¿Es meta-crítica criticar ‘The Critic’?

The Critic… Esta serie de los noventa, especialmente la primera temporada, tiene historias auto-contenidas genuinamente bonitas y graciosas. La idea de seguir a un crítico soltero, en su momento, era novedosa, pero ya entraré en detalles más tarde.

Sin embargo su continuidad falla (cosa que, como fan de Star Wars, es algo que me importa demasiado) entre capítulos. Eso va en detrimento de la serie en sí: las relaciones y todos los avances y atrasos personales que se hacen en un capítulo se han olvidado en el siguiente. Esto es algo que a mí no me ha terminado de gustar. Aun así, la serie es buena.

La segunda temporada, por su parte… no debiera llamarse The Critic. No estoy diciendo que sea mala, pero hay un cambio significativo en la idea central de la historia. En la primera temporada, Al Jean (guionista de Los Simpsons) se atrevió, junto con Mike Reiss (igual que Al Jean, guionista de la inmortal serie), a crear una serie ambientada en el centro de Nueva York, con un protagonista soltero, cosa que, en contra de lo que creemos ahora, no era la norma en los noventa.

Volviendo a la segunda temporada: no estoy diciendo que sea mala, simplemente, no debiera llamarse The Critic. De entrada, el cambio de diseño visual no hacía ningún favor a nadie, retirar (no exactamente, pero ya hablaré de los personajes después) a Margo de la serie no me gustó a nivel personal. Añadir a Alice, a pesar de lo que significaba para el protagonista, no estuvo mal.

Resumiendo, la segunda temporada tendría que haber tenido otro nombre. No era mala. El humor era igual, de hecho, pero algo no terminaba de hacer click en mi cabeza. El cambio de propietario no ayudó. La FOX, teniendo Los Simpsons, no consideraba necesario poner demasiado dinero en la serie, puesto que, de hecho, no eran los propietarios de la serie. Era SONY, compañía a la que aún no he perdonado que retirase a Sam Raimi del puesto directivo en el que trajo a Spidey a la vida.

De acuerdo, habiendo dicho esto, seguimos.

La serie se centra en Jay Sherman, un crítico de cine neoyorquino. La premisa básica es interesante, similar a Seinfield, de hecho. Hasta cierto punto. Ambos son judíos e ingeniosos (técnicamente, Sherman es protestante, porque sus padres lo son y todos sabemos que la religión de tus padres es la que se conserva para siempre), tienen dinero, la serie habla algo de sus andanzas sentimentales, ambas privadas y familiares y cosas similares.

El doblaje, como cabría esperar de una serie con dos guionistas de la era dorada de Los Simpsons, es sublime. No puedo decir mucho más. Sería como intentar explicar por qué soy tan atractivo: redundante. Diré esto, de hecho: las imitaciones de estrellas del momento (Schwarzenegger, muy marcado por sus películas de acción o Keanu Reeves, aún marcado por su espíritu de Generación X y su actuación Bill and Ted’s Excellent Adventure, la película, no la serie) son geniales y, en su mayor parte, reconocibles. Sus puyitas al mundo de la crítica profesional tampoco tienen pérdida, siendo su objetivo más frecuente el gran Roger Ebert (imagino que porque todos le conocían).

Los personajes son todos distintos y, ante todo, geniales.

Jay Sherman (Jon Lovitz, un hombre con un registro vocal… especial. Un actor increíble, vamos):

1Es como yo (y todos, tengo que asumir) quiero ser: desagradable, sarcástico, inteligente, ingenioso, inseguro, calvatrueno y regordete.

El personaje es un payaso “desafortunado” (desafortunado va entre comillas porque gana unos 200-300 mil dólares al año). Padre de un niño físicamente idéntico a él y divorciado. Mientras que en la primera temporada está intentando ayudar a su hijo a ser popular o seduciendo a mujeres que, honestamente, no debieran estar saliendo con alguien como él, en la segunda temporada, la historia que define al personaje es su relación amorosa con Alice Tompkins.

Ahora, estoy en un aprieto, porque no sé si debiera hablar de personajes que preceden a Alice Tompkins, que, obviamente, en la segunda temporada es crucial, o de Margo, la hermana de Jay. Voy a solucionarlo hablando de Marty, el hijo del protagonista.

Marty Sherman (le presta su voz Christine Cavanaugh, que dio voz a personajes de mi infancia como Chucky Finster en Rugrats, Dexter en Dexter’s Laboratory y Babe en Babe, el cerdito valiente):

2El hijo previamente mencionado del crítico protagonista. Un chavalín inseguro, regordete… Es su padre. Es su padre de niño. Podría intentar explicarle algo más, pero usar copy-paste con los párrafos anteriores me parece poco profesional. Y soy alguien que bebe mucho mientras escribe.

Va a la escuela de las Naciones Unidas, cuyo eslogan es… Bringing brotherhood and tolerance to those who can afford it (Trayendo hermandad y tolerancia a aquellos que pueden pagar).

La serie tiene detalles brillantes que dan profundidad a su sátira de Nueva York.

Alice Tompkins (Park Overall fue… una candidata al senado. En serio. No sé qué más decir):

3El interés amoroso de Jay en la segunda temporada. Alice es un personaje que, cansada de vivir en el sur, siendo engañada por su ex-marido, decide ir a la gran ciudad a buscarse la vida. Desde el primer capítulo se la presenta como un interés para Jay. A pesar de eso, estoy bastante seguro de que se podría haber hecho más con ella, pero, de nuevo, la FOX no tenía mucho interés en la serie.

Al igual que en Castle, los capítulos en que Jay y Alice no están juntos son mejores: el juego con la tensión sexual hace a los personajes más divertidos.

Tiene una hija, Penny, pero tampoco es crucial y, de hecho, es casi superflua a la trama. De vez en cuando se la utiliza para algún chiste, pero poco más.

Margo Sherman (Nancy Cartright. Si este nombre no os resulta familiar, mirad más créditos de Los Simpsons):

4La hermana de Jay y, hasta cierto punto, la voz de la razón. Es un poco como Lisa en Los Simpsons, al menos en la primera temporada, donde tuvo una carga relativamente importante. En la segunda temporada habló relativamente poco (dos capítulos de diez, si no me confundo).

También sufrió un cambio importante: dejó de lado su interés por la política y la justicia para ser una chica de dieciséis años más “tradicional”.

*Suspiro*

Es un cambio que no me gustó y que hace daño a un personaje interesante, pero, de nuevo, la segunda temporada es muy distinta. También, todo sea dicho, el papel de Margo se traspasó a Alice en la segunda temporada así que, técnicamente (supongo) el personaje no terminó de desaparecer. En cualquier caso, las historias de Margo de la primera temporada son mucho mejores que en la segunda.

2

Franklin (izquierda) y Eleanor (derecha) Sherman (Gerrit Graham dio voz al padre de Jay y Judith Ivey a su madre. Mencionaría en qué más han trabajado, pero es obscuro incluso en mi opinión):

Los padres adoptivos de Jay Sherman. Él es un alcohólico cuyas intervenciones no tienen ni pies ni cabeza. Ella, una mujer obsesionada con la posición social. Claramente una pareja perfecta. Ahora en serio, la relación entre ellos mismos y sus hijos es hilarante. El padre tiene algunos de los mejores non-sequiturs de la historia de la televisión. La madre por su parte dice algunas de las frases que mejor satirizan a la clase alta neoyorquina.

Doris Grossman (Doris Grau prestó su voz para darle vida al personaje. Guionista en Cheers y, ocasionalmente, actriz en la misma serie):

8La peluquera y maquilladora de Jay. Un personaje cínico y desencantado con la vida. Siempre tiene un cigarrillo colgando del labio y, más de una vez, ha realizado pintadas en la calva de Jay. Tiene un capítulo muy bueno en el que se explora su relación con su maquillado, sin embargo, la falta de respeto a la continuidad de la serie no permitió que se explorase una relación muy bonita. Una pérdida en mi opinión. Es un personaje secundario bueno, que tiene una relación graciosa con todos los que la rodean.

Duke Phillips (Charles Napier, que también trabajó en Archer, se encargó de llevarle a la vida. En la foto, su personaje es el que patea el caldero):

9Es el jefe de Jay Sherman porque es el dueño de la cadena de televisión en la que Sherman tiene su
programa aunque, originalmente, su imperio mediático era un… restaurante de pollo frito. Bueno, técnicamente, aún lo es. El personaje es, descarado y claramente, un supervillano que, en un capítulo, confesó abiertamente haber vendido armas químicas a Gaddafi. En otro en el que se presenta a presidente, el personaje de Jay se pregunta si podrían confiar en él teniendo armas nucleares, a lo que Jeremy Hawke replica que ya lo hacen con las que ya tiene en su poder.

Es un personaje con mucha personalidad y consecuente con todo lo que se plantea, aunque la serie no estuvo emitiéndose durante suficiente tiempo como para que hubiese problemas de continuidad en su personaje.

Jeremy Hawke (Maurice LaMarche, que ha encarnado a Kif y Calculón en Futurama y al Cerebro en Pinky and the Brain y muuuuuchas más):

Una nota del doblador antes de empezar: Maurice LaMarche hizo de más personajes aparte de Jeremy Hawke en la serie, como, por ejemplo, Orson Welles, en la que se parece al Cerebro, porque, en realidad, el Cerebro era una imitación del propio Orson Welles.

10Habiendo dicho esto, Jeremy Hawke parece ser el único amigo que Jay tiene, descontando a su hermana, su hijo y, en la segunda temporada, Alice.

El personaje es conocido por haber interpretado a Ghandi en la película de acción Crocodile Ghandi, posiblemente la mejor idea alrededor de la cual se podría construir una película, ya sea de acción o comedia. Jeremy Hawke se hizo amigo de Jay puesto que Jay fue el único crítico que reconoció que su primera película era buena. El resto de películas en las que Jeremy Hawke ha trabajado, sin embargo, son las películas que a Jay no le suelen gustar.

Vlada (Nick Jameson cedió su voz. Es más conocido como compositor que por su trabajo como actor):

11El dueño de L’Ane Riche (El imbécil rico), un restaurante de moda en Nueva York. Se le utiliza más como chiste y estereotipo andante, pero es un personaje constante, así que merecía mención.

La serie luce su humor en conversaciones inteligentes, sátiras y burlas de críticos famosos (Ebert y Siskel, por ejemplo), actores y películas. El humor absurdo juega un gran papel, al igual que el humor racista, pero ¿es racista si es cierto?

También hay, especialmente en la segunda temporada, un gran uso del slapstick.

Cabe mencionar que el uso de los flashbacks tan típico de Padre de Familia ya fue ejecutado a la perfección por esta serie, sin ser demasiado cargante o estúpido.

A nivel de tramas, suele ser bastante razonable, acordándose de vez en cuando de que “¡Eh! ¡Soy una serie de dibujos animados! Voy a llevar a Jay Sherman a Cuba para que insulte a Castro”. Compagina bien las tramas realistas con historias ridículas, todas ellas engarzadas en un reparto francamente bueno.

La serie es, como se puede deducir, una que me ha gustado bastante, pero, antes de irme, quiero hablar de los últimos capítulos de ambas temporadas, que me decepcionaron.

El final de la primera temporada, debido, si no me equivoco, al cambio de propietario, supuso una caída en la trama, mientras que no en el humor en sí y las conversaciones. No es, ni por asomo, el mejor capítulo de la serie.

El final de la segunda temporada, por su parte, al estar siendo cancelada, careció de dinero, de manera que gran parte del episodio es un recopilatorio. No me pareció una despedida justa a una serie que, en general, estaba bastante bien. Sí, había fallos, pero ¿qué serie está libre de pecado?

Resumiendo, es una serie buena que merece la pena. Los personajes son graciosos, aunque algunos sufran cambios a peor (Margo). Las burlas tampoco tienen pérdida.

También sé que hay una colección de webisodios pululando por la red, pero no tuve tiempo para verla y, honestamente, por lo que he leído, los webisodios no merecen la pena. La serie sí.

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.