‘Phineas y Ferb’ o ‘Muchas canciones se queda corto’:

Todos los que estábamos internos en el Betty Ford antes de que ardiese conocemos Phineas y Ferb, esa serie de Disney de 2007 que, a pesar de haber durado ocho años, solo tiene 4 temporadas y 222 episodios. Recuerdo que yo empecé a verla en el curso 2009-2010, cuando todavía estudiaba de verdad y bebía considerablemente menos friegasuelos.

Me la recomendó un compañero de clase que tenía Canal+, cosa que yo. Así pues, aprendí a utilizar Internet para nefastos fines, como localizar ridículas cantidades de gasolina.

Pero mis andanzas no son de interés. En cualquier caso, recuerdo empezar a verla en inglés con unos quince años o así. Inmediatamente me encantó. La serie captura la magia de los veranos de la infancia, donde todavía puedes hacer lo que quieras sin ninguna clase de límites salvo tu aguante físico, que las figuras de autoridad no te pillen y el aguante físico de las figuras de autoridad cuando, inevitablemente, descubren lo que le has hecho al televisor. Un poco como huir de la policía.

En cualquier caso, en cuanto la vi, supe que era una gran serie y, aunque me hice preguntas (sobre todo acerca de las cabezas de los protagonistas), rápidamente me aprendí gran parte de las canciones. En el Betty Ford, la canción del herrete es una canción de rebelión. No sé por qué elegí esa en concreto…

Prosigamos. Aunque, seguramente, todos los que me leéis estáis más o menos familiarizados con la serie, voy a explicar de qué va:

Phineas y Ferb son dos hermanastros que quieren, como todo niño, aprovechar al máximo su verano y, en lugar de organizar rebeliones o seguir las aventuras de personajes ficticios, lo hacen de verdad. Su primer día de verano es utilizado para construir una montaña rusa y dar pie a los chistes que poblarían el resto de la serie como: “No eres/sois demasiado [adjetivo, generalmente joven/es] para [lo que sea]” o “¿Dónde está Perry?”

También se introdujo la maravillosa costumbre de Candace (hermana de Phineas y hermanastra de Ferb) de intentar pillar a sus hermanos y verles castigados por su madre. Me gustaría conocer las opiniones de Jung y Freud acerca de esto. Seguro que serían interesantes.

El otro lado de la serie era Perry el ornitorrinco y el doctor Doofenshmirtz, un villano de tres al cuarto o, quizás, de dos al cuarto.

Normalmente, ambas historias se entrelazaban y, por culpa del doctor y Perry, las creaciones de Phineas y Ferb se volatilizaban antes de que Candace pudiese llevar a la madre de los críos delante de la (segura e increíblemente) peligrosa invención.

La serie siguió esta fórmula durante casi todos los episodios. Ocasionalmente se separaba de la receta mágica, pero no era algo muy frecuente.

Phineas

Los personajes principales eran:

– Phineas: El cabecilla, por así decirlo, de la pareja de hermanos. Con su cabeza cómicamente imposible, suele tener las ideas para las construcciones del día.

– Ferb: Cuando se habla de payasos, hay dos tipos. El de nariz roja (el que hace, literalmente, el payaso) y el serio, que suele ser el que sufre las desgracias y por eso es cómico (la comedia es tragedias que le suceden a los demás). Pues bien, Ferb es un payaso serio al que no le pasan cosas malas.

– Candace: La hermana mayor de los críos. Está obsesionada con que su madre eche la bronca a los críos. Necesita un hobby nuevo.

– Perry: Es un agente secreto que es un ornitorrinco. Lo gracioso es que, según Phineas “los ornitorrincos no hacen mucho”.

– Doffenshmirtz: El villano. Sus planes son, generalmente, increíblemente estúpidos. Por ejemplo, hacer que su torre se incline para que sea la torre inclinada de Danville y sacar mucho dinero haciendo de ella una atracción turística.

– Isabella: Phineas es su interés amoroso y se dedicaba a ayudar a Phineas siempre que podía

– Baljeet: Un chico indio que tira más para la física que otra cosa. De vez en cuando ayudaba a Phineas y Ferb con sus disparatados planes.

– Buford: El abusón de Baljeet. Tienen una relación amor-odio.

Otra de las características de la serie era la música. En todos los capítulos (espacios de veinte minutos) había, al menos, una canción nueva. Ahora, pensemos que, para la serie, eso es más de 100 canciones en total. Todas originales. Bien es cierto que de vez en cuando repetían estilo, pero no se reciclaban riffs ni letras (alguna rima sí, imagino).

En realidad, he mentido (parad las rotativas, el politoxicómano miente). Hay más de doscientas cincuenta canciones en toda la serie (puede que el número final ronde las doscientas ochenta, dependiendo de cuántas canciones metan en el capítulo final).

Phineas y Ferb es la serie Disney de animación más longeva de la historia (la anterior era Kim Possible) y ha sido una de las series que a más personas de mi entorno ha marcado. Después de todo, en el Betty Ford nos gustaba cantar.

Los creadores, Dan Povenmire y Jeff “Swampy” Marsh, trabajaron, entre otras series, para Padre de Familia y, quieras que no, eso se nota en el humor de la serie. Lo que es mejor, es que ellos perfeccionaron el humor de Padre de Familia, tristemente para la insignia de Seth MacFarlane, lo hicieron estando fuera del equipo.

En cualquier caso, teniendo un reparto interesante y “creíble”, es, posiblemente, de lo mejor que ha salido de la fábrica Disney en bastante tiempo. Enseñó muchas cosas a muchos niños por todo el mundo y merece la pena echarle un vistazo. Finalmente, con esta serie (en concreto con Act your age), yo he descubierto lo siguiente: Nunca aprenderé a ser feliz y me tendré que resignar a ser una persona horrible durante el resto de mis días.

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.