‘Jordskott’, el thriller ecológico donde la naturaleza manda

En mi colegio había una clara división de actividades recreativas. Por un lado los que jugaban al fútbol con una lata, por el otro los que se arriesgaban a tener “lombrices en el culo” escarbando en la tierra con las mismas manos con las que luego comían paloduz. No sé si por esas ‘amenazas’ o porque nunca traté de establecer contacto con otra especie, yo fui del primer grupo. Y hasta encontrarme con Jordskott, realmente no me había planteado que el discurso de las madres debió alertarnos de algo más grave que unos simples y asquerosos bichos. Eva Thörnblad (Moa Gammel), la protagonista de esta serie, habría agradecido que la naturaleza no hubiera reaccionado secuestrando niños. Evidentemente la trama de la ópera prima de Henrik Björn no tiene esas lombrices, aunque sin duda es mucho más surrealista. Ante una pregunta sencilla, qué poder tenemos sobre la naturaleza, Jordskott responde con muchísima fantasía, intriga y una pizca de drama.

En la sala aislada del hospital descansa una niña cuyas venas se marcan en la pálida piel como si de las raíces de un árbol se tratara. No habla, no come, no sonríe. De ella solo sabemos que apareció en mitad de la carretera, de noche, cuando Eva —policía en Estocomo— vuelve por la extraña muerte de su padre a Silverhöjd, el lugar donde siete años atrás desapareció su hija Josefine, de similares características. ¿Es ella? ¿Quién es Josefine? Es la incógnita de una serie que, tras diez capítulos de misterio, se sitúa entre las nórdicas que ver cuando terminemos de presumir de Borgen.

Como no podía ser de otra manera, Eva cuida de esa niña demacrada como si de Josefine se tratara. La trama, vista así, es tan simple que invita a desconectar. Pero de repente la niña se levanta de noche, mete la mano en una maceta, y de sus falanges crecen raíces. Ya no levantas el culo del sofá.

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A partir del piloto solo podemos contar que la realidad de los actos de los hombres, especialmente de los socios de la empresa Thörnblad Celulosa (de la que era socio el padre de Eva) se enfrenta a la fantasía de un maravilloso bosque con altos árboles y densas nieblas donde esconde demasiadas cosas que escapan al conocimiento humano.

La ausencia de ruido en un lugar aparentemente idílico, lleno de fantasía, y unos personajes aterradoramente extraordinarios, hacen de Jordskott una serie donde hasta el género se confunde, pasando de un Expediente X sueco a un thriller ecológico con tintes de Miyazaki donde el misterio perdería su esencia con un mínimo spoiler.

La única pega de Jordskott es su engañosa calma. A priori incita a pausar el piloto, a buscar en otra parte la adicción, pero al mismo tiempo —con una poca paciencia— te prepara cada personaje, cada paso de la trama, y cada paisaje para cerrar de forma emotiva y convertirse en digna heredera de Bron/Broen o Forbrydelsen en la ‘agenda nórdica’ de la serieadicción.

Adentrarse en Silverhöjd es lanzarse a vivir una mezcla de impresiones nunca vistas. Es dejarse llevar sin protección y anticipar una bomba en el estómago que explota cuando ya no sabes qué estás viendo pero todo te parece maravilloso.

Mamen Hidalgo

Ojalá Don Draper y Alicia Florrick tomando una copa de vino en el universo paralelo de 'Fringe'. Periodista. En 20 Minutos.