‘The Crown’: Dios salve a la Reina

Netflix ha producido, desde Reino Unido, una de sus mayores obras en su historia. The Crown narra el reinado de Isabel II, la reina más longeva de la historia de la Monarquía británica. La plataforma digital pretende rodar una temporada por cada 10 años que Isabel II ha estado en el trono. De esta manera, ahora mismo saldrían, por lo menos, seis.

El reparto de The Crown – Netflix

Esta primera temporada narra los hechos ocurridos desde la segunda victoria de Churchill hasta la crisis del Canal de Suez en Egipto. Es decir, toda la presidencia de Winston Churchill hasta su renuncia. Podemos encontrarnos dos hilos argumentales: por un lado, la parte política/histórica, donde se narran acontecimientos como la crisis de Suez; por otro lado, la parte más palaciega, donde vemos el lado más humano de Isabel, Churchill y toda su familia. Ambas líneas argumentales se funden en una simbiosis perfecta. Tanto los aficionados a la historia como los seguidores de las intrigas de palacio serán complacidos por la serie.

Cada capítulo de esta primera temporada narra un evento de la vida de Isabel: la muerte de su padre, su coronación, la gran niebla de Londres, la crisis con su tío, etc. Se ha achacado a la serie que no tiene capacidad de sorpresa. Sin embargo, el espectador que la siga con atención no lo hará por descubrir qué pasará con sus personajes, sino por el disfrute de cada capítulo, de la perfección de sus guiones y de su puesta en escena. En este sentido, The Crown no tiene nada que ver con Juego deTronos, no existe ningún misterio sobre quién vivirá, morirá o mantendrá la corona.The Crown tiene mucho que ver con la ya terminada Downton Abbey, donde el interés está en disfrutar el momento, de la delicadeza de la puesta en escena, de sus actuaciones, de sus impresionantes líneas de guión.

Matt Smith y Claire Foy – Netflix

El guión es la mayor joya de esta corona creada por Netflix. Los diez libretos de esta primera temporada han sido escritos por Peter Morgan, que ya narró la crisis desatada tras la muerte de Lady Di en The Queen (Stephen Frears, 2006). En sus guiones se deja ver la humanidad de los personajes. Todos ellos se esconden frente a un falso muro que los hace parecer fuertes, aunque en el fondo, son personas muy vulnerables. Los personajes se muestran con sus virtudes y sus defectos. La Reina Isabel es una leyenda viva de la historia británica, pero también una mujer que un primer momento no quiso reinar y tuvo miedo a la corona. Winston Churchill fue la persona que liberó a Europa, y al mundo, del fascismo, pero también fue el Primer Ministro que no hizo nada de manera deliberada cuando miles de personas murieron a causa de una gran niebla. No se trata de exaltar ni la monarquía, ni la democracia británicas, sino de narrar una historia de personas que, por suerte o fortuna, han tenido la oportunidad de ser dioses en un mundo de hombres.

En cuanto al reparto, es difícil destacar a nadie sobre el resto. Claire Foy interpreta a Isabel II. Su actuación es contenida, vulnerable, pero poco a poco va creando el personaje de reina que todos conocemos. En unos primeros capítulos, no sabe qué hacer con todo el peso de la Corona. Poco a poco, se irá dando cuenta de que su poder es limitado, e incluso de que sus capacidades intelectuales también. El mejor momento de su personaje sin duda, aquél en el que decide ponerse a aprender del mundo porque se da cuenta de que su educación no le funciona para moverse entre estadistas. Un claro ejemplo del empoderamiento femenino que Netflix realiza en muchas de sus series.

Claire Foy como la Reina Isabel II – Netflix

John Lithgow interpreta a Winston Churchill. Físicamente no fue la decisión más acertada: Lithgow es una persona muy alta y, para nada obesa. Además, hay que tener en cuenta que Lithgow es estadounidense y su acento no casa nada, en teoría, con el inglés del Primer Ministro. Pero Lithgow, con un perfecto acento inglés, realiza una actuación absorbente y emotiva del anciano político. Sin duda, no es un papel fácil: un estadista que lo fue todo, pero que no se quiere dar cuenta de que ya no está capacitado para gobernar. Sus conversaciones con la reina y, sobre todo, con Sutherland su retratista, quedarán en los anales de la historia como grandes lecciones de interpretación. Ver a uno de los políticos más grandes de todos los tiempos llorar recordando a un hijo muerto es un regalo que Lithgow ha sabido darnos.

John Lithgow como Winston Churchill – Netflix

No hay que olvidarse de Matt Smith, que deja de lado su traje de Doctor Who para interpretar a Felipe, el marido de Isabel. El arco dramático de su personaje es complejo, pero Smith lo dota de gran fuerza. Felipe es un hombre que se cree todo, pero que poco a poco se da cuenta de que no es nadie, que su mujer le hace (y le debe hacer) sombra allá donde vaya. Le será difícil arrodillarse ante la nueva reina de Inglaterra que le recordará: “No te arrodillas ante tu mujer, sino ante la reina”.

Matt Smith como el Príncipe Consorte Felipe – Netflix

Para todos aquellos huérfanos de Downton Abbey. Para todos aquellos amantes de de cine (y las series) hechas con el cuidado de un orfebre. Para todos aquellos que disfrutan del momento, que no necesitan cliffhangers forzados. The Crown es su serie. Muchas de las escenas de esta primera temporada, sobre todo los finales de capítulo están narrados con una fuerza desbordante gracias a la potente banda sonora. Cuando la pantalla se ponga en negro, cualquier buen espectador deseará ver otro capítulo más. No porque quiera saber qué va a pasar, sino porque quiere volver a disfrutar como lo acaba de hacer. A The Crown le quedan, si todo va bien, por lo menos cinco temporadas. No estará Winston Churchill, pero hay que confiar en que esta vulnerable y poderosa reina nos siga haciendo disfrutar.

Dios salve a la Reina.

Alberto Monje

Periodista. Colaborador en @EsenciaCine.