Oda a Tatiana Maslany

¡CUIDADO, SPOILERS!

En el texto se comenta el final de la segunda temporada de ‘Orphan Black’.

La tercera temporada de la serie de culto de BBC America está a la vuelta de la esquina y con ella Helena, Sarah, Alison, Cosima, Rachel y todas las sestras (¿y brathers?) como diría nuestra clon psicópata favorita. Tras dos temporadas emitidas es buen momento para mirar la vista atrás y preguntarnos: ¿Qué ha aportado a nuestra vida seriéfila entrar en el clone club?

Reconozcámoslo, Orphan Black está lejos de ser una serie perfecta. Personajes como Vic, Mr F Mrs S. o Paul nunca acaban de encajar en la trama y sus actuaciones y motivaciones carecen de la complejidad y diversión que derrochan las sestras. La pequeña y deseada Kira por ejemplo no parece superar su condición de mcguffin tras 20 episodios y continúa siempre preparada para ser secuestrada o rescatada al final de cada episodio. ¿Soy el único que se ha preguntado por qué esta niña no va al colegio? De hecho, ¿nadie trabaja en Orphan Black? ¿Hay una cooperativa de sestras?

La trama de los Neolucionistas y los Proletarianos daría para unos cuantos párrafos también. Aunque la disyuntiva que presenta entre fe, ciencia y su relación con los clones encierra debates y conceptos interesantes, los guiones parecen enredarse en conspiraciones que enturbian innecesariamente la trama. No llega a molestar pero sí que necesita enfocarse en lo que verdaderamente amamos los fans: Las sestras (Felix incluido).

orphescena

Esta escena del episodio final es la quintaesencia de la serie: en ella Tatiana Maslany interpreta a cuatro clones bailando entre ellas en un solo plano. Cada una baila de la manera en la que sólo ese personaje podría bailar. Cada una sonríe de la manera en la que sólo ese personaje podría sonreír. Cada una empieza y para de bailar justo cuando ese personaje lo haría. Ante este derroche de talento de una de las mejores actrices de la televisión actual (lo siento Mad Men) no queda otra que emocionarse.

Emocionarse no sólo ante el talento sino por ver felices al fin a estas luchadoras con las que tanto hemos sufrido. Y es que, ¿quién no suspira cada vez que Cosima tose o se alegra al ver a Helena comer con las manos? Orphan Black es una serie que no acaba de funcionar si la ves con el cerebro (de ahí el segundo y tercer párrafo) pero que triunfa si lo haces con alma de fanboy o fangirl.

No puedo dejar de hacer mención a la diversidad sexual que presenta la serie. No es sólo que incluya gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, sino que logra introducir con total naturalidad estas orientaciones sexuales en la trama haciendo de ellas un elemento más sobre el tablero. Un verdadero ejemplo.

Todas las virtudes (y esos pequeños defectos) nombradas arriba están a punto de volver, y de qué manera. El cliffhanger final nos ha dejado a todos con la impresión de que se acerca la mejor temporada, una en la que el actor Ari Millen puede doblar la diversión y mirar a la(s) cara(s) a ese icono de la ciencia ficción que es ya Tatiana Maslany.

orph

Rubén Palmero Acosta

Historiador del arte especializado en cine y tv de día y cylon de noche. Pocas cosas me gustan más que acumular capturas de pantalla y escribir sobre las series que me apasionan.