Reflexiones al cierre del aquelarre

¡CUIDADO, SPOILERS!

En este artículo se comenta toda la temporada de ‘AHS: Coven’.

Cuando pase el tiempo y recuerde la tercera temporada de American Horror Story (Coven), lo primero que se me vendrá a la cabeza será Misty Day. No tengo ninguna duda. Probablemente no haya sido lo más brillante de la temporada, o sí, no sé, pero su imagen hippie es la que más me ha calado esta temporada.

Se dice que ha sido la temporada más irregular de la saga. Probablemente sí haya sido en la que más controlado ha estado todo, lo cual es un paso atrás en esta serie que se caracteriza por una locura constante. Sin embargo, personalmente, yo me quedaría mucho antes con esta que con la primera, Murder house. Quizás sea porque me atrae mucho desde siempre la temática de la brujería. Desde que empezaron a surgir las promociones (fantástico trabajo de marketing, como siempre) me ilusioné con esta escuela en la que ya se intuía el misterio, las guerras y todo lo que, a posteriori, nos ha dejado la producción de Ryan Murphy y Brad Falchuk. Ahora, trece episodios después, toca hacer balance y recapitular; ¿qué nos ha dejado el aquelarre?

La triada de las brujas:

Cuando vi el trío de actrices que iban a protagonizar la serie –Jessica Lange, Kathy Bates y Angela Basset– no era capaz de imaginarme otra cosa que maravillosos duelos interpretativos. Se puede decir que se me caía la baba; el elenco no prometía menos. La serie me ha dado la satisfacción de ver esas batallas actorales en cierto modo, pero no de la manera en que lo había imaginado cuando, en el 3×01, tras la presentación de los tres personajes, Fiona y LaLaurie se sientan en la calle y deciden retomar la guerra con Laveau que tenían las dos brujas desde la antigüedad. El trío nunca decepciona, es demasiado bueno para ello, pero se le presumía una carga mayor.

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El conflicto racial:

Este es una de las líneas argumentales de las que más jugo se podía haber sacado. La batalla se prometía épica cuando Laveau envió aquellos zombis a Robichaux, donde LaLaurie ejercía de criada de Fiona y las chicas. El racismo de LaLaurie, con pasado oscuro incluido, y la pertenencia de Queenie, negra y con más afinidad hacia la brujería voodoo que practicaba Laveau (recordad que es nada menos que la Voodoo Queen), podrían haber ocasionado una potente trama de odios, visceralidad y enfrentamientos raciales. Al final el conflicto, pese a esbozarse, se resolvió en un par de pinceladas atropelladas en pos de un enfrentamiento común con los cazadores de brujas, que para colmo tampoco llegó nunca a completarse del todo.

En lo referente al tema racial, sí destaca el aspecto cómico, con LaLaurie -gran Kathy Bates- volviendo tras dos siglos a la vida y encontrándose con Obama como primer presidente negro de los Estados Unidos. Su reacción, llorando atónita frente a la televisión (la caja mágica como la llamaba), es memorable:

«Oh, no, por qué, por qué… La caja mágica miente, alguien dice ahí que ese… ¡ese negro es el presidente de los Estados Unidos!»

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La batalla por ser la siguiente suprema:

Con la serie ya terminada esta parece haber sido la única trama con cierta continuidad; lo único que verdaderamente importaba de la temporada. ¿Quién será la siguiente suprema? A lo largo de los capítulos nos lanzaban esta pregunta una y otra vez. Fiona estaba muriendo y su único afán era encontrar a la siguiente directora del aquelarre para robarle la energía y ganar tiempo. Entretanto, las propias brujas se preguntaban quién sería la sucesora de Goode.

La sorpresa final, con Cordelia Foxx como suprema, es, aunque correcta, demasiado sencilla para lo que nos tiene acostumbrados esta serie. Mi alternativa habría sido mucho más dura: cuando Fiona regresa, ¿nadie más pensó que iba a matar a Cordelia y terminar Coven como suprema? La visión que tiene Delia al respecto, en los primeros compases, es desalentadora y muy oscura. Esa cámara flotando entre los recovecos de la mansión, ofreciendo la panorámica de todas las candidatas asesinadas mientras Fiona se enciende un cigarro para salir de la casa como única superviviente, es demasiado potente. Pero pese a la idea, que rondó mi cabeza hasta que supe que no iba a ser, Cordelia se convierte en la nueva suprema y, como le dice Myrtle Snow, podría llegar a ser la mejor de la historia del aquelarre. Una última cosa: Sarah Paulson estaba mucho más guapa y radiante en los últimos minutos de la finale que en todo el resto de la serie, ¿verdad? Las ventajas de ser la suprema, que sana y embellece, fíjate tú.

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La tensa relación Cordelia-Fiona:

No se puede hablar de AHS: Coven, y mucho menos de Cordelia, sin hacerlo de la relación materno-filial que mantiene con su Fiona. Una de esas relaciones conflictivas, un tira y afloja entre dos actrices de categoría.

“Fuiste el monstruo de cada uno de mis armarios.”

Lapidaria la frase de Cordelia a Fiona en el momento de su despedida. Quizás sea esta la mejor frase de toda la serie. A pesar de su desastrosa relación durante toda la temporada, Cordelia y Fiona acaban por charlar, cuando la última asume su inevitable “derrota”, no sólo la pérdida de la supremacía, sino de la propia vida, para terminar en una eternidad muy creepy. La despedida emotiva sorprende también, todo sea dicho. Nunca hubiese pensado un final así para la relación de estas dos mujeres. Ese abrazo roto con el que concluye es muy emotivo, por sincero y por impensable durante toda la temporada. Pero sigue dejando un poco frío al espectador, que siempre espera un giro más loco, violento o surrealista.

Misty Day:

Efectivamente, para mí merece un apartado para ella sola. La interpretación de Lily Rabe ha sido maravillosa, sobre todo después de verla en el papel de la hermana Mary Eunice en Asylum. ¿Qué decir sobre el personaje? Fantástico. El mejor de la temporada, y, si apuras, igual hasta de la saga. La bruja hippie, la del chal y Fletwood Mac –la aparición de Stevie Nicks en varios episodios es grandiosa–. ¡Qué buenas sus escenas bailando! Es la única del aquelarre, junto a Nan, que parece no albergar ni un ápice de maldad en su cuerpo; aunque eso no la sirve nada más que para terminar atrapada de forma cíclica en su propio infierno. Misty Day es un espíritu libre que no ansía más que la conexión con la naturaleza y la propia vida. ¿Os he dicho ya que me encanta? Misty, allá donde estés, si lees esto vuelve y ¡cásate conmigo!

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La Academia Robichaux:

El espacio juega siempre un importante papel en American Horror Story. Si en la primera entrega la mansión proporcionaba la ambigüedad precisa para confundir al espectador, y en Asylum el manicomio de Briarcliff ofrecía un intenso debate entre quién está loco y quién cuerdo, en Coven la escuela de Robichaux ha sido primordial para el desarrollo de los personajes y sus tramas.

Para empezar, el hecho de situar la acción en un colegio permite que las personalidades de las brujas queden más dibujadas. Todo para ellas parece un juego macabro. El mejor ejemplo tal vez sea el tú la llevas con el que se divierten en mitad de una de las pruebas de las 7 maravillas -muy potterianas, por cierto- en el último episodio. A lo largo de la serie vemos una Madison prepotente con aires de grandeza, una Zoe enamoradiza y generosa con los demás, que se diluye entre tanta bruja, una Queenie a la defensiva con el mundo, Misty y su naturalidad y conexión con la naturaleza, o una Nan que bajo la capa de amor alberga un profundo sentido de la libertad y la justicia entendida a su manera. Las tensiones se dejan ver gracias al encerramiento, las rencillas y los celos de las chicas entre las cuatro paredes de la escuela. De otra manera hubiese sido mucho más difícil de plasmar estas características en la pantalla. Se necesitaba ese punto de ahogamiento que proporciona el espacio cuando las cosas se tuercen. En cuanto a los enfrentamientos entre las brujas, quizás lo más notable sea la paliza que Misty le propina a Madison cuando vuelve de su enterramiento en vida en el final. Fabuloso.

Por otra parte, la escuela ha ofrecido los espacios agobiantes y enfermizos propios de la saga (la sala de muñecas del mayordomo, el invernadero, etc) y también ha dado pie a multitud de parodias, homenajes y todo tipo de menciones a otras escuelas de magos, brujas y/o simplemente adolescentes. La más recurrente ha sido Hogwarts, que llegó incluso a ser mencionada en el primer capítulo, durante la presentación del lugar a las chicas.

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AHS y la realidad de Nueva Orleans:

La realidad y la historia de la ciudad se han dejado ver durante los trece capítulos de AHS: Coven. Muchos de los personajes que han desfilado por la pantalla no son otra cosa que adaptaciones de los personajes y leyendas propias de la historia de Nueva Orleans. Es el caso de Papa Legba (gran Lance Reddick, irreconocible), deidad legendaria del voodoo, las mismas Madame LaLaurie y Marie Laveau, brujas reales que habitaron Nueva Orleans, o el asesino del hacha (The Axeman of New Orleans), que aterrorizó a las mujeres de la ciudad en 1918 a ritmo de jazz.

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Sólo queda decir una cosa:

¡Balenciaga!

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.