‘Run’, la vida en los márgenes

Puedes encender la tele para desconectar, para dejar la mente en blanco, olvidarte de tus problemas por un rato y anestesiarte con historias intrascendentes de predecibles finales felices. O bien puedes ver Channel 4.

La cadena británica se está especializando en ofrecer ficciones televisivas de muy alta calidad, normalmente de corta duración, y temáticas nada habituales que no buscan complacer al espectador, sino enfrentarle a situaciones extremas y personajes complicados, por incómodo que esto resulte.

Este es el caso de Southcliffe, y sobre todo el de Run, una miniserie de cuatro capítulos que nos pone en la piel de cuatro personajes de cuyas vidas preferiríamos no saber nada: una reponedora de una gran superficie con hijos violentos, la china que te vende los dvds piratas, un yonqui vagabundo y una inmigrante rusa que se gana la vida como limpiadora. Estereotipos de la gente que sustenta por debajo cualquier gran ciudad occidental, gente que trabaja para nosotros, con la que nos cruzamos a diario y a la que ignoramos deliberadamente porque estamos demasiado ocupados con nuestros propios problemas insignificantes como para prestar atención o tratar de ayudar a estos vecinos a los que la vida se les hace más cuesta arriba que a los demás.

Run consigue lo imposible, meternos en la piel de estos parias sociales, ofrecernos una perspectiva de la ciudad mucho más cruda, violenta e injusta, pero sin pecar de condescendiente ni de excesivamente sentimental. La serie es incómoda, pues nos obliga a mirar a aquellos a los que damos la espalda, mediante cuatro episodios de una gran calidad técnica y narrativa. Cuatro episodios independientes, aunque inteligentemente entrelazados, porque en esta sociedad cada vez más individualista y egocéntrica no está mal recordar que las vidas de aquellos con los que nos cruzamos en el metro cada mañana están relacionadas entre sí. Y la nuestra con la de todos ellos.

Lo mejor de Run es que no busca concienciar, o al menos no de forma burda ni obvia. No tiene moralina ni moraleja, es tan solo una historia de gente que necesitaría escapar pero no tiene a donde ir, es tan solo una ficción televisiva más, pero que a diferencia de las otras no busca anestesiar ni evadir. Es tan solo una ficción televisiva más, pero a diferencia de las otras… de esta no te vas a olvidar.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.