‘Unreal’: el simulacro dentro del simulacro, dentro del…

Escribo estas líneas unos días después del estreno de Gran Hermano 16, ese reality que nadie reconoce ver pero que volvió a ser líder de audiencia y trending topic durante gran parte de la noche.

“No creáis todo lo que os cuente, ni penséis que todo lo que vais a ver es verdad.”

Mercedes Milá

Entre concursantes invisibles (literalmente), otros que pensaban que Cáceres estaba en Andalucía y un “chino granaíno” que no hablaba español, pero al final sí, una de las cosas más divertidas de este esperpento televisivo son las broncas que Mercedes Milá le echa a su regidor en directo. Esos bochornosos rapapolvos entre los trabajadores del reality harán esbozar una sonrisa en la cara de todo aquel que haya visto recientemente Unreal.

La serie que Lifetime estrenó este verano nos permite echar un vistazo al otro lado de la cortina, a los entresijos de la producción de un reality show. Y como podríamos imaginar, se trata de un espacio siniestro, un reflejo tenebroso de la honorable redacción de The Newsroom, una fábrica de falsas emociones y provocaciones gratuitas con una única máxima: todo por la audiencia.

Rachel Goldberg (Shiri Appleby) es una de las productoras de Everlasting, nombre de un reality ficcional que podríamos entender como una especie de Quién quiere casarse con mi hijo, solo que en vez de friki, el participante es un educado, rico y aristócrata joven británico. Rachel vive con un sentimiento de dualidad, por un lado odia la falsedad de su trabajo, por el otro resulta ser la mejor manipulando a los concursantes y provocando situaciones polémicas que generan ruido mediático y altas audiencias, o como lo llama su jefa Quinn (soberbia Constance Zimmer), “televisión de calidad”.

'Dead set' (2008)

‘Dead set’ (2008)

Unreal no es la primera ficción televisiva que plantea una reflexión crítica del formato del reality. Drawn Together (La casa de los dibujos) fue una cruel, imaginativa y divertidísima sátira animada que Comedy Center emitió entre 2004 y 2007. Un año después, en 2008, llegó Dead Set, la gloriosa miniserie de Charlie Brooker (Black Mirror) que recurría a la metáfora zombie (por aquel entonces no estaba saturada) para reflejar la putrefacción cerebral que rodea a este tipo de programas y a sus espectadores.

Unreal propone algo diferente. En una época en la que parece que el reality ha perdido fuelle como formato (excepto en España, claro), la serie de Lifetime no nos habla tanto de Everlasting, el programa, como de las miserias de sus creadores. Nos habla de un mundo contemporáneo de falsas apariencias que entre todos perpetuamos, de creadores que apartan a un lado su moral por trepar laboral y socialmente, de cinismo, egos desmedidos e inteligencias mal utilizadas, de la imposibilidad del amor en la época de la sociedad espectacularizada. Unreal nos habla de la irrealidad de nuestros estereotipos de felicidad, de como los realities han conquistado la realidad y de que, como el pobre Jim Carrey en The Truman Show, todos formamos parte ya de un mundo de cartón piedra altamente controlado.

'Unreal' (2015)

‘Unreal’ (2015)

Con un inteligente y divertido guión y unas actuaciones muy destacables, Unreal no pretende ser lo que no es, no esconde su condición de “guilty pleasure”, o mejor, de serie “mamarracha”, magnífico término acuñado por el amigo Visionado en Serie. Pero sus apenas diez capítulos y su aparición en la sequía televisiva veraniega han resultado ser todo un acierto. Unreal es una serie endiabladamente entretenida y que además se atreve a meter el dedo en el ojo a la industria televisiva, y por extensión, a nuestra cultura contemporánea. Aparte de un mejor final, ya que la temporada va claramente de más a menos, no se puede pedir mucho más.

Comenzaba este artículo hablando de Gran Hermano, y lo termino hablando de Hunted, el próximo y escalofriante reality de Channel 4, que consistirá en escapar y desaparecer, en conseguir mantenerte en el anonimato durante 28 días mientras te persiguen cazarrecompensas en el país con más cámaras en el espacio público del mundo. Una muestra más de que el reality ha desbordado la pantalla para asentarse en lo que antes conocíamos como realidad.

¡Qué continúe el espectáculo!

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.

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