‘Plebs’: Colega, ¿dónde está mi cuadriga?

A partir del mensaje de socorro de Iris Sierra

He decidido aplicar el modelo tecnológico del milagro económico chino. Copiar sin pagar derechos… y aprovecho para recomendar/pedir amigos que hayan visto mi serie reliquía. Una serie que es como la sexualidad de un japonés, no hay nadie que la comparta. Hablo de Plebs, una coqueta sitcom de la ITV2 (que debe ser como el Cuatro inglés… pero sin los Manolos) sobre la vida de unos “colgaos” en la Roma Clásica. Para entendernos, como si metes en una coctelera Supersalidos y Astérix… con un 80% de ginebra que por algo es inglés.

¿Qué tiene de bueno la serie? Para empezar que es una ficción muy divertida. Seamos realistas, hemos aprendido más historia de Roma por Espartaco que por Yo Claudio. Así que los que creen que es mejor La Que Se Avecina que Portlandia, pueden acudir a su página de pirateo seriéfilo habitual con la tranquilidad que se van a partir del ojete.

Pero lo más enternecedor es que por los personajes y las situaciones se puede ver un ejercicio bastante firme de documentación… o al menos lo parece más que el Canal Historia. Ese canal que indica que las invasiones vikingas eran un montón de tías buenas entrando en la playa… ¡vamos! Que me cuesta diferenciar entre el rigor histórico de Vikings y un anuncio de Calzedonia.

Bueno, vale, van a cenar a un restaurante hispano y piden patatas bravas… y eso es gravísimo, en el Siglo I no había patatas en Europa… igual que en el Siglo XXI lo que no hay son patatas que sean bravas en España.

Pero por lo demás parece riguroso y este es el punto fuerte de Plebs. Hacer entendible una época en que la cotidianeidad te lleva a la picaresca en el mercado de esclavos, el fetichismo del rincón de las nodrizas, el escaqueo de los recaudadores de esclavos o la superchería como alternativa a la medicina… y a pagarte un buen médico.

Básicamente es como poner gente afín a la tontería que llevamos hoy día, pero en la época romana… en lugar de ir a una fiesta con las facilonas del barrio de enfrente, pues van a una orgía… sustituyen que no te funcione la aspiradora porque el esclavo no sepa limpiar, un movimiento contra el maltrato animal en el circo romano… en definitiva. Un acercamiento a ver que los antepasados al fin y al cabo tenían las mismas frustraciones y sueños que nosotros, solo que en vez de poner los gatitos en el Instagram, los ponían en las paredes de las pirámides.

plebs-format-5038

Plebs, en definitiva, tiene el mismo esquema que Workaholics. Dos colgados con un trabajo aburrido, una envidiable juventud y unas inquebrantables ganas de fiesta. A diferencia de los fumetas angelinos, Plebs tienen unas cuantas neuronas más, una vecina guapísima y un esclavo con las mismas ganas de trabajar que los de Downton Abbey… mismamente la misma predisposición que Lady Violet para limpiar un retrete.

Así, el protagonista es Marcus, un colgado que malvive compartiendo curro y vivienda con Stylax. Marcus es narigón, enamoradizo y enclenque. Stylax es un griego preocupado en follar y conducir cuadrigas…. Y poco más, porque los ligones son así en mi instituto, en la antigua Roma o en el planeta Gallifrey.

Marcus mientras tanto decide dedicarse a una mujer… las demás tampoco le hacen mucho más caso… se pasa el día enamorado (¿y quién no?) de su vecinita Cynthia, una aspirante a actriz que pasa más tiempo sirviendo brea que encima de un escenario. Mismamente igual que la vida real, en que la cantera de los futuros camareros de la ciudad se llama Instituto del Teatro.

¿Lo mejor de Cynthia? Su esclava Metella, la típica amiga fea/cuñada que intenta mantenerte lejos de tu amada a golpe de sarcasmo (joder, pero son tan divertidos!)

Por último destaca Grumio, el esclavo de los chicos, patoso, imbécil, nefasto cocinero y terriblemente vago. ¿Por qué no lo echan? Sospecho que por su fascinante peinado que me hace permanecer hipnotizado a sus absurdas tramas.

El grupo se completa con un buen círculo de secundarios, un casero vividor, una jefa cínica y un aguador bocachancla. Vamos, que más que Roma parece mi barrio.

Plebs, al fin y al cabo nos deja claro, que más allá de llevar toga o unos Levis hasta los sobacos , por mucho que creamos que nuestros ancestros eran idiotas que quemaban brujas, hacían sangrías para curar la gripe o que se ponían a rezar en vez de salir por patas del pié del Vesuvio pensaban y sentían igual que nosotros… y que incluso podían llegar a ser más inteligentes que nosotros. Al fin y al cabo Julio César era ese gobernante corrupto que acabó apuñalado, y no de Consejero Delegado de Gas Natural.

Guerra a Juego de Tronos, ¿tenéis alguna serie fetiche que no conozca ni Alberto Rey?

Manel Fernández

Monologuista, periodista y teleoperadora del teléfono de la Esperanza. Entregó su sueldo al casero y su corazón a Buffy Cazavampiros.

2 Comentarios

  • Iris Sierra Blández
    Responder octubre 14, 2015

    Iris Sierra Blández

    No conocía esta serie, no sé si mi calendario me permitirá ver otra serie más pero voy a intentar darle una oportunidad. La Antigua Roma con acento británico. ¡Están locos estos romanos!

    P.D. No te metas con Vikings, primer aviso.
    😉

  • Responder octubre 14, 2015

    Manel

    Si te molan las pelis de los Appatow… es tu serie!

    PD: Con lo buenorros que están en Vikings, no se ni como les ofrecen resistencia en sus invasiones.

    PD 2: Review ya acaba… es el momento de darle una oportunidad a Plebs!

Deja una respuesta