¿Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir… amor?

En un año de estrenos seriéfilos olvidables, en el que lo más destacado han sido el final de Breaking Bad o la quinta temporada de The Good Wife, la crítica parece unánime, Masters of Sex es la serie revelación del 2013.

La serie de Showtime nos sitúa en los años 50 para contarnos la historia del ginecólogo William Masters y su asistente Virginia Johnson. Dos visionarios científicos que transformaron el mundo de la sexología con un revolucionario (y controvertido en su momento) estudio sobre los comportamientos de la sexualidad humana. Pero Masters of Sex es mucho más que sexo, de hecho las relaciones sexuales de los voluntarios que participan en el estudio (que quizás pecan de ser demasiado coreográficas) se revelan en seguida como un enorme macguffin para desarrollar las relaciones emocionales de unos personajes, que aunque ligeramente estereotipados, son complejos y están llenos de inseguridades.

MASTERS OF SEX (SEASON 1)

Estos, los personajes, son sin duda el punto fuerte de Masters of Sex. Tremendamente inseguros, inocentes, y asustados, cuesta imaginar que estos personajes vivan en la misma época que Don Draper. Como afirma el compañero Javier Meléndez: «La sociedad de Mad Men está “podrida”; la sociedad de Masters of Sex está asustada«. La condescendiente y edulcorada mirada de los 50´s en Masters of Sex es la de una infantilizada sociedad a punto de ser transformada, una Norteamérica que vive entre el miedo de una guerra nuclear y la fascinación de la conquista del espacio. En este contexto se desarrollan unos carismáticos personajes bien construidos por sus guionistas, y mejor representados por unos soberbios actores que se comen la cámara.

Tal es el caso de la talentosa y encantadora Lizzy Caplan, que da vida a la moderna e independiente Virginia Johnson, y que, literalmente, se hace con la serie, llegando a eclipsar al frío y distante genio de la ginecología, interpretado por, un también brillante, Michael Sheen. Ningún personaje de Masters of Sex es prescindible, todos tienen su papel, milimétricamente estructurado, todos nos ofrecen una pieza importante de este puzzle bien diseñado.

Los verdaderos Virginia Johnson y William Masters

Los verdaderos Virginia Johnson y William Masters.

Quizás tenga razón David Trueba cuando afirma que lo que separa a Masters of Sex de la excelencia sea la falta clara de autoría. A diferencia de las grandes series contemporáneas, como las citadas Breaking Bad o Mad Men, Masters of Sex no es una serie de autor en la que se vea una clara personalidad del showrunner, ni tampoco percibimos un intento por arriesgar. Es una serie conservadora y correcta, que no nos sorprende excesivamente ni en lo argumental ni en lo formal.

¿Esto es algo malo? No necesariamente, porque cuando esto lo compensan, y con creces, con un sólido e inteligente guión, un cuidadísimo mimo en la dirección y unos actores de tal calibre, el resultado es tan delicioso que no nos decepciona no encontrarnos con un cliffhanger provocador a cada esquina.

Másters of Sex enamora, es una apuesta segura, una de esas escasísimas series de las que, cuando te dispones a ver un nuevo capítulo, sabes que no te va a fallar. Una serie que habla de sexo pero que piensa en amor. No cabe duda, Masters of Sex es la serie revelación del 2013.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.