Entrevista a Javier Lozano e Irene Raya Bravo, de la Liga de Investigadores en Comunicación

Javier Lozano es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla y ayudante de Investigación en la Universidad Loyola Andalucía, donde compatibiliza sus tareas como docente con la realización de diversos trabajos de investigación. También se define como freak y un apasionado de las nuevas tecnologías. Irene Raya Bravo es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, donde actualmente prepara su tesis doctoral sobre fantasía y ciencia ficción en las series norteamericanas del nuevo milenio. Ambos forman parte de la Liga de Investigadores en Comunicación, un grupo de investigación dedicado a los estudios de comunicación desde una perspectiva plural, algo a lo que contribuye la heterogeneidad de los perfiles investigadores de sus integrantes (estrategias de promoción, estructuras narrativas, género, collage audiovisual, propaganda, mitología, etc.).

Tanto Javier como Irene quisieron colaborar con nosotros en el número 1×03 de nuestra revista, y ahora, para saber un poco más sobre ellos, hemos querido hacerles unas preguntas sobre sus respectivos artículos y sobre la Liga en general. Aquí tenéis la entrevista:

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Preguntas sobre la Liga de Investigadores en Comunicación (para los dos):

¿Qué es la Liga de Investigadores en Comunicación? ¿Cuál es su objetivo?

La Liga de Investigadores en Comunicación surge como una iniciativa entre un grupo de docentes e investigadores de la Universidad de Sevilla por asociarse profesionalmente para estudiar el ámbito de la comunicación desde diferentes perspectivas teóricas.

No tenemos un único objetivo sino, más bien, todo un abanico de posibilidades y proyectos que esperamos se vayan materializando poco a poco. Sin embargo, una de nuestras principales inquietudes es divulgar nuestro trabajo, acercar a todo tipo de públicos el estudio académico que desarrollamos en nuestras vidas universitarias e invitar, al mismo tiempo, a este público a interactuar y participar con nosotros. Nos interesa la comunicación, y buscamos a gente curiosa y despierta que quiera analizar también el cambio mediático que vivimos de una forma crítica.

¿Quién puede formar parte?

Cualquier tipo de público interesado en la comunicación en general. Y, en particular, en cualquiera de nuestras líneas de investigación:

1. Narrativa, producción y realización audiovisual
2. Género e interculturalidad en medios de comunicación
3. Tecnologías digitales aplicadas a la comunicación
4. Análisis del discurso
5. Estudio del fenómeno fan y sus producciones discursivas

En la Liga planteamos dos figuras para participar e interactuar con nosotros:

– Socio: desde el momento en que recibimos tu solicitud de asociarte con nosotros, ya formas oficialmente parte de nuestra familia. Te conviertes en una especie de Prospect de la Liga. El compromiso es completamente gratuito y la implicación voluntaria. Tú te implicas tanto como quieras pero te iremos informando de todas nuestras actividades y tendrás un lugar de honor en algunas de nuestras asambleas. Tu voz cuenta y queremos escucharte.

– Colaborador: son personas, empresas, instituciones o asociaciones que deciden vincularse con nosotros mediante la planificación o ejecución de algún proyecto concreto. La libertad es absoluta y la única condición es plantear cualquier idea relacionada con el ámbito de la comunicación. En la Liga queremos escuchar cuál es tu proyecto y, si nos interesa, ¡podemos intentar llevarlo a cabo entre todos!

En nuestra web puede encontrarse la información de forma más detallada y la forma de contactarnos.

¿Creéis que en el mundo académico va a ganar peso el estudio de la ficción televisiva?

En realidad es algo que ya está pasando. En el mundo anglosajón es un tema que se estudia desde los años ochenta y con la llegada del nuevo milenio se ha amplificado muchísimo el interés por la ficción televisiva, en gran medida porque la producción de series se ha multiplicado de forma cuantitativa y cualitativa. En España todavía hay menos investigaciones científicas dedicadas a las series, pero cada vez surgen más y eso conllevará sin duda una mayor atención del mundo académico.

¿Qué aspectos os interesan más del estudio de la teleficción?

Como bien sugerís vosotros en vuestra revista, lo curioso es que pueden estudiarse las series desde disciplinas muy dispares como la psicología, la filosofía, la sociología…Como investigadores en comunicación tenemos un interés especial por la evolución de la narrativa actual, que ha sobrepasado incluso los límites del cine. También nos interesan mucho las nuevas relaciones que se han establecido entre emisor/receptor, siendo cada vez más relevante la figura del fan como sujeto activo en una cultura cada vez más participativa, así como las nuevas formas de consumo que se han desarrollado gracias a la tecnología.

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Javier

Preguntas para Javier:

Este año hemos podido ver el final de Breaking Bad y de Dexter, el de Mad Men tampoco anda muy lejos. ¿Crees que las nuevas series que están por venir mantendrán este interés por el villano/antihéroe televisivo?, ¿o es el final de una era?

Efectivamente parece ser que el interés por el villano (o del héroe malvado, o el antihéroe villanizado…) es una constante en el panorama televisivo actual. Sin embargo, no podemos olvidar que esta tendencia parece ser mayoritaria únicamente en el ámbito estadounidense. Es decir, a día de hoy, la ficción española no se plantea aún la creación de ningún producto protagonizado por villanos sin escrúpulos. La ficción española aún no ha terminado de explotar la figura del antihéroe. Además, el salto hacia la villanización del prime time televisivo escandalizaría demasiado al espectador español, más acostumbrado al género de la sitcom, que suaviza la crudeza de la realidad informativa que ocupa el resto de la parrilla.

Es cierto que en algunos países hemos visto un acercamiento hacia esta fórmula que sitúa en el centro al villano pero, en cualquier caso, la abundancia de personajes protagonistas malvados en el panorama americano parece superar con creces al del resto de países. ¿Se debe esto a un agotamiento de la figura del antihéroe o, más bien, a una evolución lógica y natural de este? ¿Cuando el antihéroe se “cuece” en exceso obtenemos como resultado un villano protagonista? Sí es cierto que la televisión norteamericana lleva muchos años explotando y explorando la figura del antihéroe. Ya a finales del siglo XX encontrábamos en la parrilla toda una serie de ficciones que jugaban con este concepto, con Canción de Hill Street entre las más antiguas. Luego vinieron 24, The Wire y otras tantas y todo pareció dar un vuelco. Se pasó rápidamente y de una forma completamente orgánica a la figura del villano. Los Soprano terminó de poner el broche de oro y de inaugurar esta pasajera (o no) moda del villano protagonista. Respecto a la cuestión de la ficción que queda por venir, es difícil anticiparse pero yo opino que el villano televisivo aún no ha terminado su “era dorada”. De hecho, no ha hecho más que comenzar. Nos queda mucha más “ficción malvada” que, además, no es más que un reflejo crudo, crítico y mordaz de la realidad de nuestros días.

Muchos villanos televisivos están relacionados con la política, ¿qué político español crees que podría inspirar a un buen malvado?

¡Es difícil de imaginar! Creo que el panorama ficcional televisivo aún está muy lejos de llegar a este punto de realidad televisiva. Quizás me equivoque. De momento lo más cerca que hemos visto es la espectacular Crematorio.

Al igual que Walter White tiene el referente de Scarface; en el mundo de los malos, ¿la ficción se inspira en la realidad o a veces la realidad es transformada por la ficción?

¡Esta es una pregunta interesante! ¡Yo pienso que la ficción se inspira en la ficción! Sin ninguna duda. Un modelo ficcional se apoya en el anterior y una edad dorada televisiva se inspira en la anterior. Sons of Anarchy no es más que una versión de The Shield que, a su vez, no es más que una brutal transformación de 24 que, a su vez, no deja de ser una especie de John McClane o Harry el Sucio. La realidad y especialmente los últimos acontecimientos en Estados Unidos están, obviamente, influyendo en la trama y discurso de su ficción televisiva, pero no podemos olvidar que los géneros ficcionales siguen siendo muy similares y casi con los mismos códigos narrativos que los del cine clásico de Hollywood.

¿Cuál crees que es la responsabilidad moral de una serie frente a su audiencia? ¿Puede existir la estética sin ética?

Este es un tema complejo. Depende de lo que se considere o no ético. Y, además, lo ético cambia en función del medio de comunicación y el país de producción y emisión. Es una pregunta complicada. Digamos simplemente que, desde mi punto de vista, y por darle la vuelta a la pregunta, la cuestión no debería ser si la ficción actual puede o no prescindir de la ética en detrimento de la estética. La cuestión debería ser, más bien, que cualquier tipo de manifestación audiovisual actual debe ser, ante todo, ética y contar con un componente de compromiso social que permita criticar o denunciar mediante el discurso cualquier tipo de injusticia, sea del tipo que sea.

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Irene

Preguntas para Irene:

¿Qué importancia crees que tuvo Carrie y Sex and the city como precursora del papel protagonista que ahora tienen las mujeres en muchas series (Scandal, The Good Wife, etc.)?

Diría que esto se puede analizar desde dos perspectivas: desde un punto de vista feminista, creo que el acierto de Sexo en Nueva York fue mostrar a mujeres hablando de sexo sin tapujos. Eso en sí es ya pionero en televisión y ha permitido que tengamos protagonistas posteriores que compatibilizan una vida sentimental con ambiciones profesionales, como es el caso de Alicia Florrick en The Good Wife y Olivia Pope en Scandal. Pero desde un punto de vista empresarial, lo que Sexo en Nueva York mostró a las cadenas es que las mujeres se habían convertido en una audiencia fiel y deseable que quería ver personajes femeninos protagonizando grandes historias.

En tu artículo hablas de lo naif que nos parece siempre el pasado. ¿Qué aspectos de la cultura televisiva o qué series que ahora admiramos crees que recordaremos con cierta ternura por su ingenuidad dentro de unos años?

Creo que quizás las sitcoms van a ocupar ese lugar en nuestras emociones. De hecho, ya sucede con Friends, pues si vuelves a visionarla te das cuentas de que es terriblemente inocente. Afirmaría que, frente al dramático, las sitcoms siguen siendo bastante fieles al formato, ya que la mayoría de ellas no se arriesgan a nivel temático y siguen teniendo la necesidad de un final feliz incluso a nivel episódico. Intuyo que el formato tendrá una gran revolución en algún momento y que por eso Como conocí a vuestra madre, Modern Family o Big Bang Theory nos resultarán entrañables.

Sexo en Nueva York se vendió como una serie femenina, y The Carrie Diaries como una serie más teen, ¿hasta qué punto tiene sentido encasillar una serie en un target específico?

Entiendo la necesidad de las cadenas de buscar un nicho de audiencia específico al que dirigir sus contenidos, especialmente en aquellos canales que se financian a través de la publicidad, pero lo que sí me resulta curioso es que el espectador siga entrando en ese juego. Creo que muchas personas de mediana edad podrían engancharse rápidamente a The Carrie Diaries aunque se considere un producto “teen”, especialmente aquellos que guardan un recuerdo especial de los años 80. Y creo que la mayoría de los hombres desconocen lo divertida que es Sexo en Nueva York. Es esencial ver series sin prejuicios saliendo de nuestra “zona de confort” como espectadores para llevarte gratas sorpresas.

¿De qué otro personaje seriéfilo icónico te gustaría ver una precuela de su adolescencia?

Pues creo que hay muchos personajes cuyos orígenes podrían ser interesantes… ¿a quién no le gustaría ver si Walter White mostraba ya signos de vanidad y egocentrismo cuando estudiaba ciencias en el instituto? Dentro de los personajes femeninos actuales, me encantaría conocer cómo Mckenzie McHale de The Newsroom se convirtió en una magnífica periodista, contando además de forma paralela los acontecimientos históricos norteamericanos que acompañaron su proceso de maduración en el instituto y en la universidad.

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Si quieres saber más de la Liga de Investigadores en Comunicación, echa un vistazo a su web y no te pierdas nada.

Os recomendamos leer el libro coordinado por Javier e Irene: Reyes, espadas, cuervos y dragones. Estudio del fenómeno televisivo Juego de tronos, de la editorial Fragua. Así como sus participaciones en el libro sobre Breaking Bad de Errata Naturae, coordinado por otros dos miembros de la Liga: Víctor Hernández-Santaolalla y Sergio Cobo.

También os recomendamos leer la entrevista que ellos nos hicieron a nosotros en su web.

Por último, si aún no habéis leído los artículos de Javier e Irene en el 1×03 OchoQuince, podéis hacerlo aquí.

OchoQuince

Magazine digital sobre series de televisión.