‘Penny Dreadful’: Of monsters and men

¡CUIDADO, SPOILERS!

No leas sin ver la primera temporada completa de ‘Penny Dreadful’.

Los títulos de crédito de Penny Dreadful aportan una idea de lo que la serie muestra en su metraje: los insectos, la sangre, las cruces que representan la religión y el exorcismo, los utensilios médicos o las cicatrices se intercalan con las imágenes de los personajes. Es el universo de la serie. Las palabras del doctor Frankenstein en la season finale contribuyen a la creación del espacio en el que desarrollar ese mundo:

“Creo en un lugar entre el cielo y el infierno, entre los vivos y los muertos. Un lugar glorioso de eterno renacimiento, quizás incluso salvación.”

Ese lugar descrito por Víctor está perfectamente representado en Penny Dreadful. De hecho, es el lugar en el que se desarrolla la serie. El Londres victoriano en el que se desenvuelven los personajes. Un lugar frío, gris, en el que todos tratan de abrirse paso hacia la luz, esa salvación de la que habla el doctor. El trabajo técnico de ambientación es, en este sentido, una delicia. El tenebrismo y la desconfianza que desprende la fotografía oscura con la que está tratada la producción es sólo uno de los elementos que encajan a la perfección. No obstante, ese espacio está sustentado por un tratamiento exquisito de la historia en todos los sentidos. Penny Dreadful dibuja un retrato de la sociedad en la que se enmarca a través de múltiples píldoras: desde la Literatura a la que homenajea constantemente (se me viene a la cabeza la mención casi casual a Jack el destripador en un momento de la historia) hasta el retrato social que viene dado por el tratamiento narrativo que cobran las enfermedades propias de la época (véanse la tuberculosis y, en menor medida, el tifus).

Sin embargo, la historia termina de cuajar gracias a la profundidad otorgada a sus personajes. La coralidad, que en principio se asemejaba a un intento deslavazado de reescribir La liga de los hombres extraordinarios, termina por sustentar una historia que se vertebra en torno a la búsqueda de Mina, la hija de Sir Malcolm. Lo que parecía un batiburrillo de personajes, líneas argumentales y monstruos se convierte en un todo sólido vertebrado en torno a esa difícil búsqueda, que al final supone un viaje de aprendizaje para todos y cada uno de los protagonistas.

El Londres de Penny Dreadful alberga todo tipo de almas. Destaca la perfecta simbiosis existente (narrativamente hablando) entre unos monstruos muy humanos (especialmente la emotiva historia de la criatura de Frankenstein, con un tremendo Rory Kinnear) y unos seres humanos que, a veces, toman el rol de monstruos despiadados. El juego de ambigüedad y claroscuros es constante durante los ocho capítulos y ningún personaje queda ajeno. Todos tienen momentos de lucidez, casi en tanta proporción como momentos de ofuscación y mezquindad.

Si hablaba antes de la ambientación pseudo histórica de la serie, no se puede obviar el maravilloso canto al teatro de la época (y al trabajo de bambalinas) que se lleva a cabo en el episodio 1×04, dentro de ese lugar que va camino de mitificarse en torno a la serie: el Grand Guignol. Penny Dreadful ofrece ocho capítulos con una dirección exquisita (marcada por Juan Antonio Bayona en los dos primeros episodios) y un guión asombrosamente sólido a pesar de los vaivenes iniciales. El capítulo 1×05, narrado íntegramente mediante flashbacks recordados al leer una carta (soberbio montaje el de este episodio), es quizás la prueba más incipiente de la brillantez que cuida la espalda en esta producción.

La serie va de menos a más, no para de crecer en ningún momento. Tal vez el punto cumbre de la primera temporada sea el 1×07, Possesion, en el que Vanessa Ives es poseída por una fuerza oscura y exorcizada en el último momento por un Ethan Chandler desesperado. Hay que alabar el trabajo de Eva Green en este episodio, y en toda la serie, ya que consigue cargarse el peso de la historia siempre que la serie lo precisa. La actriz consigue dar vida e identidad a un personaje fascinante, misterioso, altamente sexual y repleto de pliegues y retrocesos, con una interpretación digna de premio, absolutamente terrorífica en sus momentos más álgidos.

Es difícil saber hasta dónde llegará Penny Dreadful; el último episodio da indicios de continuidad más que evidentes. ¿Cuánto tiempo resistirá la historia el Londres victoriano? Quizás dependa del número de monstruos, fantasmas y personajes dispuestos a ir tras ellos que contenga. Lo veremos.

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.