‘You know me. I don’t play if I can’t win’, un modo de vida

Cuando, hace unos meses salió Constantine, me emocioné. ¿Y quién no? Mirad esta foto. Lo tiene todo: Matt Ryan, magia, bolas de fuego en las manos…

Constantine1

Luego vi el primer capítulo.

Me sentí molesto porque había tanto que podía haberse hecho de manera más divertida y entretenida. No fue un mal capítulo, ni mucho menos. Pero no fue uno excelente.

Aunque era cierto lo que dije acerca de la trama (que no se diga que ando falto de ego), la serie tomó una dirección muy buena. Los malos de la serie eran los demonios… hasta cierto punto. Siempre había un elemento de corrupción humana en la mezcla. Todos tenían sus razones. Salvo el último. En el último los malos son completa y totalmente humanos. Que reciban ayuda de los Mefistófeles (¿el plural es Mefistófeleses?) de la vida es otra historia.

Los fantasmas, como en todas estas series, han resultado compartir orígenes… hasta cierto punto. No en el sentido clásico de provenir del mismo lugar. No. De hecho, en el último capítulo antes del descanso de navidades, los malos eran una diosa de Mesopotamia y un imbunche (un monstruo humanoide originario de Sudamérica), así que no eran ni del mismo continente.

Sin embargo, sí compartían el porqué.

Pero bueno, sigamos.

Ahora ha terminado la primera temporada y no sé cómo sentirme.

La calidad ha subido mucho. Ha mejorado. La relación entre Zed y John, descontando esos pasos torpones al comienzo, se hizo orgánica, llegando al lugar donde querían que llegase de manera casi ideal.

Ese casi está ahí porque, como dije hace unos meses, los planos elegidos para dar a entender que se querían acostar resultaban cómicamente ridículos; como esos poemas que escribimos a nuestras “amadas” con quince años. Luego descubrimos que lo único que reciprocará tu amor es el producto de un cóctel de licores y sustancias ilegales.

Sin embargo, por problemas de productores y ejecutivos (dependiendo de su decisión, están en mi lista de “a ejecutar por placer” o “a ejecutar para hacer justicia”), no se sabía si iba a haber segunda temporada.

Esto llevó a los guionistas a dar un giro genialmente chulo en los dos últimos minutos del capítulo.

El giro parece (y, de hecho, es) una trampa. Sin embargo, no lo es (y lo es a la vez). ¿Por qué?

2014 NBC Upfront PresentationPorque en Hellblazer nadie suele ser honesto. Y el culpable era demasiado… no de Hellblazer.

Pero estoy dando vueltas. El giro no parece un giro que querían dar en el capítulo trece, así que lo metieron con calzador en este capítulo para que si, finalmente, la segunda temporada no se fuera a producir, al menos hagan un Serenity (una película en la que atas cabos sueltos). El giro en cuestión, parece ser, estaba preparado para un capítulo número 22 o 21 habiendo dado pistas antes.

Sigo queriendo que Matt Ryan me mande una foto suya firmada y con un beso. O mejor, que venga a mi casa y salgamos juntos. Miradle. Es adorable:

Conclusión:

Ha sido una serie entretenida y, ante todo, buena. Ha hecho justicia a los personajes. Ha tenido sus capítulos buenos y sus capítulos mediocres. No ha tenido un capítulo malo. Todos tenían una característica que los redimía (en mi opinión, dos: la del capítulo en sí y Matt Ryan).

Se han atrevido a hacer que John Constantine sea el cabronazo que es en el cómic. Esto es algo raro porque, aunque el personaje tipo antihéroe está de moda, el protagonista hijoputa no. Ha sido un desarrollo muy bueno para Constantine. Pasó de ser un antihéroe algo genérico a ser lo que tenía que ser. Matt Ryan siendo un cabrón.

Chas es otro personaje que es interesante. Y se le ha ido desvelando poco a poco y, teniendo en cuenta el poco tiempo que se ha tenido para hacerlo, ha salido increíblemente bien.

Zed es Zed. Zed mola. Zed es una latina en una serie de la NBC. Eso la hace molar mucho más de lo que ya lo hacía por ser ella.

Papa Midnite tiene un pasado que aún no se ha explorado. Espero que en la segunda temporada o película que siga a esto se le desarrolle. Si no, siempre tenemos los cómics originales. Conceptualmente hablando. Yo los tengo. Vosotros no.

Jim Corrigan… depende de qué se haga con él, pero el personaje promete. Ambos siendo como es y lo que va a ser en el futuro (en los cómics Corrigan es distinto).

Otra cosa: los productores de la NBC oyeron mis quejas. John Constantine fumó. Alabadme por ello. ¡LOADME!

Finalmente, si esto no os convence para que veáis la serie, os puedo asegurar que ninguna otra serie os puede ofrecer lo que Constantine: dos personas muriendo porque una de ellas tiene una granada en la mano y le quita la anilla. Está en mi lista de ejecuciones más metal de la historia. Otras son las que llevó a cabo el Gran Moff Tarkin en ambas iteraciones de su carrera (Star Wars Legends y en el nuevo Universo Expandido).

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.