‘Star Wars: Rebels’ y las razones por las que no termina de hacer click, Nazis en el espacio y el malo más metal de la historia

¡CUIDADO, SPOILERS!

Puede contener algún dato sobre el desarrollo de la trama.

He estado siguiendo la serie al día siempre y cuando tuviese alcohol. Es más fácil de lo que parece conseguirlo en una clínica de desintoxicación. En cualquier caso, la serie no es mala, pero sí tengo algunas quejas.

Para mis quejas iniciales, las primigenias, las que dieron comienzo a todo, podéis ir aquí. Pero ahora voy a hablar algo más, yendo marginalmente más hondo. Si mi sobriedad dura más de lo que me lleva escribir esta fraaaghhh.

Volviendo al meollo. Estos capítulos recientes, después de haber tenido un cuarto y un quinto capítulo decentes (casi buenos, de hecho), han decidido tirar todo aquello que no les gustaba por la borda. Es decir, la relación que se desarrolla en el cuarto capítulo entre Zeb y Ezra, se ha desvanecido para que tengan una relación más cómica. Supongo.

Ese supongo está ahí porque no me hace gracia alguna la relación. Molaba más cuando se llevaban bien generalmente hablando.

Te da más juego generar conflicto entre personajes que se llevan bien. ¿Sobrevivirá la relación? ¿Se deshará como todas mis relaciones personales antes? ¿Un poco de cada? No sé en qué consistiría eso. ¿Una relación en la que no hay sentimientos abiertos sino subyacentes? ¿En la que no te atreves a expresarlos como una persona adulta y valiente? ¿Una en la que terminas proyectando en una crítica acerca de una serie de animación?

No lo sé, pero habría sido mejor que lo que pasa. Resumiendo: ese fallo me parece gigantesco. Soy un payaso por vocación y entiendo que la comicidad es fundamental para que algo “funcione”; pero me parece mal sacrificar una relación interesante y con futuro porque es más gracioso que un hombre peludo gigantesco aporree a un hombre lampiño y menudito.

Bueno, Ezra es un varón porque nos lo dicen en la serie. Podría ser una chica plana con genitales internos. Aunque en esta serie eso de tener genitales externos no se estila.

Ya sabéis, porque LucasArts es de Disney ahora. Es un chiste, ¿lo pilláis? Es gracioso porque es cierto.

Bueno, ese es un gran problema, pero el mayor de los problemas es, como dije la última vez, el Imperio. El Imperio original tenía este estandarte:

flag

Es un poco totalitario, sí. Tiene un aire al del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Eso no es un problema.

Me parece válido, a pesar de haber sido un poco demasié, sobre todo cuando uno tiene en cuenta el diseño de todos los uniformes.

Pillamos la similitud entre el Imperio con un Emperador híper-racista y oficiales vestidos de gris. Todos hemos hecho la conexión, Mr. Lucas. Gracias por hacerlo más obvio todavía.

Sin embargo, el nuevo logo para el Imperio en la serie es…

ImperialWarFlag1

Sé que la calidad no es espectacular, pero se ve claramente lo que es y, sí, esto ya es pasarse, incluso en mi opinión. La única manera de haber hecho más obvio todavía que el Imperio es malo habría sido poner a soldados imperiales (stormtroopers… A ver si diciendo el nombre algún abogado de Disney se presenta aquí, lee esto y entiende mi posición) ejecutando a gatitos en la calle.

Habrían estado a la altura de Thomas Alva Edison y, para los que no lo sepáis, esa es una clase de maldad inimaginable.

También podría compararlos a Hitler, pero ya me he metido bastante con los Nazis y su horrible gusto en lo que a los ojos concierne. Por no decir que sus oficiales son las SS del futuro. Esa comparación es autoevidente.

Los protagonistas, aunque ya es un poco tarde para corregirlo, podrían mejorar bastante, al menos en mi opinión, si no hubiese ningún jedi. Seguir a personas que no son, a efectos prácticos, magos perfectamente morales (aunque, en realidad, no lo sean) es mejor. Un protagonista con defectos es mejor que un protagonista perfecto. Podemos verle mejorar. Si no es completamente moral, cuando llega a una decisión interesante, nos sorprende genuinamente cualquier reacción.

Si el protagonista es alguien que a veces dispara y otras no, cuando llega a una situación complicada, puede sorprendernos con cómo decida solucionar esa situación. Un malo perfectamente bueno es plano. En defensa de la serie, parece que en estos últimos capítulos, están intentando generar un conflicto en el interior del protagonista. No parece que esté yendo brillantemente, pero está yendo razonablemente bien.

Los que, sin embargo, aún están a tiempo de mejorar son los malos.

Vamos a ver, cómo mejorar a los malos… De entrada, sé que es una serie para niños y que hay que dejar muy claro quiénes son los buenos y quiénes los malos; sin embargo, como ya dije en otra ocasión, eso de que los “protas” maten indiscriminadamente a los imperiales me parece moralmente incorrecto (bueno, no, pero supongo que a gente con conciencia le puede parecer inmoral). Se supone que son morales y buenos y todo eso. Pero puedo aseguraros que si uno va por la vida matando a soldados de cualquier manera NO es el bueno. Por muy válidos que sean sus motivos. Hablo desde la experiencia.

Voy a usar, como hice la última vez, el Universo Expandido (o Legends, como se llama ahora) de ejemplo y decir que, en una de mis novelas favoritas, Allegiance, los soldados que la protagonizan se van dando cuenta de que, quizás, el Imperio no sea tan maravilloso como quería hacer creer Palpatine. Ahí tenía Timothy Zahn la clave:

El Imperio es malo, sí. Aun así, gracias a genios propagandísticos, lo ocultan del público. Los ciudadanos del Imperio son un poco como las proles de 1984. Solo que se enteran antes de que Gran Hermano empiece a funcionar. Y el Emperador es igual de honesto que los propios líderes del Partido Interno.

Lo que quiero decir es que, sí, el Imperio es una máquina implacable, pero los que serían los engranajes, los tornillos, las piezas aparentemente insignificantes, pero fundamentales, no lo saben. Esos tornillitos piensan que están haciendo el bien porque no lo ven todo.

Los remaches del Enola Gay no sabían que estaban en una máquina que iba a aniquilar a gente como lo hizo. Sí, sabían que estaban haciendo cosas malas, pero eso es lo que pasa en la guerra. Haces cosas malas, pero es la guerra. Luego te pasas el resto de tu vida con estrés post-traumático. Así es la vida.

Los superiores con cargos algo politizados, al contrario que la carne de cañón, sí que saben lo que está pasando. Ellos sí que pueden y, hasta cierto punto, deben ser malos. Un oficial que no ha dejado el campo de batalla puede ser un soldado noble, como el capitán ese de Malditos Bastardos. Está haciendo su trabajo como soldado. No está matando judíos. Se está defendiendo de americanos. Pero esa no es excusa para Himmler. Él sabe lo que pasa y sigue adelante.

Por eso, el Inquisidor y, hasta cierto punto, Kallus son así. Ellos han visto lo que se oculta bajo la máscara del Imperio y quieren seguir trabajando para él. Ellos son unos mamones. Son demoníacos, pero hay algo que les falla, una cualidad que les redima, que nos haga entenderles.

Las precuelas, por ejemplo, a pesar de ser… malas (he barajado otras palabras, pero me miran mal si escribo lo que iba a escribir), nos permiten entender a Darth Vader. Pasa de ser un villano “sin más” a ser un humano. Eso es lo que quiero ver que pase con Kallus y el Inquisidor. Que evolucionen.

Terminaré esto hablando del Gran Moff Tarkin, el cerebro que llevaba la Estrella de la Muerte.

No, no era Darth Vader, que sé que lo habéis dicho. El que llevaba la Estrella de la Muerte era el hombre ese viejo y estirado; no Darth Vader. Pero divago, como siempre.

En la nueva historia de los personajes, el Gran Moff es un malo de cabo a rabo, siendo lo que más le caracteriza así que, en una ocasión, arrestó a una pirata (creo que era mujer, pero no estoy seguro del todo), la metió en una cápsula de salvamento y la lanzó contra una estrella. Radical, ¿a que sí? Encima, para que se entendiese que no iba de broma eso de “los culpables serán catapultados contra una estrella”, lo grabó. Sospecho que, durante un tiempo, nadie robó ni una barra de pan.

¿Sabéis cuál era su momento metal antes de catapultar a un pobre diablo contra una bola de plasma y fuego? Aterrizar un destructor imperial.

Sobre una manifestación pacífica.

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Tengo un nuevo héroe.

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.