Grandes secretos, pequeñas ciudades

Foto de Fortitude por David Ryle.

1986, Blue Velvet, del autor de culto David Lynch, abre con la siguiente secuencia: imágenes de la utópica vida en el típico barrio de casas con front yard estadounidense. De repente, un hombre que se encuentra regando el césped cae fulminado ante un aparente ataque al corazón. La cámara se sumerge lentamente hacia el suelo, hacia el césped y más allá… En el fondo, los artrópodos se arrastran, escupen y chirrían, se mezclan con la podredumbre fusionándose en un tapiz uniforme. Lynch, con este horripilante plano final, nos muestra -junto con la famosa escena de las hormigas dentro de la oreja- que debajo de lo superficial y del aparentemente perfecto modo de vida norteamericano de sus pequeñas comunidades idílicas, siempre existe un reverso oculto, una sombra, un lugar donde la gente entierra sus más sórdidos deseos y secretos.

Quién diría que esta secuencia iniciadora se convertiría en un género televisivo en sí mismo. Un género al que denominaremos “Grandes Secretos, Pequeñas Ciudades” y que se ha convertido en un reflejo sintomático de la serialidad contemporánea y, obviamente, de nosotros mismos.

El propio David Lynch estableció el primer trabajo relevante televisivo abordando esta premisa en la recientemente renovada Twin Peaks. El pueblo homónimo rápidamente se convirtió en sinónimo de misterio, no sólo el famoso who killed Laura Palmer?, sino el misterio ontológico del propio pueblo, sus habitantes y sus lugares, preguntas que sólo podían contestarse con más preguntas… La serie se devino en un continuo secreto sin resolución. Aunque su pregunta más relevante fue el ente (?) Bob, una fuerza sobrenatural externa que poseía a los habitantes de Twin Peaks y cuyo origen estaba ligando a la Red Room, un plano de la realidad más allá de nuestro entendimiento, ese mismo espacio subyacente donde se ocultaba lo peor de nuestro ser que se adivinaba al inicio de Blue Velvet, ¿no era Frank Booth (Dennis Hopper) el compañero perfecto de Laura Palmer, Bob The Man from Another Place, y el Gigante?

Red_Room_wallpaper_by_damndirtyape

Después del 11-S, este género ganó un nuevo impulso gracias a la histeria colectiva que se instaló tanto en la sociedad como en la ficción, junto con la creencia de que el enemigo se encontraba entre nosotros (o somos nosotros mismos como en The Americans). Desperate Housewives, pero, sobre todo, Lost fueron los claros herederos de Twin Peaks en este aspecto. Echemos la vista atrás: los supervivientes del vuelo Oceanic 815 funcionaban como una pequeña comunidad norteamericana (incluso con representaciones de todas las razas: latinos, asiáticos, afroamericanos…), y la presencia de lo misterioso se encontraba en cada rincón de la isla, de hecho, los grandes interrogantes se encontraban ahora, en un principio, dentro de cada uno de ellos. A través de los famosos flashbacks presenciamos su propia habitación roja dentro de cada uno de sus pasados: el secreto de su propia identidad. Además, Dharmaville era, incluso arquitectónicamente, una pequeña comunidad estadounidense con sus propios secretos, incluida su propia existencia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

The Leftovers es la expresión contemporánea de “Grandes Secretos, Pequeñas Ciudades”, una versión posmoderna del misterio donde el misterio ya no es relevante y el foco se centra en el “pos-misterio”, aquellos que se han quedado atrás, esos restos. La desaparición ocurrió hace tres años y, en el presente, sólo percibimos pequeños tokens, recuerdos, de sus vidas pasadas. Sin embargo, el sedimento dejado tras la erosión emocional que el evento supuso se ha cristalizado en la forma del culto de los Guilty Remnants. Ellos son la revelación, el contrapunto de lo desconocido, la continua exposición del signo de interrogación en clara confrontación con el resto de la comunidad. Los habitantes luchan por mantener su oscuro secreto interno, el insoportable sentimiento de pérdida, ahogado en sus interiores. Un sentimiento que terminará por desbordarlos en la impresionante season finale ante el simulacro que los Guilty Remnants recrean.

Justo hace un par de semanas nos hemos encontrado con Fortitude, una visión hipertrofiada de Twin Peaks: la comunidad está más aislada que nunca -una isla helada en el Círculo Polar Ártico-, cada uno de sus personajes (sin exagerar) parece esconder algo y los misterios parecen más grandes que nunca –¡¿qué ocurre con esos fósiles?! El asentamiento de Fortitude es una actualización bajo cero del pueblo entre las montañas de Twin Peaks, o Dharmaville, o Mappletown: una proclamación de la forma y la cima cuantitativa de una reciente tradición. Sin embargo, hay algo sospechoso en los misterios de esta serie: habiendo visto cuatro episodios todavía no sabemos si estamos ante un thriller policial (un clásico whodunit) o una serie de ciencia ficción (esos parajes marcianos bajo las auroras boreales, la perturbadora música cada vez que enfocan esos fósiles…). El misterio se pliega y se mira directamente a los ojos: la naturaleza del misterio es ahora el propio misterio.

No podemos cerrar esta entrada sin mencionar el reciente estreno de la televisión nacional Bajo Sospecha, que bebe directamente de otra serie que pertenece a este género: Broadchurch.

Jaime Costas Nicolás

Gallego y nómada. Programador cultural de profesión. Divulgador cinematográfico y televisivo con especial interés en la comedia y los formatos seriales.

Sé el primero en comentar