‘O Negócio’, entre el feminismo y la pared

O Negócio es la última producción de HBO Latinoamérica en Brasil; una serie acerca de la fantasía del sexo, del negocio del placer y la sexualidad en la cultura occidental. Tres prostitutas incursionan en el mercado independiente y consiguen mejorar su negocio a través de distintas estrategias de mercadeo.

«A veces, la única cosa a la que puede aferrarse una mujer es a ser una puta.»
Dolores Claiborne.

Podríamos afirmar, sin tomar en cuenta las objeciones de nadie, que el placer es el principal objetivo de la existencia humana. Drogas, amor, arte, gastronomía, música, viajes, hermosos paisajes, belleza y, por supuesto, sexo. No en vano es la prostitución la profesión más antigua del mundo: el sexo siempre ha estado a nuestro alcance a la hora de hacer las transacciones necesarias.

La nueva producción de HBO Latinoamérica Original Series –la décima en Brasil– narra la historia de tres mujeres jóvenes que buscan alternativas para su profesión: la prostitución. Cada capítulo de sus dos temporadas se desarrolla a partir de un concepto de mercadeo y en su aplicación en el negocio de Karin, Luna y Magali: Océano Azul. Se convierten en una empresa élite de servicios de escorts, codeándose con banqueros, políticos, productores y dueños de trasnacionales, a partir de simples posicionamientos y refinamientos de marca, y planes de fidelización al cliente.

La serie se desarrolla a partir de la ya conocida línea narrativa de la casa productora. Un guión interesante, crítica social en forma de entretenimiento, y mucha sexualidad explícita: un producto discursivo dirigido a cualquiera que desee romper las tradicionalidades de los estereotipos marcados en el mundo comercial, al mismo tiempo que los alaba.

No es un proyecto que se preocupe por mostrar la realidad de la nación, donde a pesar de los esfuerzos de Dilma Roussef y de la policía nacional por desestimar el negocio del sexo, se muestran los más crecientes índices de trata de blancas, explotación sexual infantil, y abusos, violaciones y asesinatos de trabajadoras sexuales del continente. Pero HBO no es un canal documental, así que esta no es su preocupación.

maxresdefault

A diferencia de otros retratos audiovisuales de la prostitución brasilera, O Negócio se mantiene a sí misma en el ámbito de la fantasía. Su intención es la de mostrar a sus tres protagonistas como mujeres fuertes, independientes y poderosas que disfrutan de un oficio placentero cuya cotidianidad está compuesta por hombres poderosos, millonarios, guapos e inteligentes. Las fallas de la serie recaen en sus mismas fortalezas: es una propuesta complaciente con los temas que critica y se convierte rápidamente en un barroquismo de opulencia y consumismo que pareciera no dejarnos más aspiraciones que las monetarias, ni siquiera en las profundidades del ámbito erótico. Sin embargo, logra hacer ciertos retratos interesantes acerca de algunas de las problemáticas del género en el sexo contemporáneo. El sexo como campo de regulaciones, resultado de una civilización fundamentada en la desigualdad.

O Negócio es, definitivamente, un retrato encantador acerca de lo que podría ser una carrera sana y competitiva en el mercado de servicios sexuales. Es una suerte de utopía, en la que no importa que la mujer siga siendo objeto, porque realmente no lo es. No es una víctima de explotación sexual, sino una explotadora de la satisfacción masculina.

Para seguidores de la perspectiva abolicionista, una carrera en el campo sexual con estas características no solo es imposible, sino que se convierte en la perpetuación de la dominación masculina. Sin embargo, pareciera ser que los discursos y campañas anti-prostitución de Julie Bindel, Melissa Farley, Kathleen Barry y Laura Laderer fallan en lo que tantas otras feministas han fallado: otorgarle herramientas tangibles a la mujer de hoy en día. No para el ideal de la mujer en una sociedad que será, sino para la mujer que ya existe y es oprimida por sus decisiones. La premisa del sexo consensuado como acuerdo para la legitimidad del acto sexual y la descriminalización de su uso comercial y voluntario es una de tantas respuestas para la mejora de la situación de millones de mujeres, hombres y trans cuya cotidianidad no consiste en galanes de trato amable, sino en abusos y violaciones; posteriormente olvidadas y renegadas por la ley. O Negócio es el sueño de cualquier defensor del trabajo sexual.

Si bien la serie es una propuesta por momentos complaciente con algunos de los mismos parámetros que, en teoría, está interesada en romper; no se aleja de ciertas reflexiones interesantes acerca de la satisfacción mediante la superioridad masculina. Es acá donde muestra su mayor fortaleza, ya que no se muestra superficial y desapegada a la realidad, sino que muestra el juego de poder entre géneros de forma sutil y acertada. Está por ejemplo el especialista en literatura medieval que no logra tener una erección con Magali después de que esta le corrigiera una cita de La Divina Comedia; de la misma forma que vemos la reacción profundamente ofendida de un compañero de universidad de Luna cuando se da cuenta que la chica que le rechazó un beso cobra por sexo. Reacciones naturales cuando se rompe el privilegio masculino.

Aunque la dominación masculina sea un tema de fácil colación en el guión, a nivel de forma O Negócio se queda en la superficie. Saca provecho de su temática para explotar de forma repetitiva las sensuales, filtradas y editadas escenas de sexo. Las imágenes de O Negócio están dirigidas a hombres, igual a la mayoría de los chick-flics estadounidenses –comedias ligeras y románticas cuyo target es, pues, claramente, las chicas. Seguimos viendo un imaginario sexual de muchas curvas femeninas, cuerpos hermosos y completamente desnudos; y una consecuente oferta de poca piel e intimidad masculina. ¿No es la desnudez masculina lo que las mujeres prefieren ver?

o-negocio-hbo-latino-series-serializados

¿Por qué la incesante preferencia de satisfacer visualmente solo al espectador masculino? El target principal de la serie son mujeres de 20-40 años de edad. En distintos foros parecieran ser las mujeres las que gustan más de la serie, las que otorgan los más satisfactorios comentarios y las principales espectadoras. O Negócio tiene el tema perfecto para explorar las profundidades de la experiencia sexual femenina. Sin embargo, su manifiesto audiovisual es tan comercial y tradicional que no compagina con los temas que toca. ¿Es, en algún momento, el sexo algo más que la satisfacción del sexo masculino? ¿Por qué se nos hace tan entretenido y digerible el erotismo visto a través del placer masculino, aun en propuestas dirigidas a mujeres? ¿Cuándo se agotará nuestro genuino interés por vidas de mujeres vistas a través del filtro coloreado del otro sexo?

Gabriela Mesones Rojo

Eterna enamorada de los cuadros por segundo, historiadora de arte y habitante de la ciudad más peligrosa del Caribe. ¿Quién dijo miedo?