‘Cucumber’ y la trinidad LGTB de Channel 4

El galés Russell T. Davies no ha tenido suficiente con revivir a Doctor Who o sentar cátedra con Queer as Folk; tenía que volver. En esta ocasión su regalo es un tríptico de series para la cadena británica Channel 4, su cadena hermana E4 y su portal online 4oD: Cucumber, Banana y Tofu.

Aunque pueden consumirse de manera independiente, la nueva obra de Davies está pensada para ser vista en su conjunto: Cucumber nos narra en 40 minutos semanales la historia principal de Henry y su novio Lance, Banana usa los 20 minutos de sus episodios como pequeñas ventanas a historias independientes que, de un modo más o menos (o nada) sutil, se cruzan en la vida de los protagonistas de Cucumber; y Tofu en sus fugaces 10 minutos de duración recoge a modo de documental las opiniones y anécdotas sobre diversos aspectos de la sexualidad no sólo del reparto y los creadores, sino también de actores porno gay como Jake Bass o personas anónimas (normalmente con historias mucho más atrevidas y apasionantes que contar).

Como ya he dicho Cucumber narra la historia de Henry y Lance, pero la gran diferencia es que estos no son los habituales gays jóvenes, guapos y exitosos (para eso tenemos Looking), sino adultos de más de 40 años con trabajos que les estresan y vidas sexuales que nunca terminan de satisfacerlos. Aparte de ellos todo su ambiente respira libertad y realismo: lesbianas, bisexuales, transexuales, gays en el armario, personas con orientación sexual fluida, todos tienen un hueco en sus multiculturales e interraciales episodios.

Por mucha variedad en el reparto, un buen guion es básico para sacar una comedia (¿drama?, ¿dramedia?) como esta adelante, y Davies parece saberlo bien. Aunque alguno de los personajes no encuentre todo el desarrollo que debiera, sí que la gran mayoría de sus diálogos son ingeniosos, rápidos y con un humor inteligente y algo guarro. El montaje y la BSO en vez de rendirse a un tratamiento clásico está constantemente tratando de igualarse en dinamismo al guion y los momentos en los que lo consigue se convierten en pura magia televisiva.

cucumber

Aunque la(s) serie(s) sea absolutamente recomendable sea cual sea tu orientación sexual, no todo es perfecto. Ya en Cucumber la intención de ser una serie LGTB hace que ciertas situaciones se vuelvan demasiado artificiales: llega a dar la impresión de que los protagonistas sólo mantienen contacto con personas no heterosexuales, volviendo el conjunto un poco endogámico y falso.

Banana, la hermana pequeña, es en sí misma otro punto negativo: aunque los primeros episodios sean muy emocionantes y aporten trasfondo a la trama principal de Cucumber, el 90% de sus episodios son puros clichés cursis y predecibles casi inaguantables. Tofu sí que resiste y logra mantener su nivel a lo largo de toda la temporada con entrevistas de lo más surrealistas.

Aunque no llegan a ser perfectas y sus nexos de unión muchas veces carecen de fuerza, CuBaTo (alguien tenía que hacer el hasthag) es una apuesta experimental que ojalá viésemos más a menudo. Una producción muy, muy atrevida con un guion a prueba de balas y unos cuantos actores que han entrado en mi panteón personal.

Rubén Palmero Acosta

Historiador del arte especializado en cine y tv de día y cylon de noche. Pocas cosas me gustan más que acumular capturas de pantalla y escribir sobre las series que me apasionan.