‘Las lluvias de Castamere’ y la ingenuidad del espectador

¡CUIDADO, SPOILERS!

No leas si no has llegado hasta el 3×09 de ‘Juego de tronos’.

Llegó el momento que los lectores llevaban años esperando y que los espectadores no han visto llegar. Finalmente hemos podido ver en imágenes y con nuestros propios ojos la Boda Roja, ese punto de inflexión fundamental en la historia de Canción de Hielo y Fuego (aka Juego de Tronos).

No he podido evitar sorprenderme de la excesiva sorpresa (valga la redundancia) con la que muchos espectadores han presenciado la macabra escena. Todos habréis visto los vídeos que inundan YouTube de las reacciones de algunos de ellos. Otros, más radicales aun, han amenazado directamente con borrar su subscripción a la HBO ante el disgusto. Y yo me pregunto, ¿de donde viene la sorpresa? No podemos acusar a G.R.R. Martin o a los guionistas de la serie de jugar sucio precisamente. Las pistas estaban ahí, y a posteriori son más que evidentes, pero los espectadores no han sabido o no han querido verlas. Aquí recojo algunas:

– La muerte de Ned Stark.

La primera temporada acabó con este brutal acontecimiento que rompió todos nuestros esquemas sobre la idea arquetípica de que el protagonista siempre está a salvo. En esta historia no hay protagonistas y todo el mundo es vulnerable, sobre todo aquellos que luchan con honor y bondad.

– “En el juego de tronos o ganas o mueres”.

Con esta categórica frase Cersei nos dejaba más que claras las reglas del “juego”. Quejárse al arbitro a estas alturas no tiene sentido.

– Valar Morghulis.

Frase hecha repetida constantemente en el mundo de Juego de Tronos y que no tiene otro significado (en Alto Valyrio) que el de “todos los hombres deben morir”.

– Winter is coming.

Otra de las máximas repetidas una y otra vez en esta serie y que casi funciona como amenaza o advertencia de que el futuro pinta bastante mal.

– La muerte del rey loco.

A lo largo de las tres temporadas se vuelve continuamente a este historia del pasado reciente de Poniente. El descenso a la locura de Aerys II Targaryen, su asesinato por parte de Jaime Lannister (aka el matarreyes), así como la posterior matanza perpetrada por su padre al resto de los Targaryen. ¿Acaso Daenerys no se encuentra en una situación similar a la que podría verse abocada Arya o incluso Bran en un futuro?

– Las lluvias de Castamere.

En un capítulo de la tercera temporada Cersei asusta a Margaery contándole el significado de esta popular canción que trata de la victoria aplastante de Lord Tywin Lannister sobre la rebelión de la Casa Reyne de Castamere, con su consiguiente destrucción. ¿De verdad pensamos que esto era solo una historia de relleno? ¡Por dios, si la canción es el título del capítulo 3×09!

– Las sanguijuelas de Melisandre.

¿Recordáis que la dama roja tiró al fuego una sanguijuela rellena de sangre real pidiendo por la muerte de Robb Stark?

– Lord Bolton.

Si por un momento estábamos despistados y no habíamos caído en todo lo anterior, todas nuestras alertas tendrían que haberse disparado al instante de ver a Lord Bolton sentado en la boda en la misma mesa que Catelyn. El mismo Lord Bolton que venía de liberar a Jaime y que cuenta la historia de que se casó con la Frey más gorda para cobrar su peso en oro. Un tipo poco de fiar…

– “Si piensas que esto tiene un final feliz es porque no has estado escuchando”.

Esta frase la pronuncia el torturador de Theon Greyjoy (omitiré su identidad porque aún no ha sido revelada) y sin duda es una gran metáfora de la serie; casi podrían ser palabras que los guionistas dirigen directamente a los espectadores, pero que nos negamos a aceptar.

EXTRA:

-Me ha hecho mucha gracia esta imagen que he encontrado en Twitter y que, de algún modo, también era una pista de lo que estaba por venir en Juego de Tronos. La aplicación interactiva para móviles de Canal + dejaba la última parte del capítulo sin datos, una forma de evitar distracciones a los espectadores en este momento y una clara evidencia de que algo importante estaba a punto de ocurrir.

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Me resulta fascinante la facilidad que tenemos como espectadores de sorprendernos a pesar de todas las advertencias. Esto se debe, quizás, a la tradición narrativa que nos educa en la idea de que aunque todo se ponga negro en el desarrollo la historia siempre tendrá final feliz. Algo similar ocurre con Como conocí a vuestra madre, me comentaba Nacho hace unos días. Por mucho que la serie nos diga desde el minuto uno que Robin no es la madre (entre otras cosas porque la llama tía y porque no es fertil), nos negamos a eliminar la pequeña esperanza de que al final todo de un giro radical en el último segundo y las cosas acaben como queremos, y no como deberían acabar. Lo mismo ocurre con Breaking Bad, donde la tragedia asoma por la esquina del final de la quinta temporada, ¿habrá algún iluso que se queje si el descenso a los infiernos de Walter White no acaba bien?

Los espectadores, como santos tomases, nos negamos a creer sin tocar, nos negamos a pensar (quizás en un instinto de supervivencia) que las historias, como la vida, a veces tienen un final trágico, y que por mucho que nos duela, y por mucho que nos quejemos de la injusticia… todo el mundo tiene que morir.

spoilers

Valar Morghulis.
Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.