‘Puella Magi Madoka Magica’ o ¿Miedo? ¿Yo? ¡Qué va!

Desde que dejé industriales y, hasta cierto punto, las sustancias psicotrópicas que necesitaba para seguir en industriales, he tenido mucho tiempo libre. Podría haberlo dedicado a mejorarme como persona, ciertamente. Pero eso no es divertido, así que, el otro día, vi una serie entera. Y no, no me refiero a Clerks. Aunque también. Ya forma parte de mi rutina matinal.

Pero no me dejan hacer otro artículo acerca de Clerks. Básicamente porque ya intenté mandar un épico de cuatrocientos versos acerca del pelo de Dante y me mandaron a tomar por saco.

No, la serie que vi fue Puella Magi Madoka Magica, un anime del género de magical girl. Y, si la veis, me entenderéis si digo que estoy estirando la definición clásica del género. Al menos tal y como se entiende normalmente.

Es, posiblemente, uno de los pocos animes que he visto enteros. No porque los animes me aburran, sino porque, normalmente, los animes que me interesan tienen una cuenta de capítulos que ronda las cuatro cifras. PMMM, sin embargo, a duras penas ronda las dos. De hecho, si hubiese visto la versión en películas, habría visto solo tres.

La serie empieza como una serie de magical girls bastante normalita. De hecho, empieza casi igual que Sailor Moon (no se puede hablar de nada en este género sin mencionarla. No es la primera, pero sí marcó a una generación entera). La diferencia es que, en el primer capítulo, Madoka, al contrario que Usagi (la protagonista de Sailor Moon), no se transforma en una magical girl. En realidad, hay que esperar mucho para que eso suceda.

Todo comienza con un cliché… este… sueño. Empieza con un sueño. Ha sido un lapsus. En el sueño, Madoka Kaname ve lo que pasará si no se hace una magical girl. Al mismo tiempo, Homura Akemi, la otra protagonista, es introducida en ese mismo sueño.

Después de eso, Madoka va a clase con sus amigas y pasan cosas normales (casi me quedo dormido, para replicar perfectamente mi experiencia en el instituto). Sin embargo, cuando está en un centro comercial, oye a alguien pidiéndole ayuda. Madoka -junto con su mejor amiga, Sayaki- va hacia la voz (mala decisión. Las voces nunca quieren nada bueno. Experiencia propia) y conoce a Mami Tomoe y Kyubey.

Las niñas (Sayaki y Madoka) son introducidas al mundo de las magical girls por Mami Tomoe, una chica que lleva mucho tiempo cazando brujas (los enemigos de la serie). También, al tiempo que les explica lo que pasa, salva a Sayaki y Madoka de una bruja, puesto que, al ir hacia la voz, las niñas han entrado en un laberinto, el mundo personal en el que las brujas se esconden.

La serie tiene una estructura interesante, empieza como todas las series de este tipo, todo arcoírises y ponises y cosas bonitas (y sustancia X). Sin embargo, antes de que uno pueda decir: “¡Joder, esto es muy turbio!”, desciende (o cae en barrena) a terrenos desolados y deprimentes. No solo porque cada vez que las chicas entran en un laberinto uno quiere romper a llorar, sino por cómo se desarrolla todo.

Rápidamente la serie “degenera” a la relación que los personajes mantienen entre sí y la responsabilidad que tienen que asumir al ganar poderes mágicos. La ganancia de los susodichos se plantea de manera muy atractiva, todo sea dicho: Kyubey ofrece un deseo cualquiera a cambio de que una chica entregue su vida a pelear contra las brujas.

Así va avanzando la serie, haciendo que las magical girls que rodean a Madoka se enfrenten a brujas para proteger a todo el mundo (o por interés personal, depende). Al mismo tiempo, se va descubriendo el origen de las brujas, Kyubey y todo aquello que rodea el mundo de las magical girls.

Los personajes son los siguientes (he puesto las voces de doblaje original y en inglés porque parte de la serie la vi en inglés y otra en japonés):

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Madoka Kaname (Aoi Yuuki en la original, Christine Marie Cabanos en la versión americana): La protagonista, hasta cierto punto, de la serie.

Kyubey contacta con ella a través de un sueño y, después de ello, en un centro comercial.

Le plantea el pacto gracias al que ella se haría magical girl. Poco después, otros personajes entran en contacto (en realidad, se lo dicen antes de manera críptica) con la chica para que no acepte ese pacto a la ligera.

Un apunte: su voz en inglés, al comienzo de la serie, resulta algo estridente. Sin embargo, uno se acostumbra bastante rápido.

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Homura Akemi (Chiwa Saitou y Christina Vee): Una de las magical girls y la que aconseja a Madoka y Sayaka que no acepten el pacto propuesto por Kyubey.

Poco se sabe del personaje hasta el antepenúltimo capítulo de la serie, (capítulo 10) donde la naturaleza oscura de la serie ya se ha hecho obvia.

No quiero hablar mucho más de ella porque es mejor descubrir lo que le pasa a medida que se va viendo la serie.

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Sayaka Miki (Eri Kitamura y Sarah Williams): La mejor amiga de Madoka que, en el capítulo 4, decide ignorar los consejos de Homura para “salvar” a un amigo suyo (de nuevo, no quiero entrar en detalles).

Su intención es, desde el principio, proteger a todo el mundo de las brujas, puesto que es lo que Mami Tomoe les enseñó al comienzo de la serie.

Es un personaje desinteresado que solo quiere ayudar a todos los que pueda sin que nadie pague por lo que hace salvo ella.

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Mami Tomoe (Kaori Mizuhashi y Carrie Keranen): Es la magical girl que “educa” a Madoka y Sayaka y les enseña cómo funciona el mundo en el que se quieren adentrar.

Al igual que Homura, el personaje es un relativo misterio hasta el capítulo 10 por varias razones.

Mami Tomoe enseña a sus tuteladas que lo importante es proteger a los demás y que, ante todo, el deseo que hagan no es algo que deba tomarse a la ligera. Así dan a entender que, quizás, detrás de la naturaleza afable y divertida de la veterana, se oculta una chica al borde de la depresión.

Un personaje interesante y bien utilizado para hacer que las protagonistas evolucionen (salvo Homura, pero ella es un personaje completamente diferente).

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Kyoko Sakura (Ai Nonaka y Lauren Landa): Otra magical girl que mantiene una cierta rivalidad con Mami y Homura, las únicas magical girls que ella conoce. Aparece en el episodio 5 y, poco a poco, desarrolla una cierta amistad (que los fans rápida y obviamente tergiversaron. Es uno de los corolarios de la Regla 34) con Sayaka.

Sakura es la antítesis de Mami Tomoe y Sayaka Miki: cínica y egoísta, animando a Sayaka a ser como ella.

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Kyubey (Emiri Katou y Cassandra Lee): El Mefistófeles al Fausto de… todas las chicas, la verdad. Va a por chicas que desean algo con todo su corazón y, a cambio de hacerlo realidad, les pide luchar contra el azote de la Tierra: las brujas.

Un personaje interesante y algo parecido a Luna, de Sailor Moon, ambos en diseño y para lo que hace a la historia (ponerla en marcha). No se parece en nada más a Luna salvo en eso.

Los malos de la serie son las brujas. Pondría fotos pero, honestamente, quiero dormir sin necesidad de ayudas químicas esta noche. No porque esté renunciando a las ayudas químicas, sino porque me las han quitado.

En cualquier caso, las brujas son, como se ve en la serie, fuentes de miseria, tristeza y, en general, todo lo malo que se nos pasa por la cabeza. Sus laberintos son el resultado de un esquizofrénico que ha tenido un mal viaje de ácidos (algo con lo que estoy bastante familiarizado) y son… preocupantes al tiempo que interesantes.

La serie tiene doce capítulos de veinticinco minutos cada uno (créditos incluidos), lo que los hace algo más largos que aquellos de otros animes. Sin embargo, los minutos extra, ayudan a solucionar tramas algo más complejas de capítulo a capítulo sin que se transformen en ejercicios de resistencia. La serie entera se puede ver en un par de tardes o, incluso, una sola.

El final de la serie es la clase de final que uno se puede esperar en el género hasta cierto punto… Hasta que se entera de que hay una película que tiene lugar después del final. La película en cuestión es Puella Magi Madoka Magica the Movie: Rebellion. En ella, los personajes de la serie se reúnen de nuevo para solucionar todas las tramas abiertas de la serie y atar cabos. Descontando que era un ejercicio realizado, hasta cierto punto, porque los creadores de la serie querían hacerlo; Rebellion es una película buena, con un final agridulce, mejor todavía (en mi opinión) que el de la propia serie al tiempo que… peor. No intentéis encontrarle sentido. Nadie puede. Ni siquiera yo.

En conclusión: PMMM es una serie que merece la pena ver si a uno le gustan las series de animación con connotaciones oscuras (aunque, en este caso, es más una serie oscura con connotaciones de animación), si se quiere ver un giro interesante al género magical girl o, simplemente, si hay interés en ver un buen ejemplo de animación japonesa clásica combinada con un estilo algo más experimental.

Se obvia que, si uno quiere ver a niñas de catorce años en vestidos bonitos, este anime también es una gran elección.

Por algo lo vi yo.

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.