Barney Stinson, doctor Awesome

¿Habrá existido alguna vez un personaje con más teorías que Barney? El rubio acumula sabiduría «popular» sobre cualquier tema de la vida, pero, ¿irónicamente?, sobre las parejas y la vida sexual, centrándose generalmente en la de su bro Ted Mosby.

Son ya ocho temporadas, estamos empezando la novena, que será la última, y nos vienen a la cabeza montones de esas píldoras que nos ofrece casi cada semana mientras despacha cervezas (y mujeres) en el MacLaren’s. ¿Las conoces todas?

La teoría de los tres días:

Basada en la resurrección de Jesucristo, Barney asegura que para volver a llamar a una chica con la que has ligado tienen que haber pasado tres días. ¿Para qué esperó Jesús tres días para resucitar? Porque así llamaría más la atención de todos. Si lo hubiera hecho al día siguiente de morir, no habría tenido tanto impacto, incluso algunos no se habrían enterado de su muerte. ¡Pero no! El domingo, cuando ya nadie lo esperaba, según el señor Legendario, apareció y fue corriendo al altar. En ese momento se inventó el «choca esos cinco», asegura. Con las chicas pasa igual, hay que esperar tres días para que ya crean que no las llamarás. Así la alegría será mayor y… ¡toda tuya, Ted!

El efecto animadora:

También denominada por Barney como la ‘conspiración Spice Girls’. Cuando están en grupo las mujeres parecen más guapas que si las miras de una en una. La coralidad atenúa los defectos de las mujeres (siempre, claro, según Stinson) y hace que parezcan top models, por lo menos… Impagable, en la escena en la que Barney cuenta esta teoría, la aparición de Marshall vestido de mujer dentro del grupo.

El hombre desnudo:

Una teoría que el rubio trajeado toma prestada de uno de los ligues de mi adorada Scherbatsky. Y dice que si ves que en una cita no tienes posibilidades con la chica hagas todo lo posible por subir a su apartamento. Una vez arriba, cuando ella te deje sólo para ir a por unas copas, al baño o a dónde quiera que vaya a ir, desnúdate y espera como tu querida madre te trajo al mundo a que vuelva a aparecer. El sentimiento de pena aflorará en ella y tendrás éxito, según su creador, en dos de cada tres ocasiones. Oye, pues por probar… ¿no? ¿Me esperas aquí y traigo dos copas? Ejem, ejem…

La teoría de las aceitunas:

Esta teoría establece que en la pareja perfecta uno tiene que odiar las aceitunas y el otro amarlas. Sólo de esta manera sabremos que estamos en la relación perfecta y con la persona indicada. Ya sabéis… ¿os gustan las aceitunas? ¿Y a vuestra pareja? ¿¡Las negras!? Eso sí que es para hacéroslo mirar.

La teoría de las chicas Woo:

Nos vamos al octavo capítulo de la cuarta temporada, a un bar muy folk al que llegan los bros. Es entonces cuando irrumpen las chicas woo, aquellas que acompañan cualquiera de sus acciones con su grito de guerra (que les da nombre). Si una chica grita woo, todas las del grupo deberán seguirla y gritarlo. Desgraciadamente, como podemos ver en el desarrollo del capítulo, el grito, que aparenta alegría y desinhibición, es más un grito de «socorro, ayúdame, estoy sola y mi vida es una mierda».

wooo-grls

La teoría de la sirena:

En este caso Barney se sirve de la mitología para advertirnos del peligro de la proporcionalidad entre el tiempo que llevemos navegando en soledad por el océano y la atractividad de las personas de nuestro alrededor. Mr. Suit Up asegura que, cuando llevamos mucho tiempo «navegando», un manatí nos puede llegar a parecer una bella sirena. El clásico «en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera», vaya, pero dicho de una forma muy sutil y… -wait for it- elegante.

La teoría de la autopista:

En esta teoría, Stinson equipara las relaciones sentimentales a las autopistas. Las dos tienen salidas. Lo explica de la siguiente manera: «la primera salida, mi favorita, está a las seis horas: la conoces, hablas, practicas el sexo y te largas cuando está en la ducha. La siguiente salida son cuatro días, tres semanas, siete meses… Luego un año y medio, dieciocho años, y la última salida: la muerte; que si te has pasado el resto de tu vida con la misma mujer es como ‘¿Hemos llegado ya?’«. ¿Qué, amigos, en qué salida estáis?

La pirámide de los gritos:

También se conoce como la teoría de las cadenas (para algunos los encadenados o los encadenamientos). Es una teoría basada en la frustración/motivación de las personas. Es una práctica que, al parecer, no dista mucho de lo que se usa en algunas empresas norteamericanas para mantener motivados (por miedo o tensión, supongo) a los trabajadores. Cuando alguien se siente frustrado o cabreado puede gritar a otra persona siempre que esté por debajo de él/ella en el organigrama empresarial y/o social. Suena elitista o anticuado, sí, pero lo cierto es que existe realmente como teoría motivacional (yo la he estudiado incluso, y me entraron ganas de gritar a alguien, pero no encontré nadie que fuese inferior a mano. ¡Glups!).

La regla de platino:

Una de las reglas más útiles. ¿A quién no le ha pasado que se ha pillado por alguien a quien tenía que ver a todas horas? La regla de platino está diseñada para evitar esos encuentros incómodos. Su premisa principal es «nunca te enamores de alguien a quien tienes que ver a diario». Además, esta regla habla de los ocho pasos que siguen a este enamoramiento casual; a saber: 1) atracción, 2) confesión, 3) sumisión, 4) ventajas, 5) punto de inflexión (cuando te apetece hacer algo sin la otra persona), 6) purgatorio, 7) confrontación y, por último, 8) la bronca. El octavo paso significa, inevitablemente, el final de la relación como antes la conocíamos. ¡Cuidadito con las personas de las que nos enamoramos! Barney ya os ha dado las claves.

La escala hot-crazy:

Maravillosa. Mi favorita. Yo la llamaría «la escala Cersei». Asegura que a una chica se le permite estar loca en tanto y cuanto sea sexy en la misma proporción. Lo ideal es que una chica con la que sales esté por encima de la línea conocida como la diagonal Dick Mendoza, en honor a una chica con la que salía Barney que, según dice, «saltaba a la comba con esta línea: si se afeitaba la cabeza tenía que perder 5Kg, si me clavaba un tenedor tenía que ponerse implantes…».

El continuo cita-tiempo:

Esta es una de las más sencillas. Y quizás de las más extendidas en la sociedad. La regla de oro de las relaciones: nunca hagas planes con una pareja por un periodo más largo del que lleváis saliendo. Puede que por entonces ya no haga falta ese plan que hiciste. No falla.

La ley limón:

La ley limón establece que, durante los primeros cinco minutos de una cita, cualquiera de las dos personas podrá abandonar a la otra si se siente incómodo o no le gusta y no tendrá que dar explicaciones de por qué lo hace. Hay que destacar que la Ley Limón no es una invención de Barney, si no una mezcla entre la teoría económica del «mercado de los limones» de Akerlof y de una claúsula existente en Nueva Jersey en lo referente a la venta de coches: si en los primeros dos años o 18000 kilómetros, el comprador no está satisfecho tendrá derecho a una devolución del importe total o parcial del vehículo. Lo único que hace Mr. Stinson (y muy acertadamente, al parecer) es llevarlo al ámbito de las citas a ciegas, en las que, dice, ya en los primeros minutos puedes saber si una persona te interesa o no. Magistral.

lemon-cars (1)

Ir al gimnasio para invertir:

La teoría del gimnasio como una inversión de futuro. Viene a establecer algo así: apúntate al gimnasio, hazte amigo/cercano a una mujer con sobrepeso (supongo que en caso contrario también sirve un hombre…) y agasájala mientras se ejercita. Cuando el fruto del deporte sea visible, ella se volverá loca por ti, que has estado ahí, dando ánimos, todo el tiempo. En este momento Barney guiñaría un ojo a cámara. Y lo peor es que al tío le quedaría genial hacerlo.

El sexo como solución a todos los conflictos internacionales:

¿Alguien duda de que esta es verídica? ¿Queréis que lo probemos? ¿Tenéis mi teléfono? La teoría en cuestión dice lo que dice, no hay que añadir mucho más. Eso sí, es muy gracioso ver a Barney rompiendo televisores y todo tipo de mobiliario cada vez que Ted le cuenta que ha solucionado un problema con Robin gracias a su teoría. Venga, va, en serio, ¿tenéis mi teléfono?

Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.