‘The end of the f ** king world’, memorias de un psicópata adolescente

Él es un pequeño psicópata que se ha pasado la infancia asesinando animales y que fantasea, ya en su adolescencia, con su primera víctima humana. Ella es la típica rebelde inconformista e irreverente que busca desesperadamente escapar de su familia disfuncional. Ella ve en él una oportunidad, alguien distinto a quien podría llegar a querer de verdad, él le sigue la corriente, esperando la oportunidad para acabar con su vida.

You’re in love with a psycho. And there’s nothing you can do about it

 Kasabian. You’re in Love With a Psycho

No estamos, a priori, ante la típica historia de amor adolescente. ‘The end of the f ** king world’, serie de Netflix y Channel 4 basada en un cómic book homónimo (exceptuando los asteriscos censuradores), es más bien una “road movie” con tintes de comedia negra y referencias al cine de bandoleros al estilo ‘Bonnie y Clyde’. Todo ello pasado por el filtro gamberro y “punk”, firma indispensable de este tipo de producciones británicas para adolescentes, no en balde uno de sus creadores trabajó también en la magnífica ‘Mistfits’. La cuidadísima producción, la buena fotografía, bandas sonoras magníficamente elegidas, guiones transgresores… La coherencia de las producciones de Channel 4 en este sentido es admirable, han sabido crear una identidad reconocible, un lenguaje propio y de calidad con el que dirigirse a un target juvenil sin tratarles como idiotas.

 

Sin haber tenido la ocasión de leer el cómic de Charles S. Forsman, reconozco mucho de este formato en ‘The end of the f ** king world’. Esa manera única que tiene el mundo del cómic de tratar temas emocionalmente duros y complejos como la depresión, el suicidio o el trauma con cierta naturalidad e incluso cierta ligereza y humor, ha sido trasladada de forma valiente al formato televisivo, que suele ser mucho más tradicional y precavido a la hora de afrontar según que temas. James y Alyssa son dos protagonistas interesantes, que caminan entre el estereotipo y la exageración del cómic y la identificación con el espectador en su sinceridad y vulnerabilidad. Son personajes excelentemente definidos y muy carismáticos, que asumen el peso de la narración gracias también al magnífico trabajo de los jóvenes actores que los interpretan (Alex Lawther y Jessica Barden). El arco que desarrollan estos personajes no es el más complejo ni el menos previsible del mundo, pero se disfruta gracias al buen ritmo que mantiene y a la acertada breve duración de la miniserie (ocho capítulos de apenas veinte minutos cada uno).

‘The end of the f ** king world’ no es una serie para recordar, al menos entre el público más adulto, pero es fresca, gamberra y entretenida, con una buena dirección, actores carismáticos y una banda sonora exquisita. Una serie enfocada a atraer al público adolescente a la plataforma sin la fingida pretenciosidad de la que pecaba ’13 Reasons Why’. Disfrútenla antes de que se acabe el mundo.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.