‘London Irish’, todos los días son San Patricio

Todas las historias que se cuentan en London Irish, todos sus capítulos, tienen un punto en común: empiezan y acaban en la mesa del pub. La premisa inicial de la serie está clara: cuatro irlandeses se reúnen cada noche en un pub de Londres, la ciudad a la que han ido a parar por unas cosas u otras, para beber y dejarse llevar por las siguientes horas envueltos en la agradable sensación que les proporciona el alcohol.

Un grupo de amigos, que a pesar de compartir bastantes cosas, resulta heterogéneo y sin dos acentos iguales. Vamos con las presentaciones: tenemos a Bronagh, una rubia impulsiva y con cierta agresividad, y a su hermano Conor, el bobo del grupo, un joven cuyas borracheras le llevan a vivir en un mundo aparte, a veces cargado de belleza, otras de odio ciego hacia todo. A estos dos hermanos les acompaña Niamh, una chica ambiciosa de ideas surrealistas (véase Polvos Rafferty, la empresa que diseña en uno de los episodios, por ejemplo), cuyo único pensamiento real es con quién podrá acostarse en los próximos diez minutos. Y por último tenemos a Packy, que hace de padre del resto; un tipo que, a pesar de pillarse unas castañas de aúpa, continúa responsabilizándose de las acciones de sus amigos e intentando que la noche no derive a caminos demasiado freaks. Lo cierto es que pocas veces (o ninguna) lo consigue.

Así, entre madera -la del pub-, cerveza, espuma y teorías, a cada cual más loca que la anterior, nuestros protagonistas hacen que transcurra su vida. Un día a día que es tratado de manera gamberra, socarrona y con humor, con mucho humor, centrado casi en su totalidad en las diferencias culturales entre irlandeses e ingleses. El primer diálogo es revelador al respecto:

«Cuando los ingleses beben son organizados. Está reglamentado. Tienen un objetivo: estar mamados. En cuanto consiguen ese objetivo: misión cumplida. Cuando los irlandeses beben es como una forma de arte. Nosotros no llegamos a un pub sobrios y empezamos allí. Nosotros calentamos, bebemos antes de salir, mientras salimos y cuando llegamos a casa. Para nosotros importa más que dure, ¿entiendes lo que te digo? Y no paramos. Así que no, no bebemos hasta que estamos borrachos: bebemos hasta que estamos sobrios.»

Packy, Bronagh, Niamh y Conor.

Packy, Bronagh, Niamh y Conor.

Esa es una de las constantes: la broma infinita que envuelve a irlandeses e ingleses. London Irish es una serie que, seguramente, se disfrute más perteneciendo a alguno de estas dos nacionalidades. En España se escapan algunos de los chistes, o no se llegan a entender del todo, debido a esta peculiaridad. Sin embargo, para suplir esa carencia (no sé si con intencionalidad por parte de los guionistas; no creo) la serie de Channel 4 se sirve de la segunda constante: el alcohol. Porque, haciendo honor a las palabras citadas de Packy, estos cuatro amigos siempre están borrachos. No hay día que sirva como excepción. Su vida es un eterno San Patricio (muy bueno el capítulo de St. Patrick, por cierto) en el que todo viene condicionado por una buena ingesta de alcohol, preferiblemente cerveza (Guinness, I guess). Otra frase de Packy, en un momento delicado en el que no pueden beber, ejemplifica perfectamente esta idea de borrachera continua:

«Mira, Bronagh, no estoy seguro de que sea una buena idea. Estás sobria y… no quiero aprovecharme de ello.»

Toda una declaración de intenciones. London Irish tiene gracia, mucha. Se burla de irlandeses, ingleses, borrachos, sobrios, vivos, muertos… y de todo lo que se le ponga a tiro. Y se cachondea también, y mucho, de sí misma. A pesar de ello, también tiene momentos de cierta reflexión o tensión sexual entre los personajes, siempre envueltos en el film transparente del humor. Y, por si necesitas otra razón más para ponerte a verla, sólo son seis capítulos de veinte minutos. No esperes una serie con grandes tramas, ni diálogos memorables, no es nada de eso, pero siéntate y échate unas risas con este grupo de drunken irish. Estás ante una comedia que va y viene de lo absurdo y que siempre va como Las Grecas.

Cheers!
Jesús Villaverde Sánchez

Periodista cultural. Crítico literario y cinematográfico. Escritor y lector.