‘What remains’, el drama de los invisibles

Existe gente invisible. Gente a la que nadie echa de menos cuando no está. Personas anónimas, pero con nombre y apellidos, que pueblan las ciudades sin hacer apenas ruido. Seres solitarios, en definitiva, como la chica que aparece en el primer flashback de What remains, y que será la protagonista ausente de la serie, una de las últimas producciones de BBC. Unas notas de piano, suaves, lentas, acompasadas, nos acompañan mientras vemos la rutina de una joven en su vivienda, de la que aparentemente no salía mucho antes de morir.

Porque, a pesar de que sus vecinos pensaban que se había mudado del edificio tiempo atrás, lo cierto es que Melissa Young aparece muerta, y momificada, en la buhardilla del inmueble. Descubrimos, entonces, que su cadáver lleva allí dos años sin que nadie se percate de su (no) ausencia. Es la llegada de una nueva pareja, Michael y Vidya, a una de las viviendas, lo que desata el misterio cuando al subir al desván encuentran el cuerpo.

A partir de entonces, el detective Len Harper, a punto de retirarse, desobedecerá la orden de aparcar el caso con la conclusión (fácil por parte de la policía) de que fue un suicidio y empezará una serie de cábalas e investigaciones, con la ayuda de Vidya, que le conducirán a sospechar de todos y cada uno de los inquilinos: un profesor que guarda un secreto que podría ser revelado por Michael, un periodista que, cuando se entera de la muerte de Melissa, hace como si nada fuese con él, o una pareja de lesbianas que, descubrimos, tenían una relación más intensa (y cruel) de lo que parecía con la joven. Todos los habitantes del edificio guardan algún secreto, todos tienen una relación más importante de lo que parece con Melissa, todos la desprecian por su obesidad, todos tienen mucho que callar, y todos parecen tener su propio drama personal de puertas para adentro, pero en lo que todos coinciden es en que nadie parece haber echado de menos a su vecina en esos dos años.

Las investigaciones de Harper nos llevan a reflexionar más allá del simple asesinato, llegándonos a dar más miedo la historia de soledad de Young (sobre todo esos flashback acompañados por la melodia del piano) y la idea de que una persona pueda desaparecer sin que absolutamente nadie la eche de menos en dos años. La serie denuncia, con una historia de una tristeza latente y desgarradora, la condición de los invisibles, para dejarnos con un nudo en la garganta que nos hará preguntarnos cómo puede ser posible que algo así ocurra. Una sensación que se acrecentará con la sensación de encerramiento y angustia que provoca el hecho de que la totalidad de la trama se desarrolle en el edificio, que funciona casi como un personaje más, sospechoso incluso en ocasiones. What remains podría leerse incluso como una suerte de vergüenza social, dado que la historia está basada en el caso real de una mujer que desapareció y fue encontrada en la buhardilla de su edificio tres años después sin que nadie sospechase nada ni la hubiese echado en falta durante todo ese tiempo.

La producción nos pone en la piel del detective, al que nos equipara en una especie de Cluedo que nos envuelve, junto a los habitantes de la calle Coulthard, en una nube de misterios, amenazas y miedos teñidos con el velo de la indiferencia. El enemigo parece estar en casa y es la idea que sobrevuela la ficción durante sus cuatro horas: «aquí no te puedes fiar de nadie, cualquiera puede ser un asesino, EL asesino», a pesar de que descubrir al asesino es lo menos importante. Sin duda, lo más atractivo de la ficción son los dramas personales de esos vecinos que conocen a Melissa Young mucho mejor de lo que intentan aparentar, y esa denuncia oculta, ese despertar casi sangriento que nos produce el golpe que nos asesta la historia de Melissa, voz e imagen de los que sufren el drama de la invisibilidad, de los que sufren la violencia ausente de la sociedad, de los que nadie echa de menos cuando no están. Los invisibles, los olvidados, la capa oculta sobre la que se cimenta el odio dulce con el que convivimos a diario.

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.