‘X-files’, nostalgia y parodia

Tan sólo tenemos que acercarnos a una librería, cine o tienda de ropa para ser conscientes de que la nostalgia vende. Con los productos televisivos no iba a ser menos: ‘Fuller House’, ‘Twin Peaks’, ‘Gilmore Girls’, ‘X-Files’… las parrillas televisivas de este y los próximos años se rellenan con esperadas continuaciones de series de los 90, pero, ¿qué expectativas tiene el nostálgico espectador de estas series? ¿es posible retomar una historia de hace quince años como si nada?

Tras la excitación inicial lo que suele ocurrir es lo mismo que sucede cuando nos reencontramos con un amigo con el que hace años que hemos perdido el contacto. Esperamos revivir los buenos momentos como si el tiempo no hubiera pasado, pero a los pocos minutos de recordar anécdotas se acaba imponiendo un silencio incómodo cuando ambos nos damos cuenta de que ya no tenemos nada en común y si llevamos años sin hablar… por algo será.

‘X-files’, un doble capítulo, una joya y tres desastres

El esperado regreso de Mulder y Scully ha resultado ser un experimento, una sonda para captar el grado de aceptación que tendría un posible futuro remake de la franquicia en la audiencia actual.

De los seis capítulos que componen esta mini-temporada tan sólo dos, el primero y el último, retoman el argumento principal de la serie: la gran conspiración gubernamental en torno al fenómeno ovni. Este desenlace se resuelve en un tono prácticamente paródico con una suerte de «teoría del todo» de la conspiración en la que todo cabe: gripe aviar, espionaje del gobierno (con guiño a Snowden), ADN alienígena, chemtrails, antrax, torres de telefonía… un revoltijo de lugares comunes articulados por un periodista de lo paranormal (una especie de Iker Jimenez desatado) que consigue crear vínculos entre todos los misterios de la serie para darles una coherencia común. Un elaborado, paranoico y absurdo plan definitivo de dominación mundial que, a pesar de las promesas resolutivas, termina de forma abrupta y tramposa con la madre de todos los cliffhangers, despertando la ira de los fans.

La relación entre los protagonistas también se desarrolla principalmente en estos dos capítulos. Una relación extraña, ya que, a pesar de que permanece intacta la química entre Gillian Anderson y David Duchovny, ninguno de los dos acaba por estar del todo metido de nuevo en su mítico papel de agentes del FBI. La primera, forzada por un nefasto guión que le obliga a recordar constantemente al espectador el hijo que la pareja tuvo en anteriores temporadas, aunque no tenga ninguna relevancia final en esta trama, y el segundo absorbido completamente por el espíritu de Hank Moody, su papel en ‘Californication’.

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Los otros cuatro son capítulos autoconclusivos, de los que la serie suele denominar: el monstruo de la semana. Entre ellos encontramos alguno calificado por los fans como de los peores episodios de la serie (tiene mérito para una mini-serie que llega doce años después…). También encontramos uno en el que se nos presenta a una joven (y de nuevo paródica) versión de Mulder y Scully: Miller y Einstein, con mucha menos gracia y química entre ellos, quizás a modo de descarada tentativa a la hora de relanzar la franquicia en el futuro próximo para un nuevo público más joven.

El único capítulo destacable de estos cuatro es «Mulder and Scully Meet the Were-Monster», escrito y dirigido por Darin Morgan, responsable de algunos de los mejores episodios cómicos de la serie. Un episodio terriblemente divertido e inteligente, que juega con los tópicos de la mitología de serie al mismo tiempo que sabe actualizar su planteamiento. Sin ninguna duda este episodio debería haber sido el único emitido, el mejor regalo posible para los fans de ‘X-files’.

Si algo sacamos en claro de esta décima temporada es que el mejor homenaje que podemos hacernos si tenemos nostalgia de ‘X-files’ es volver a ver las primeras temporadas, o retomar la magnífica ‘Fringe’, heredera con galones de las series de temática paranormal que sí supo cómo actualizar el género. El regreso de ‘X-files’ nos deja con un recuerdo agridulce, unos protagonistas poco involucrados, un final muy decepcionante, unos guiones que no parecen tomarse en serio, capítulos de relleno (imperdonable en seis episodios) y un magnífico capitulo (10×03) que nos hace soñar con lo que podría haber sido.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.