It’s not TV, it’s HBO!

La cadena HBO es la razón por la que las series de televisión son hoy lo que son dentro del entretenimiento multimedia. Desde esa primera etapa con Sexo en Nueva York, OZ y El Ala Oeste de la Casa Blanca hasta la actual con True Detective y Juego de Tronos. Durante estos diecisiete años siempre ha estado muy bien considerada, pero realmente su situación ha mutado mucho con el paso de los años y las series. De hecho podemos dividir la HBO moderna en cinco grandes etapas, aunque muchas de ellas se solapan unas con otras en el tiempo pero van mostrando el cambio de mentalidad de la cadena a lo largo del tiempo:

1. Los prometedores comienzos:

HBO, a mediados de los años 90, comenzó a mover ficha en la ficción televisiva con una serie que no necesita presentación porque rompió esquemas y movió montones de millones de dólares: Sexo en Nueva York. Un año antes se habían atrevido con una de las series más rompedoras e ignoradas de todo su historia: OZ, un drama carcelario donde la línea entre buenos y malos no es que fuera difusa, es que directamente no existía. El Ala Oeste de la Casa Blanca, aunque se estrenó el mismo año que Los Soprano, entra en este pequeño y selecto grupo por ser una serie que, aunque ha sido ampliamente reconocida, no llegó a estar a la altura del chorreo de calidad que se destilaría desde la factoría HBO.

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2. El comienzo del reinado:

Con los pies bien asentados, HBO estrenaría en 1999 la que sería una de las mejores series que ha dado la televisión norteamericana en su historia (y para mi gusto, la mejor): Los Soprano. La historia de la familia mafiosa liderada por el irascible Tony Soprano (James Gandolfini) repercutiría en el mundo de la ficción televisiva como una bomba atómica, y animó a muchas otras cadenas por cable a realizar sus propios quality dramas. No tardarían en dar otra campanada, esta vez con A dos metros bajo tierra, la historia de una familia poseedora de una funeraria. En los años siguientes segurían sacando dramas de una calidad descomunal, como fueron The Wire en 2002 y Deadwood en 2004. Estas cuatro series están consideradas como cuatro de las mejores series jamás emitidas. Y con razón.

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3. Asentados:

Con todas sus series consideradas como obras de arte, la HBO aprovechó el tirón para lanzarse de cabeza a crear series diferentes, rompedoras, con historias inusuales que dejaran a sus espectadores boquiabiertos: en 2003 presentarían Carnivàle, donde se daba un enfrentamiento entre el bien y el mal en el marco de la Gran Depresión norteamericana; John from Cincinnati, una historia extrañísima y casi incomprensible en la que una especie de Jesucristo con el cerebro de un bebé llega a la Tierra para salvar a una familia disfuncional de surfistas; Tell me you love me, un crudo drama sobre parejas con problemas donde el sexo era mostrado muy explícitamente. También llegaron Roma, estrenada en 2005, un mastodóntico drama histórico sobre la historia de Roma desde la llegada al poder de Julio César hasta el inicio del conflicto entre Marco Antonio y Octavio, o Big Love, la historia de una familia mormona y los dramas que los rodeaban. Todas estas series fueron rápidamente canceladas, siendo la más duradera la serie más tradicional, Big Love, y dentro de las más originales las más duraderas fueron Carnivàle y Roma, con dos temporadas. El fracaso de las producciones pareció afectar a la cadena, que buscaría llegar a un público más amplio realizando series más accesibles.

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4. Vulgaridad:

Con el final de sus series de culto y el fracaso de sus sucesoras HBO cambió el rumbo y comenzó a producir series con más amplitud de miras, buscando llegar a un mayor número de personas que no se vieran alejadas por la complejidad de las tramas o la pausa en el tempo de las series. Así comenzaría una etapa que, no exenta de calidad, sí que se podría considerar de pérdida de esa genialidad que parecía marca de fábrica, cayendo en dramedias algo más modestos (de gran calidad eso sí) como la que habían estrenado en 2004, en pleno apogeo, llamada en España El Séquito, una serie pseudoautobigráfica de Mark Whalberg donde un jóven actor en ciernes y sus mejores amigos se van a vivir la gran vida a Hollywood. Por otra parte, se estrenó Bored to Death, comedia a mayor gloria de tres pesos pesados como Ted Danson, Zack Galifianakis y Jason Schwartzman; o Buscarse la vida en América, de 2010, en la que unos jóvenes emprendedores intentaban hacerse un nombre en el mundo de la moda. También la que fuera la equivalente Sexo en Nueva York en aquellos años (es decir, la que daba dinero para afrontar otras series de corte menos comercial), True Blood, un drama vampírico basado en novelas románticas en las que un pueblo de Louisiana recibe la visita de un chupasangres una vez que estos se han revelado al mundo. Además se estrenó Hung, donde un profesor superdotado (de abajo) se dedica a la prostitución. Y en general otras series de corte menor como también Veep o (y sé que alguien se va a cabrear) The Newsroom.

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5. Regreso, o algo así:

Buscando resurgir de sus propias cenizas agonizantes, HBO se agarró al arte de un director también luchando por recuperar su antigua gloria: Martin Scorsese. El director de Taxi Driver sería la carta de presentación para una serie mafiosa ambientada en los años 20, Boardwalk Empire, protagonizada por una cara conocida de la cadena, Steve Buscemi, creando una suerte de paralelismo con Los Soprano, en la que había participado como actor y director. Larry David, creador de Seinfeld, llevaría a la cadena premium su Show de Larry David, una comedia muy al estilo de su anterior obra pero protagonizada por sí mismo. Para atraer más espectadores (dada la decadencia de su anterior gallina de los huevos de oro, True Blood) se lanzaron a la producción, por fin, de Juego de Tronos, ambientado en la serie de novelas Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin. O Treme, el regreso de David Simon tras The Wire y una de las mejores series que he tenido el placer de ver en mi vida. Girls, de Lena Dunham, fue otra de las grandes producciones que devolvieron a la cadena al punto de mira de muchos espectadores necesitados de algo diferente. Este mismo año se ha estrenado la que parece la última gran joya de HBO, True Detective, o la reciente The Leftovers de Damon Lindelof. Si bien esta última hornada de grandes series puede no estar a la altura de los primeros años de grandeza, HBO ha recuperado un camino que parecía perdido hace apenas cinco años.

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¿Y qué podemos esperar del futuro de la cadena más importante de la actualidad seriéfila norteamericana? Es imposible predecir qué camino seguirá la HBO a partir de ahora, con la aparición de Netflix y posiblemente Amazon en el juego, y el constante crecimiento de otras cadenas rivales que han ido fortaleciéndose durante los últimos diecisiete años, sacando series de muchísima calidad capaces de mirar a los ojos cualquiera de las últimas grandes obras de la HBO. Pero por lo menos parece que ha sabido recuperarse de unos años bastante regulares en los que no supo cómo reaccionar ante la ausencia de sus obras maestras de principios de siglo, ni ante la negativa de los espectadores de ver sus obras más ambiciosas narrativamente.

Juan Cardenal

BCN-Mallorca (1987). Periodista cultural, deportivo y de lo que haga falta.