La absurda censura de la televisión americana

Decía Billy Wilder que la férrea censura de la época les sirvió para afilar su ingenio y escribir con mayor sutileza. Las palabrotas y las escenas de sexo estaban terminantemente prohibidas, por lo que los guionistas debían recurrir a todo tipo de argucias para expresar lo que querían, como mostrar a una criada encontrándose una horquilla en la almohada de su soltero jefe.

Algo parecido le ocurrió a Shonda Rimes, creadora de Anatomía de Grey, en pleno siglo XXI. Las alarmas de los encargados de ABC de mantener las puras mentes de los buenos estadounidenses empezaron a sonar cuando la palabra “vagina” salió de los labios de los protagonistas. Algo impensable, obviamente, en una serie sobre médicos. Curiosamente, no tuvieron ningún problema con la inclusión de la palabra “pene” 32 veces en un capítulo, como admitía Rimes, pero sí con esa parte de la anatomía femenina que hace llorar a los niños y santiguarse a las señoras.

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Rimes protestó contra la queja, alegando que era una medida claramente sexista ya que “el 50% de la población tiene vaginas”. Para poder sortear los oídos de los guardines de la decencia de la cadena, alguien de su equipo propuso la expresión “va-jay-jay”, término que acabaría por convertirse en una marca distintiva de la serie hasta tal punto que la palabra forma parte ya de la cultura popular americana. Años después, con Anatomía de Grey convertida en uno de los pilares de ABC y Shonda Rimes en una de las creadoras más importantes de la televisión, la guionista se vengó haciendo que dos de sus protagonistas cantaran una canción compuesta exclusivamente por la palabra “vagina”.

Según la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), organización encargada de controlar el contenido de todo servicio de telecomunicaciones y de definir la clasificación por edades de cada programa, quedan vetadas las palabrotas y expresiones mal sonantes que puedan herir la sensibilidad de los espectadores. Esto genera situaciones tan absurdas como el control sobre las palabras “asshole” o “cocksucker”, en las que solo se censura el “hole” y el “cock” y se deja el resto de la expresión con la esperanza de que el público sea incapaz de comprender lo que el personaje acaba de exclamar. Algo como si en España solamente se pudiera decir “hijo de…” y esperar que nadie sepa a qué se refiere.

Pero si hay un Voldemort de las palabras en la televisión de cable estadounidense, esa es “fuck”. Canales como NBC, FOX, ABC o CBS tienen prohibido su uso, por lo que los guionistas tienen que hacer malabares para evitarla, incluyendo un oportuno pitido de coche o un súbito cambio de escena antes de que la palabra salga de los labios del personaje. Si el guionista persiste en incluir un “fuck”, la cadena siempre puede ocultarlo tras ese censor pitido que más que disimularlo parece acentuarlo.

Algunos guionistas fueron más allá y directamente inventaron una palabra nueva. Es el caso de Battlestar Galactica, cuya versión original se estrenó a finales de los 70, consiguiendo evitar la censura con la creación del término “Frak”. La palabra se convirtió en una seña de identidad de la serie y 30 años después su remake recuperó de nuevo la expresión. La palabra también ha aparecido en otras obras de ciencia ficción como Buffy Cazavampiros, Babylon 5 o Warehouse 13 y en series como 30 Rock o The Big Bang Theory.

Quizás el caso más curioso sea el de Breaking Bad. Alguien podría pensar que en una serie en la que un profesor de química se dedica a la fabricación de metanfetamina mientras se deshace –a veces de manera literal- de todo aquel que se pone en su camino, la palabra “fuck” sería la última de las preocupaciones de los censores. Sin embargo, Vince Gilligan admitía que AMC solo les permitía usar la expresión una vez por temporada, por lo que esta era empleada en momentos críticos de la serie, como ese “I fucked Ted” de Skyler o el “You can go fuck yourself” de un Hank a punto de morir.

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Pese a todo, hay un lugar en el que la palabra “fuck” está a salvo: HBO. En todas sus series se emplea el término y sus variantes con total normalidad. De hecho, en Deadwood, esa serie que retrata la vida en un lejano oeste en el que la expresión “fuck” sirve de adjetivo para todo sustantivo, la palabra se llega a emplear un total de 2980 veces a lo largo de sus tres temporadas. Pero es que ningún otro personaje ha sabido usar el término con mayor éxito que Al Swearengen.

Actualmente, los canales alternativos como Netflix o Amazon también han optado por tratar a sus espectadores como adultos y tampoco imponen ninguna censura al término “fuck”. Mientras tanto, el resto de cadenas seguirán mostrando en prime time asesinatos, cadáveres, explosiones y secuestros, pero eso sí, sin “vaginas” y sin “fucks”.

Alicia Macias Montoya

Graduada en Periodismo. Soy la amiga pesada que está todo el día hablando sobre series.