‘The Walking Dead’ vuelve a la vida en su cuarta temporada

¡CUIDADO, SPOILERS!

No leas si no has visto la cuarta temporada

La marcha del showrunner de una serie no suele ser una buena noticia. Este es el responsable de otorgar coherencia al conjunto de los episodios, el que determina el punto de partida y quien tiene la visión de hacia dónde se dirige la trama. Sin embargo a veces el cambio es positivo, incluso necesario. Es fascinante cómo puede cambiar el tono de una serie en función de quién esté al mando del timón.

El ejemplo más claro de esto que digo es The Walking Dead. Tras la renuncia al principio de la segunda temporada de su creador original, Frank Darabont, la serie se lanzó a una segunda y tercera temporada decadentes, dando tumbos sin rumbo claro, de la mano de Glenn Mazzara. La cuarta temporada comenzó con la noticia de un tercer cambio de showrunner, en este caso uno de los guionistas originales de la serie, Scott M. Gimple, que asumía el nuevo rol.

El escepticismo por este nuevo cambio pronto se volvió entusiasmo. Gimple nos ofreció en la primera mitad de la cuarta temporada el protagonismo que necesitaba el personaje del Gobernador, claramente desaprovechado en la tercera, y que finalmente nos dejó algunos capítulos más que memorables. También nos regaló, muy notablemente, uno de los momentos cumbres del cómic y el final que debía haber tenido la tercera temporada: el asalto a la prisión.

Kill them all

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Pero esto sólo era un calentamiento. Donde de verdad han empezado a verse las intenciones de Gimple de alejarse de sus predecesores ha sido en la segunda mitad de temporada. Un cambio de ritmo quizás demasiado brusco, que ha despertado algún que otro rechazo entre los espectadores acostumbrados a otra cosa, pero que yo celebro como una madurez necesaria para una serie demasiado naïf y comercial comparada con su referente comiquero.

Si bien es cierto que se ha reducido significativamente la violencia explícita y la acción pura y dura (exceptuando ese momento brutal de la season finale), los últimos capítulos de la cuarta temporada son mucho más oscuros y siniestros que todo lo que habíamos visto anteriormente. Esto es debido al gran acierto de separar a los personajes en pequeños grupos, centrar cada capítulo en uno de ellos y profundizar en la psicología de cada personaje, descubriendo el verdadero infierno personal que supone vivir en un mundo tan deshumanizado como el de The Walking Dead.

Gracias a estos capítulos hemos podido descubrir que personajes, antes casi de relleno, como Daryl o Carol, son mucho más interesantes y complejos que los supuestos protagonistas, Rick o Carl. De hecho la pareja de Daryl y Beth, que protagonizan dos brillantes capítulos, es de lo mejor que le ha pasado a esta serie.

Pero sin duda el capítulo estrella lo protagoniza Carol. Un capítulo (el 14) magníficamente dirigido, en el cual las niñas, Lizzie y Mika, antes también ignoradas, obligan a Carol a tomar una terrible decisión que ni de lejos habríamos imaginado ver en esta serie en temporadas anteriores.

Just look at the flowers

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Por último Rick, puesto en segundo plano a lo largo de esta recta final de temporada, recupera cierto protagonismo en la magnífica finale, ¡y lo hace a lo grande! Nuestro sheriff ya no es el que conocimos hace cuatro temporadas, la lucha por la supervivencia le ha vuelto frío y salvaje ¿acabará por convertirse en un nuevo gobernador? Volvemos a comprobar como en esta serie los monstruos no son los muertos vivientes, sino los vivos.

La The Walking Dead que propone Gimple es más intimista, más nihilista, más adulta y reflexiva, más próxima al vacío existencial y a la ambigüedad moral que nos enamora del cómic y el videojuego. Siendo realistas sabemos que el cambio no será definitivo, la serie sigue siendo una de las que más audiencias cosecha en Estados Unidos, y esto obliga a sus creadores a adaptarse al variadísimo público que la cadena no quiere perder. The Walking Dead seguirá sindo un producto de masas, con todo lo que esto supone, pero Gimple me ha devuelto la esperanza, o al menos me ha devuelto las ganas de continuar viendo la quinta temporada en busca de joyitas de capítulos como el 4×12 (Calmado) o el 4×14 (La arboleda) y en busca de la continuación de la épica final que deja la acción en todo lo alto, y las preguntas por ese extraño y terrorífico lugar llamado Terminus completamente abiertas ¡Scott, danos más por favor!

They’re screwing with the wrong people

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Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.