‘Horící keř’, un grito esclarecedor

Los gritos desgarradores de un chico rompen el silencio que reina en la plaza Wenceslao de Praga. Unos segundos antes se ha visto a un joven caminando nervioso y apresurado. Se trata de Jan Palach, un estudiante de Ciencias Políticas y Económicas que acaba de quemarse a lo bonzo como protesta contra la invasión de Checoslovaquia por parte de las tropas de la URSS en 1969.

El suicidio de Palach será el detonante de una ficción que transitará varios géneros, siendo el thriller el que más metraje ocupa, pero sin dejar de lado el drama histórico e incluso, en ocasiones, el espacio documental. Las arrugas del caso comenzarán a salir pronto a la luz: unos, el gobierno, pretenden dar una versión interesada del acto suicida; mientras otros, el movimiento estudiantil, lo que persiguen es hacer de Palach un héroe en su lucha por la libertad. Entre medias, en una desoladora tierra de nadie, la familia de Jan y su abogada, Dagmar Burešova, que tratará de hacer justicia en relación al acto del estudiante y a los oscuros intereses que pretenden mediatizarlo.

La miniserie, que supone el estreno de HBO Europa en el campo de la ficción propia, se empapa de la tensión social y política vivida a finales de los 60 y principios de los 70 en la Checoslovaquia ocupada. En este contexto, los secretos oscuros emergerán y se convertirán en armas arrojadizas de un bando y otro. Horící keř deja claro desde el primer momento que ninguno de los dos extremos se mueven totalmente ajenos a intereses. A lo largo de los tres episodios se dejan ver en pantalla el enfrentamiento entre la policía colaboracionista y el movimiento estudiantil (prohibido en ese mismo año), los grupos de protesta (tremenda escena de los vecinos, velas en mano, echándose a la calle) o los vericuetos a los que se enfrenta la abogada para llevar a cabo la defensa de la familia.

Sin embargo, pese a ser una excelente narración sobre lo político y lo social, la miniserie pone el foco también, y lo hace de forma sobresaliente, en el dolor por la ausencia. Horící keř no es otra cosa que un relato sobre las consecuencias de la pérdida personificadas en la familia de Jan Palach. El trabajo interpretativo de Jaroslava Pokorná, dando vida a la madre de Palach, da un pellizco a la sensibilidad del espectador en cada secuencia que aparece. Desgarra la sobriedad de su gesto, la naturalidad de su dolor, que también se deja ver en el rostro del hermano, más influido este por la rabia que por el pinchazo de la tragedia acontecida. Por otra parte, la interpretación sobre la que se carga el peso actoral es, sin duda, la de Tatiana Pauhofová, que lleva a la pantalla a la abogada Dagmar Burešova con absoluta frialdad en los momentos precisos (las escenas de juicios, por ejemplo), pero con la calidez necesaria en determinadas secuencias (su papel como madre y esposa). Dos trabajos magistrales.

horiciker

No obstante, a lo largo de toda la miniserie, subyace la realidad como devastada ilustración de todo. Un crudo escenario representado con un estado de ánimo de tonos grises al que acompaña una fotografía que representa con verismo esa tristeza y el frío que reina en la ciudad. Además, la realización, pausada y comprometida de Agnieszka Holland aboga por mostrar la historia desde un punto de vista claro, sin ambages, que se sustenta definitivamente en los planos cerrados a los rostros de los actores, que actúan como termómetro anímico y social de la época.

El caso de Jan Palach, que inspiró otros similares en los meses siguientes, da pie a una ficción sobre las tensiones políticas y sociales de una época casi olvidada. Horící keř es una historia de lucha por la libertad y por la justicia, de secretos y traiciones, y de personajes que buscan el esclarecimiento de la verdad (o su ocultación, según convenga) en la Praga efervescente de 1969. Entre secretos, huidas, pegadas de carteles y una sociedad cada vez más dispuesta a pelear por lo que es suyo, se llega a un epílogo en el que se desvelan todas las claves del caso, desde el momento en el que finaliza la historia filmada hasta prácticamente nuestros días, y la vida posterior de los personajes.

No hay duda, Horící keř supone una irrupción de oro para HBO Europa en el mercado. Y, si no me equivoco, una de las series del año, por pronto que parezca para decir esto.

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.