las historias allá donde las haya, se mueve de nuevo. Pasa por delante de una chica y de rebote nos lleva a otro grupo de amigos. Estos, alegremente hablando de sus cosas, acaban chocando con otro grupo que tan solo busca causarles problemas.

¡Hey! Tranquilo, no solo basta con abrirse y contar tus problemas. Ojalá fuese tan fácil. Contar las cosas no soluciona nada, tan solo ayuda a afrontarlas. El encontronazo entre los dos grupos nos espabila de los besos de la amada y de las coñas de los amigos para decirnos que no todo es fácil. La vida, en ocasiones, consiste en superar obstáculos y más si eres un adolescente. Aunque a veces te echen una mano.

Esto, tan solo son los primeros 3 ó 4 minutos de la serie Freak and Geeks (F&G para abreviar), serie creada por Paul Freig, conocido por dirigir capítulos de Mad Men, The office y Weeds. Se emitió en la temporada 1999-2000, gozó de gran éxito y fue muy bien recibida por la crítica; llegó incluso a tener un par de nominaciones a los premios Emmy por su guión.

A su vez, cabe destacar la música que acompaña en todo momento la escena.

«I don’t give a damn ‘bout my bad reputation
You’re living in the past it’s a new generation
A girl can do what she wants to do and that’s
What I’m gonna do
An’ I don’t give a damn’ bout my bad reputation»

Con esta música, ‘Bad Reputation’ de Joan Jett, mezclándose con imágenes de la sesión de fotos del anuario comienza la cabecera de la serie.

freaksandgeeks

No nos importa lo que la gente piense de nosotros, vivimos en una nueva época, vamos a hacer lo que queramos de verdad. Nadie nos dirá que hacer, que estudiar y mucho menos cambiarán nuestra forma de ser. Dejadnos experimentar, hacer lo que nos apetezca. No me mires mal si no soy como tú, yo soy feliz, y eso es lo que importa. No me agobies, no me presiones, soy mayor para hacer lo que quiera.

Con esta declaración de intenciones se presenta la serie en la cabecera y en el primer episodio.

Escuchar música nos encanta, y si a esta la añades unas imágenes la combinación puede ser perfecta, ambos se benefician, tanto la imagen como la música. La canciones son un recurso muy utilizado en el mundo del cine. Si a una escena la pones música, ésta multiplica la sensación que buscas transmitir, y F&G emplea este recurso a la perfección con tanta armonía y musicalidad que a veces ni te das cuenta de que la música está ahí.

Haciendo un aparte, este efecto lo muestra a la perfección la escena final de Breaking Bad con ‘My Baby Blue’ de Badfinger llegándote a cuestionar si la canción se hizo para ese momento.

Puede que esta sea la causa por la cual no muchas series tienen grandes bandas sonoras, pues a F&G le salió muy cara la jugada. Gastó una importante parte de su presupuesto comprando los derechos de las canciones. Como consecuencia de esta gran banda sonora tuvieron problemas al editar la serie para su publicación en DVD, llegando incluso a la sustitución de algunas canciones al no poder afrontar el gasto que suponía.

Tan solo gozó de una temporada de 17 capítulos pero eso no ha evitado que se convierta en una serie de culto, engrosando la lista del «Los 100 mejores shows de todos los tiempos» de la revista Time y ocupando el tercer lugar en la lista, también del Time, de las mejores series de la década del 2000.

La serie nos viene al pelo en los tiempos que corren donde el uso de la palabra freak se ha convertido en todo un cliché. La serie nos enseña la diferencia, poco conocida, entre freak y geek, mostrándonos que en realidad hacemos un mal uso de la palabra freak. Cuando uno ve la serie hay situaciones y escenas que le suenan familiares, y la verdad es que esta serie ha tenido una gran influencia en todo lo referente al cine y series posteriores, como Zombies Party, iniciadora de un género cómico poco explotado hasta el boom zombie de finales de la década del 2000. Las bromas, incluso, te sonarán familiares.

La serie se centra en los problemas de sus personajes, tan dispares, y, en ocasiones, llevados al extremo de lo absurdo que solo nos dejan una opción, reírnos. Iremos viendo como evolucionan, como cambian sus opiniones y gustos, pues están en el momento de ello, y como van buscando su camino.

Cabe destacar el papel de los padres de Lindsay y Sam Weir, Joe Flaherty y Becky Ann Baker, cuya interpretación enriquece la serie, haciéndonos pasar unos divertidos momentos, en los que estoy seguro de que a más de uno le sonará familiar lo que dicen.

Puede que no te apetezca empezar a ver una serie que tan solo tiene 17 capítulos, y como la cancelaron pensarás que no termina, pero no es así. Además, es la oportunidad de ver a grandes actores en su comienzo. No te la pierdas, te aseguro que no perderás el tiempo.

Guillermo García Ors

Madrileño que no concibe un mundo sin el séptimo arte. Estudiante de Medicina, pero fascinado por la Literatura en todas sus expresiones. Buscador de nuevas experiencias.