‘Once Upon a Time’: los cuentos siguen muy vivos

¡CUIDADO, SPOILERS!

Este análisis alcanza hasta el final de la tercera temporada.

Una tras otra, todas las series estadounidenses empiezan a despedirse hasta otoño y es que (nos guste o no) la temporada 2013/2014 se está acabando. Algunas se van para no volver, pero muchas otras regresarán para la siguiente etapa dejando en el aire muchas incógnitas y dudas que analizar durante el verano. Una de ellas es Once Upon a Time.

La tercera temporada de Once Upon a Time ha tenido equilibrio. Se ha dividido en dos bloques argumentales bastante diferentes, los cuales se han cerrados en la mid season y ahora en la season finale. Me alegro de que apuesten por ese tipo de tramas conclusivas en lugar de alargar el chicle con decenas de capítulos de relleno. Muchas series deberían aprender de ella.

La primera parte nos llevó hasta Neverland donde (el malvado) Peter Pan ansiaba el corazón de Henry, el verdadero creyente. Sin duda la estancia en el País de Nunca Jamás se hizo lenta y aburrida al carecer, en su mayor parte, de flashback o de escenas de Storybrooke. Está visto que centrar una trama constante en un punto no funciona como esperaban.

Sin embargo con la Bruja Malvada del Oeste llegó un soplo de aire fresco. Lo digo especialmente por esos villanos súper malos que vimos en los primeros instantes y que ahora son más buenos que el pan (Regina, Rumple, Hook). Se necesitaba una villana a la altura y que mejor que una hermanastra malvada y despiadada que quiere cambiar el pasado.

En esta etapa hemos tenido bodas, nacimientos, amores y muertes, un batiburrillo de historias que han sabido mezclar con ingenio. Personalmente me quedó con la season finale que pone las bases de la cuarta temporada (sí, está renovada) con una pareja que nace Emma-Hook, otra que se deshace Regina-Robin y un personaje muy querido que puede convertir a todos en hielo.

La serie de cuentos liderada sigue fallando estrepitosamente en los efectos especiales, no están a la altura de un canal como ABC. El resto de personajes están más logrados: Bella es tierna e inocente, Rumple juega con doble cara, hemos descubierto la bondad de Regina, Caperucita ha regresado (poco) y por fortuna no hemos tenido que soportar muchos momentos pastelosos de los Charming.

Las historias de dibujos Disney siguen siendo reconocidas por los espectadores y muchos de nosotros vemos un retazo de nuestra infancia en ellas, eso es lo que hace que Once Upon a Time sea tan querida. Para bien o para mal, la ficción fantástica-familiar volverá y yo estoy deseando ver lo nuevo que nos tienen preparado.

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Periodista de profesión y bloguero por afición. Con experiencia en el mundo de la comunicación online, soy un apasionado de las series de televisión y hablo sobre ellas en La Vanguardia.