‘Peaky blinders’, o si Guy Ritchie dirigiera ‘Boardwalk Empire’

¿Otra serie más sobre la mafia?

Desde que Los Soprano abriera satisfactoriamente el camino, muchos han sido los que se han subido al carro de la ficción de los sindicatos del crimen organizado, tratando, con mayor o menor acierto, de dar un giro de tuerca más. A la que mejor le ha salido la jugada es sin duda a Boardwalk Empire (también de la HBO), serie que «podría entenderse» (con muchas comillas) como una especie de precuela histórica de la primera, centrando la atención en el origen de la edad dorada de la mafia en Estados Unidos.

Peaky blinders, ambientada en un periodo histórico similar a Boardwalk Empire, pero al otro lado del charco, es otra cosa. Creada por Steven Knight, guionista de Promesas del Este, y dirigida por Otto Bathurst, director de aquel brillante episodio piloto de Black Mirror, la serie de la BBC se aleja radical y conscientemente de cualquier paralelismo que pudiera hacerse con la americana, tanto en contenido como en forma.

La serie nos sitúa tras la primera guerra mundial en la ciudad de Birmingham, mostrada aquí como una oscura ratonera, hogar del proletariado industrial y refugio de comunistas, terroristas del IRA y matones. Entre estos últimos se encuentra el grupo de los llamados peaky blinders que dan nombre a la serie, una panda de mafiosos corredores de apuestas ilegales liderados por el clan familiar de los Shelby. Curiosamente los peaky blinders existieron de verdad, y recibieron su nombre de la cuchilla de afeitar que escondían en el ala de sus características gorrillas, con la cual cegaban a sus enemigos y cortaban lenguas y orejas si era necesario.

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Peaky Blinders 2013 Serie

Pero Peaky blinders no es una serie histórica, ni mucho menos. O en todo caso lo es tanto como la Londres victoriana retratada en la Sherlock Holmes de Guy Ritchie (Snatch: cerdos y diamantes, RocknRolla…), director de cuya estética bebe, y mucho, Peaky blinders, sobre todo en sus secuencias de acción a cámara lenta y en su magnífico gusto a la hora de escoger la banda sonora, repleta de temazos de Jack White, Tom Waits y Nick Cave. Al igual que en la Sherlock de Ritchie, Peaky blinders respira un espíritu tremendamente moderno a pesar de la ambientación histórica, exquisita por otra parte, sobre todo en lo que a fotografía y diseño de producción se refiere.

La serie vertebra la estructura de su primera temporada en torno al plan maestro de Thomas Shelby (brillantemente interpretado por Cillian Murphy) para hacerse con el control del negocio de las apuestas de carreras de caballos en la zona. El resto de personajes son tan solo piezas en el ajedrez del astuto y magnético Thomas, quien hará todo lo que esté en su mano por mantener y extender el poder y el respeto de los Shelby. Ya saben, aquello de «todo por la familia»… pero sin la familia.

El rey del otro extremo del tablero no es otro que Sam Neill (Parque Jurásico), que encarna al inspector de la policía aguafiestas empeñado en acabar con las actividades ilegales y el imperio de poder conseguido por los peaky blinders. Aunque a la hora de cumplir su personal cruzada, el inspector Chester Campbell tampoco tendrá demasiados reparos morales. Lucha de titanes.

El resto es una montaña rusa frenética, y no solo por las dosis de acción o por su corta duración (la primera temporada dura 6 capítulos), sino porque Peaky blinders es una serie muy bien dirigida y tremendamente entretenida, de esas para zamparse en un atracón de fin de semana. De esas que terminan con un épico cliffhanger final que te deja flipando y con ganas de más. Suerte que la bendita BBC ya ha asegurado una segunda temporada para el año que viene. No se la pierdan, sería un verdadero crimen.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.