‘Juego de Tronos’: con momentazos en su temporada más floja

Como cada año, tenemos las esperanzas puestas en que Juego de Tronos siga siendo tan buena como siempre. Desde sus inicios ha sabido transformarse en la alternativa perfecta a otro tipo de ficciones clásicas basadas en las historias de policías, médicos o abogados. Una vez más la serie basada en los libros escritos por George R. R. Martin ha conseguido dar en el clavo en la quinta temporada, aunque con ligeros matices.

Uno de los principales problemas que presenta es la dispersión de los personajes. La cantidad de material de los libros hace que los caracteres se encuentren desperdigados por los Siete Reinos con tramas, argumentos y vivencias muy personalizadas. Es normal que a veces se pierdan matices en la naturaleza de los mismos al no contarse todo lo que escribió George R.R. Martin. De ahí que algunos nos resulten pesados y otros de lo más emocionante.

Vayamos por partes. La season premiere y los primeros capítulos fueron lentos (como siempre), disponiendo las bases de las personajes y las cosas que veríamos en su futuro. Parece que debemos acostumbrarnos a esa forma de arrancar un poco pausada. Pero si ponemos nombres y apellidos a los personajes, de nuevo algunos salen beneficiados y otros todo lo contrario.

La trama de Desembarco del Rey es una de las máximas beneficiadas esta temporada, Cersei, la crisis de fe y el encarcelamiento de parte de la familia Tyrell han animado sobremanera a los Lannister, a pesar de saber que LA ESCENA (del último episodio) fue rodada por una doble. Lo contrario le ocurre a Jaime y su aventura en la tierra de Dorne, estábamos deseando verla porque España se convertía en el escenario donde se rodaron algunas de sus escenas pero ha sido lo más insulso e insignificante de la temporada. No te pones en el lugar de Myrcella y las Serpientes de la Arena han sido un quiero y no puedo.

Los Stark no han narrado nada especialmente interesante hasta el final. Adoramos a Arya por encima de todas las cosas (eso es así), sin embargo, salvo los últimos episodios su ‘aprendizaje’ en la Casa de Blanco y Negro, su arco se ha hecho eterno. Por su parte Sansa sigue siendo la misma chica sosa que conocimos en los primeros capítulos, se ha pasado la temporada huyendo hasta ser sometida por su nuevo marido para después volver a huir. Y así una y otra vez. Con el talento que tiene Sophie Turner como actriz, es una pena que lo desaprovechen de esa manera.

Screenshot-73-e1429403013255

Y pasamos a las partes interesantes, los ‘momentazos’ de esta temporada que sin duda han sido de lo más gratificante de la serie. Confieso mi adoración por Daenerys y a la vez reconozco que en anteriores etapas su personaje estuvo disperso, lo contrario que ha ocurrido esta vez, ya que encuentra un camino a seguir, se proclama reina y señora y se tendrá que enfrentar a enemigos internos. Nos ha regalado un sonoro aplauso con su encuentro con Tyrion o cuando monta por primera vez a Drogon, ambos sublimes.

Esta vez Jon Snow ha tomado un camino bueno: se convirtió en el Lord Comandante, el mandamás de la Guardia de la Noche, cuyas decisiones fueron muy criticadas cuando quiso juntar a sus ‘hermanos’ con los salvajes. Dará como resultado una batalla época que nos dejo a todos con la boca abierta en el octavo episodio de Juego de Tronos, siendo el mejor capítulo y perdiendo la costumbre de darlo todo en el 9.

Las muertes siempre hacen acto de presencia, hemos vuelto a perder a un gran número de amigos, personajes queridos e importancias que descansan bajo tierra. No nos debe sorprender, tendríamos que estar inmunizados a estos asuntos sobre todo después de las escenas de la Boda Roja. Si algo ha quedado grabado a fuego en nuestros oídos son los gritos de la pequeña Shireen, una manera perfecta de narrar ese desenlace y qué innecesaria fue su desaparición.

Juego de Tronos logra un nuevo villano, uno de esos a los que odiar a muerte. Parecía complicado superar a Joffrey Baratheon (tuvo la muerte que se merecía), pero Ramsay Bolton lo consigue con creces. Se gana a pulso el término de “más odiado”, temido, despreciado y al mismo tiempo aclamado por su interpretación. Tanto Jack Gleeson como Iwan Rheon deben estar orgullosos de su trabajo, ser el “más querido” es sencillo, que se tenga una percepción de odio hacia un personaje concreto es que el trabajo del actor es sobresaliente.

Pese a ser una de las temporadas más flojas, Juego de Tronos está cargada de ‘momentazos’ para el recuerdo y sigue siendo la ficción que nos prometieron: diferente, de calidad y bien argumentada, unos efectos especiales increíbles, unos escenarios inmejorables y unos actores que hacen un trabajo excelente; supongo que nadie duda en seguir viéndola porque lo merece y mucho.

Avatar

Periodista de profesión y bloguero por afición. Con experiencia en el mundo de la comunicación online, soy un apasionado de las series de televisión y hablo sobre ellas en La Vanguardia.