‘Big Little Lies’: Desesperadas supervivientes

Una fiesta benéfica a la que todo un pueblo acude. Un muerto. Un asesino. Un móvil. El espectador de esta última miniserie de HBO, Big Little Lies, conoce todo esto desde su primer minuto, pero debe saber que hasta los últimos 15 del capítulo final nada se desvela. Mientras tanto, la serie se convierte en un gigantesco puzzle en el que todo el mundo tiene razones para matar a todo el mundo. Las intrigas se suceden con las historias de tres familias, a priori, ideales, pero que encierran grandes problemas que no quieren que el mundo vea.

Big Little Lies, basada en la novela homónima de Liane Moriarty, es la historia de una sociedad, la lujosa de Monterrey (California) en la que cuatro mujeres (Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Shailene Woodley y Laura Dern) llevan sus hijos a un mismo colegio. Las cuatro viven una vida de lujos y envidias en la exclusiva localidad costera, pero no todo es perfecto. Abusos sexuales, bullying, celos, infidelidades se encierran en las cuatro paredes de sus exclusivas mansiones. ¿El resultado? La inevitable muerte de un personaje de la serie que se va fraguando, a fuego lento, durante sus siete capítulos.

Shailene Woodley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman

Hay quien puede pensar que ésta es una nueva versión de Mujeres desesperadas, en las que mujeres ricas y fabulosas viven problemas de mujeres ricas y fabulosas. Lejos de esto, Big Little Lies es una crónica de una sociedad en su conjunto. Una sociedad que empuja a sus habitantes a una vacua vida de lujos en la que no pueden existir los problemas. La empresaria de éxito Renata Klein (Laura Dern) llega a afirmar que se ha convertido en lo que juró no hacerlo, que ahora lleva una vida solo encaminada a la ostentación. Abigail Carlson (Kathryn Newton), a sus 16 años hace todo lo posible por huir de ese mundo y llega a decirle a su madre: “Siento que me preparas para ser como la gente de esta comunidad”.

Todas estas mujeres viven rodeadas de espejos, pero hay uno en la que la cámara se fija más concienzudamente: en el retrovisor de sus coches. Buscando una sutil metáfora, estas mujeres se creen a salvo de la realidad, lo que los espejos muestran, pero un pequeño cristal muestra al espectador lo que más quieren esconder: su mirada, reflejo de su conflictivo y roto mundo interior.

Reese Witherspoon – HBO

Si hay una de las historias que tiene la capacidad de quedarse en la retina del espectador, esa es la de los abusos sexuales de Celeste y Perry Wright (Nicole Kidman y Alexander Skarsgård). Celeste dejó su trabajo de abogada por ocuparse de la familia que conformó con Perry, un empresario de lujo. Sin embargo, lejos de la felicidad que irradian desde fuera, la vida diaria es un horror para Celeste, que tiene que aguantar las torturas físicas y psicológicas de su marido. Nicole Kidman representa ya no al estereotipo de una mujer rica, sino a cientos y miles de mujeres que viven esta lacra día a día.

Nicole Kidman realiza una actuación que será digna de premios en los próximos Emmy. Pero lejos de esto, representa con todos los matices y asperezas todas las dudas y tormentos que pasan por la cabeza de una mujer en esas condiciones. Además, los pequeños flashes de violencia sin tapujos, unidos a una dirección claustrofóbica de sus escenas, transmiten al espectador, sobre todo en los momentos finales, una sensación de angustia real ante la situación de Celeste y sus hijos. Ver a Nicole Kidman con la mirada perdida, llena de golpes y moretones pondrá la piel de gallina a más de uno. Y, sobre todo, removerá conciencias sobre esta lacra más que actual.

Nicole Kidman y Alexander Skarsgård, un matrimonio muy conflictivo – HBO

Pero no solo hay que hablar de Nicole Kidman. El reparto completo de Big Little Lieses un acierto total y absoluto de HBO. Por un lado, el trío protagonista lo completan Reese Witherspoon, quien realiza una actuación sincera y muy convincente; y Shailene Woodley, que muestra toda su debilidad interna y ternura en cada gesto. Laura Dern, por su parte, da vida a una pija y estirada madre que se da cuenta de que no es aceptada en la comunidad. Sus gritos desesperados y el histrionismo de su trabajo son, sinceramente, magníficos. La presencia adulta femenina la completa Zoë Kravitz, con un papel menor, pero completamente necesario en la resolución final.

Las cinco actrices protagonistas de la miniserie – HBO

Por otro lado, HBO ha contratado a actores jóvenes que son el alma de gran parte de la serie. Destacan la espontánea y muy verdadera Darby Camp, que interpreta a Chloe Mckenzie, una niña con espíritu demasiado maduro para su edad; Iain Armitage, que es Ziggy Chapman, un niño roto por el hecho de no haber conocido a su padre; y Kathryn Newton, Abigail Carlson, una joven adolescente que necesita diferenciarse de una sociedad que no soporta.

La joven Darby Camp, un verdadero descubrimiento – HBO

Una de las mayores críticas que se le ha hecho a Big Little Lies es su ritmo lento y su poco avance en la trama. Sin embargo, la serie progresa poco a poco porque necesita realizar un estudio exhaustivo sobre las relaciones humanas en esta comunidad. La clave del conjunto es llegar a la última escena y no saber quién mata a quién y por qué, ya que, en el fondo, todos pueden hacerlo. David E. Kelley, su creador y guionista, le da la misma importancia a todas sus tramas para que el espectador no sepa el final hasta el último minuto. Sin necesidad de entrar en spoilers se puede decir que el desenlace es el mejor que puede tener una serie como esta que ha puesto a la mujer en el centro en todo momento. Un final que habla de mujeres que se pueden levantar por sí solas en una sociedad que prefiere tenerlas de rodillas.

Tanto el propio Kelley como Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club, Wild), el director de los siete capítulos, apuestan por un montaje que intercambie la narración lineal con diversos flashbacks y flash-forwards que hablan tanto de la vida anterior de sus protagonistas, como del futuro asesinato que se va a perpetuar. Los diálogos impregnan cada segundo de la trama, siendo el verdadero motor de la misma. El humor negro, mezclado con la crítica social más directa y el realismo más dañino es su verdadera seña de identidad.

Uno de los mayores descubrimientos de Big Little Lies ha sido la potencia de su banda sonora. Chloe Mckenzie (Darby Camp), la pequeña hija de Madeleine, escucha constantemente música en su iPod, que reproduce por toda la casa. Clásicos de Elvis Presley se suceden con canciones desconocidas de country, rock y pop. Toda una delicia que ya está recopilada en Spotify.

Big Little Lies puede parecer un producto ligero, superficial, sobre mujeres con la vida hecha y problemas sin importancia. Pero poco a poco se va mostrando como un producto comprometido con la sociedad en la que vive y los problemas reales y serios de sus mujeres. Este tono más sarcástico y ligero de muchas de sus escenas intenta reflejar el estilo de vida de las protagonistas, no es una carencia de la serie. Los siete capítulos de Big Little Lies harán mecha en el espectador, que verá cómo la historia de estas mujeres le ha llegado profundo. Si es mujer, se verá reflejada. Si es hombre, verá su perspectiva social aumentada.

Hay quien, tras el éxito de esta miniserie, ha pedido que se realice una segunda temporada de la misma, incluida Nicole Kidman. Quizá rompería con la naturaleza limitada del conjunto. El final es lo suficientemente perfecto como para continuar la historia  hacia horizontes desconocidos. Véase el ejemplo de True Detective. Pase lo que pase, nadie podrá hacer olvidar ya una miniserie que es más grande de lo que puede parecer. Más comprometida. Más necesaria.

Esto con Eva Longoria no pasaba.

Alberto Monje

Periodista. Colaborador en @EsenciaCine.