‘Halt and Catch Fire’, el fracaso vertebral

¡CUIDADO, SPOILERS!

En este texto se comentan datos concretos de la segunda temporada.

Entre fracaso y fracaso encontramos la vida. Y, en cierto modo, nuestra existencia lleva tatuada en lo más profundo de su piel la palabra “fracasar”. Por eso todos, sin importar las procedencias ni los desarrollos, acabamos en el mismo sitio. Se podía predecir que la segunda temporada de Halt and Catch Fire, en cambio, nos iba a dar un respiro con respecto al desengaño vivido en la primera, pero nada más lejos de la realidad. La primera tanda de episodios terminaba con el fracaso y la disgregación del trío de protagonistas; y siguiendo esa línea, la segunda entrega ha mostrado una tendencia similar. El guion ágil de la ficción se ha erigido en torno a una constante: todos los personajes han tocado fondo una vez tras otra.

La segunda temporada comienza en Mutiny, la empresa creada por Cameron Howe y Donna Clark al final de la anterior tanda; y durante la primera mitad de la temporada no saldrá mucho de allí. La acción se centra, fundamentalmente, en el progreso de esa pequeña empresa creadora de videojuegos y en cómo poco a poco se abre paso en el terreno de los foros de comunicación y los programas de chat. La cámara se mueve inquieta por las tripas de la reciente empresa, simulando el propio vaivén fundacional de Mutiny, ágil e inestable desde su fundación. Es el primer gran salto con respecto a la temporada anterior, más centrada en los movimientos de Joe MacMillan, Gordon Clark y Cameron Howe en torno al Giant y a la multinacional Cardiff Electric. Ahora eso ya es pasado y las dos protagonistas indiscutibles son Cameron y Donna, que comandan con mano ligera y viva la nueva Mutiny. Las mujeres, a la cabeza del progreso. Primer directo a la mandíbula de la sociedad de los ochenta a la que se circunscribe la serie.

Kerry Bishé (Donna Clark) y Mackenzie Davis (Cameron Howe), grandes protagonistas de la temporada.

Kerry Bishé (Donna Clark) y Mackenzie Davis (Cameron Howe), grandes protagonistas de la temporada.

Las líneas temáticas de Halt and Catch Fire han sido múltiples en su segunda entrega. Y no por ello se puede hablar de un desarrollo deslavazado, sino todo lo contrario. Con un ritmo que se ha movido entre la pausa y el frenesí, los diez episodios de la segunda temporada han sido un ejemplo de la importancia que adquieren las piezas por separado en la construcción del bloque y la sinfonía. En este caso, los protagonistas han avanzado en la trama como un sistema de líneas que se tocan en algunos momentos y se alejan en los siguientes. De esta manera, en pequeñas cápsulas –Gordon trabajando en casa, Donna y Cameron en Mutiny, Joe en WestGroup–, la inteligente arquitectura de la ficción ha permitido que estos se encuentren y compartan escenas cuando la trama lo ha precisado, pero también que cada uno se desplegase por sí solo en otras direcciones. Tal vez por eso el abanico temático de la serie ha podido ser algo mayor sin resultar demasiado recargado: Mutiny ha permitido mostrar el incipiente mundo de la comunicación online (chats, videojuegos, foros, etc.), WestGroup ha buceado en los inicios de la comunicación ADSL, y el trabajo de Gordon ha indagado en torno a dos columnas, los virus y antivirus y la fabricación de ordenadores híbridos.

No obstante, pese a las pequeñas conquistas de los personajes, Halt and Catch Fire nunca abandona ese deje nostálgico y ciertamente triste, ni siquiera se zafa en ningún momento de su olor a poética derrota. Así, todos los personajes han mordido el polvo a su manera a lo largo de estos diez capítulos. Y, sin embargo, pese a esa tendencia al fracaso, la serie nunca pierde su halo de esperanza. Halt and Catch Fire es una serie especular, que se desarrolla a través de reflejos, tanto de sí misma (la repetición de la escena del cuadro rojo y azul en el 2×02 y el 2×10, con Cameron y Joe, respectivamente; o la estructura narrativa del 2×09, similar a la del 1×09) como de otras ficciones de alto nivel (la evidente cita a Mad Men en el plano de la oficina en el 2×10). De esta forma, el éxito y el fracaso también se pueden interpretar, en la serie, como dos personas que se miran la una a la otra, una a cada lado del espejo. Están muy cerca, tanto que es imposible que nunca alcancen a tocarse el uno al otro.

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La segunda temporada ha abordado la derrota desde múltiples puntos de vista. No solo en esos momentos en los que es evidente su presencia en los ámbitos de negocio y empresa, con robos de identidades empresariales, pirateo de contenidos o redes caídas. Halt and Catch Fire va mucho más allá y también explora el amargo sabor del fracaso del matrimonio (Joe y Sarah) y de la estructura familiar (Gordon y Donna), aunque al final, a su vez, parezca ser la única vía de escape a la propia caída. Pero, además, la producción ha estado al tanto de la derrota que supone la enfermedad, sobre todo si llega de forma prematura, como le ocurre a Gordon (algunas de sus escenas son verdaderamente angustiosas) u otras decepciones (infidelidades, amistades rotas, abortos, rupturas, etc.). Al final, la vida es aquello que transcurre entre fracaso y fracaso. Pero siempre se abren nuevos horizontes. Es lo que nos parece querer decir el tramo de cierre de esta notable segunda temporada: California aparece como la Tierra Prometida de nuestros protagonistas, cuyas nuevas perspectivas ya sobrevuelan el skyline de la costa oeste. Con ellas llegarán de nuevo los fracasos, los triunfos, las lágrimas o la alegría. En definitiva, la vida; esa vertebra sobre la que Halt and Catch Fire construye toda su esencia y exhala todo su aliento.

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.

2 Comentarios

  • Responder septiembre 29, 2015

    Hector87

    Mucha poesía, mucha sentencia con aires de verdad universal, mucha frase hecha “de stock”, pero no vi que rascasen más que la superficie en esta nota. No me explican el porqué. A mí me ha gustado menos esta temporada que la primera, fíjense, y esperaba leer algo distinto aquí. A ver si en las siguientes notas…

    Por cierto, repasen el uso del punto y coma:

    “Si la primera tanda de episodios terminaba con el fracaso y la disgregación del trío de protagonistas; la segunda no ha querido ser menos y ha compartido una tendencia similar.”

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