A falta de ‘Louie’, bueno es ‘Maron’

Hace tiempo vi un documental sobre trastornos del sueño en donde una mujer se levantó sonámbula en mitad de la noche para saciar su apetito con un suculento tentempié. Cuando despertó por la mañana se percató de que se había comido al gato trinchándolo en finas lonchas, pura delicatessen. Lamentablemente la historia es verídica. Con este estremecedor relato basado en hechos reales lo único que pretendo es sacudir el avispero, no pido nada más que toda vuestra atención. ¿Es eso mucho pedir?

Recuerdo el día en que empecé a ver la serie Maron (2013-?), la descubrí por casualidad, no me la recomendó nadie porque soy la única persona en el mundo que ve esta serie. Una lágrima resbala por mi mejilla y cae al vacío. No lo llevo bien, lo admito, es complicado vivir así de sola en este mundo. A veces pienso en ello cuando estoy encaramada al borde del abismo de un precipicio o cuando lloro en silencio debajo de mi almohada, se me pasa un poco por la mente. Es una tortura no poder hablar con nadie de esta serie, pero estoy decidida a cambiar las cosas. Una pirámide humana, un mensaje en avioneta, una presentación en Power Point, estoy dispuesta a todo. ¡Apadrinen esta serie!

Aprovechando el descanso indefinido que se ha tomado Louis C.K. me veo en la obligación de recomendar Maron para sustituir el gran vacío que deja Louie (2010-2015). Lo cierto es que ambas series tienen muchas cosas en común, sus protagonistas son cómicos humoristas y atraviesan la misma crisis de la mediana edad. Ambos están divorciados y conservan traumas paterno-filiales sin resolver. Han alcanzado el éxito en el mundo del espectáculo y se ven obligados a pagar el precio de la fama. Maltratados por los infortunios de la vida han llegado a lo más alto interpretando una versión exagerada de sí mismos. Si algo tienen estos dos tipos es que han conseguido convertir sus defectos en virtudes. Han sabido reflejar las miserias de la vida y de la condición humana siendo brutalmente honestos con la industria. Dos genios a los que les gusta saltar a la comba entre la comedia y el drama balanceándose peligrosamente entre la realidad y la ficción. Utilizan como nadie el humor inteligente, surrealista y absurdo sin necesidad de recurrir a las risas enlatadas o a los falsos decorados de cartón piedra. Además también comparten el mismo formato de episodios cortos de veinte minutos de duración. ¡Alabados sean!

Louis C.K. desde la costa este (Nueva York) y Marc Maron desde la costa oeste (Los Angeles, California) han pintado dos paisajes que contrastan y convergen en el mismo género de la comedia. Conectados como dos yogures a un hilo, ofrecen dos puntos de vista sobre una misma profesión de la que han hecho su modo de vida. No sólo son compañeros de oficio sino que también son buenos amigos, Marc Maron ya hizo una aparición estelar con un cameo hilarante en la tercera temporada de Louie (3×07 Ikea/Piano Lesson). Siempre he pensado que lo único que le falta a la serie Louie es un cameo de Woody Allen, de la misma forma creo que lo único que le falta a Maron es un cameo de Louis C.K.. Ahora solo queda esperar que se devuelvan el favor algún día.

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Marc Maron es uno de esos tipos que parece haber nacido con bigote y perilla, no sería justo arrebatárselos, le pertenecen por derecho propio. La nariz no viene con las gafas, el resto del disfraz apenas varía, camisas de leñador, vaqueros tejanos y botines. Rechacen imitaciones, Marc Maron es auténtico. No es un tipo dispuesto a pasar por el aro de esta sociedad, se ha esforzado mucho en pelearse con el mundo y no está dispuesto a hacer las paces.

Divorciado por partida doble, alcohólico, con tendencia a la depresión y con problemas para controlar su ira. ¡Y quién no los tiene, joder! Melómano, coleccionista de vinilos y devorador de cómics, pero lo mejor viene ahora, está soltero y vive con sus tres gatos (Monkey, Boomer y LaFonda). BA DUM TSS! A Marc Maron se le dan mejor los mininos que las mujeres, así lo confirman sus antecedentes amorosos. Y por si esto fuera poco se gana la vida como conductor del exitoso programa de radio que realiza desde el garaje de su casa, el famoso podcast What The Fuck with Marc Maron (WTF), por donde pasan todo tipo de celebridades para analizar la vida con un sentido del humor único y una visión delirante del mundo. No hay un término medio, o lo amas o lo odias.

Poco más se puede decir de alguien que tiene más gatos que Hemingway. No sé si Marc Maron sería capaz de comerse a alguno de sus felinos en un arrebato de media noche, lo cierto es que es un tipo problemático y con tendencia al desastre. Como seguidora de la serie y amante de los animales estoy deseando ver cómo acaba todo esto.

No soy una persona ambiciosa, tengo las mismas probabilidades de lograr que alguien vea esta serie que de ganar el bote acumulado de la lotería. Pero la esperanza es lo último que se pierde, he metido este mensaje en una botella para que mi llamamiento surque como patito de goma este mar embravecido y llegue a algún destino. Si un marinero ebrio o una sirena varada está leyendo estas palabras, qué sé yo, a lo mejor le apetece empezar a ver una serie y a lo mejor, por lo que sea, elige Maron.

Para los amantes de la numerología, Maron (2013) lleva emitidas 3 temporadas y un total de 36 episodios cortos de 22 minutos de duración por capítulo. Actualmente la serie se encuentra en proceso de renovación de la que será su cuarta temporada a cargo de la IFC.

Ningún animal ha sido maltratado ni ha sufrido daños durante la realización de esta reseña.

Iris Sierra Blández

Licenciada en Comunicación Audiovisual, Periodismo y Publicidad & RRPP. Cinéfila, melómana, lectora apasionada y longboarder. Trabajo como creativa, diseñadora, ilustradora, copy y arte.