‘Broadchurch’ The End is Where it Begins

Lo reconozco, soy el típico seriéfilo avinagrado que desconfía de base ante las renovaciones de series con historia cerrada. La primera temporada de Broadchurch fue, en el fondo, el clásico thriller con un asesinato en un pueblecito apartado en el que todos los personajes parecen, a priori, culpables. Nada que desde Twin Peaks no hayamos visto mil veces repetido en la ficción televisiva.

Aunque Broadchurch de alguna forma reintentó el género, lo perfeccionó con un inteligente guión, grandes actuaciones y una dirección y fotografía de las que quitan el hipo. Pero el formato era el mismo, ¿qué se puede contar una vez hemos descubierto al verdadero culpable? La renovación nos cogió a muchos por sorpresa, y durante meses estuvimos especulando sobre la trama de la continuación. ¿Habría otro asesinato? ¿En el mismo pueblo?… las posibilidades parecían pobres y todas ellas encaminadas a ensuciar una impecable primera temporada.

¡Qué equivocados estábamos!

La segunda temporada de Broadchurch es todo lo que no nos podíamos imaginar, porque nunca antes nos lo habían contado en este tipo de series. Los guionistas vuelven a reinventar el género y lejos de alargar el chicle o presentar un inverosímil nuevo caso, nos presentan una consecuencia lógica de la primera temporada.

Descubrir al culpable no es el final. En la vida real, de hecho, solo constituye un primer paso de un largo proceso judicial, que es precisamente lo que nos presentan en esta temporada. El guión produce una reapertura de heridas en los personajes y la creación de dudas fundamentadas en los espectadores que llegamos a cuestionarnos todo lo que habíamos dado por zanjado previamente. Se nos encarga el papel de jurado popular, y tendremos que volver a revisar el caso, cuestionar las imprecisiones policiales que solemos aceptar sin más miramientos en la ficción, pero que en la vida real suponen una invalidación de las pruebas… En otras palabras, volver a plantearnos la primera temporada desde otra perspectiva, más realista, más crítica, más autoconsciente.

Si la idea ya es buena el desarrollo es mejor, pues consiguen que en ningún momento nos aburramos ante tal «déjà vu». Analizar las consecuencias emocionales y vitales en los antiguos personajes, los nuevos personajes introducidos (como las abogadas defensoras o la abogada de la familia) así como la resolución del caso pendiente de David Tennant (Alec Hardy) en Sandbrook y por el cual acaba trasladándose a Broadchurch en la primera temporada, suponen alicientes suficientes para engancharnos capítulo a capítulo durante toda la temporada esperando el veredicto final.

Quizás la segunda temporada de Broadchurch carezca de la brillantez y la sorpresa que nos produjo la primera, y quizás el final no sea redondo, pero estamos ante una temporada más que notable. Los guionistas no solo han conseguido convencer a los que dudábamos de la necesidad de una segunda temporada, sino que la han construido en forma de díptico con la primera, de tal forma que ahora no podemos imaginar esta serie sino como una historia en dos partes.

Desconozco si está prevista una tercera temporada, lo que tengo claro es que si finalmente se produce esta vez no desconfiaré antes de darle una oportunidad.

Broadchurch-Season-2

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.