‘Los Simpsons’ son Jesucristo, pero esperad a que termine el artículo

Me gusta la animación. Por eso, siempre que puedo, estoy viendo algo animado, bien sea en la tele, en el móvil, en mis delirios producidos por ácido lisérgico, mis resacas derivadas del abuso de quaaludes u otra clase de sustancia psicotrópica seguramente ilegal a este lado del río Tajo. Y al otro también.

Sin embargo, al leer esto, consideré dejar de lado la animación y estar sobrio durante suficiente tiempo como para poder disfrutar Mr. Sloane, una serie protagonizada por Nick Frost, coprotagonista de la Trilogía Cornetto (hice una crítica de la última aquí).

Terminé de leer la entrevista. Asimilé las fechas.

Esperaré a que vosotros terminéis. No me voy a ir a ningún lado.

No en este estado, eso seguro.

Ahora que habéis terminado de leer, entenderéis mi desesperación. Sabiendo esto, tenía que descargar mi ira y frustración. Elegí Los Simpsons.

No, no voy a hablar de la serie entera. Eso me llevaría demasiado tiempo y quiero analizar este icono de la animación para adultos temporada a temporada o en packs. Estoy planteándome echar un vistazo a los cortos originales.

Elegí el último capítulo que ha salido cuando escribo esto (Brick like me, Ep20, S-25).

¿Podría haber elegido cualquier otro capítulo de la temporada? Os preguntaréis. Mi respuesta es: Sí, seguramente.

¿Por qué éste en concreto? Seguiréis cuestionándoos.

A esto replico: No recuerdo nada anterior a anoche salvo muchos colorines y los gemidos de la sirena de una ambulancia.

Pero estoy divagando.

Este capítulo me ha tocado bastante la moral. Era una referencia a Lego: la Película (Si encuentro un comentario en el que me corrijáis diciendo que se llama La LegoPelícula, juro que os dará caza), cosa a la que, bueno, no me opongo. Las referencias siempre están bien. Yo, cuando escribo relatos, suelo hacer referencias, más o menos veladas, a obras que me gustan, pero esto… Me pareció demasiado.

Para empezar, intentaban emular la animación de la película. Eso, para un proyecto corto, es muy complicado. Aún asumiendo que empezaron a animarlo cuando se estrenó la película, cosa que dudo, daba al equipo de animación unos tres meses o así. No creo que sea suficiente.

¿Cómo solucionaron esto? Recortando en brillos. Lo entiendo, es difícil conseguir el mismo brillo que un ladrillo de plástico y la gente normal y cuerda no se va a fijar en ello, así que, te lo fumas un poquito. Aún así, eso hizo que, ya de entrada, algo me molestase. No demasiado, pero… no sé. Era como que te pique debajo de la escayola.

Por otro lado, la historia… Me dedico a criticar series de animación. Suelen tener entre diez y veinte minutos para plantear una historia y resolverla. No me espero Hamlet u Otelo, pero me gusta que tengan un cierto grado de complejidad.

Como cada vez es más frecuente, el capítulo se centraba en Homer J. Simpson. No voy a decir que le odie, pero resulta cansino que se centren en él y no en Lisa o Marge. Ellas también tienen historias interesantes que contar. Los guionistas siempre podrían forzar un poco las leyes de la lógica y hacer que ellas tengan aventuras descabelladas. Os voy a recordar el capítulo en el que parodian a Thelma y Louise. Eso fue un capítulo de la época dorada y fue GENIAL.

Sin embargo Brick like me se quedaba corto. Lo único que redime la trama del capítulo es la relación Homer-Lisa, que, obviamente, será olvidada en el siguiente capítulo. Hace diez o doce temporadas, se reían de su propio formato de sit-com animada. Hoy en día no lo hacen demasiado.

Las voces (siempre hablo del doblaje) eran como siempre, excelentes.

Con lo que tengo un problema es con el guión. Es difícil encontrar buenos guionistas, lo sé. Pero eso tiene una solución sencilla:

PAGADLES MÁS. Ignorad a los dobladores. Pagad a los guionistas. Ellos son el alma de las series, no las voces. Sí, añaden profundidad y todo, pero lo importante es el guión. Nadie va a ver películas sólo por el reparto.

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De acuerdo, esto puede funcionar una vez.

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¿Dos? Bueno, vale.

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¿¡En serio!?

De acuerdo, he demostrado estar equivocado, pero esta saga es la excepción. Nadie más osaría tal afrenta a la naturaleza.

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En su defensa, la historia de RED era pasable, pero no hubo segunda parte.

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¡AL CARAJO!

Vale, ya vale. En cualquier caso, las películas que vemos por los actores palidecen en comparación a las que vemos por trama. (Descontando El llanero solitario, esa la vi por la ridícula trama Y el ridículo actor).

Volviendo al tema de Brick like me: No es un episodio bueno. No es un episodio malo. Es un episodio mediocre.

Aparte de la redención gracias a Lisa, hay otra: parece que la serie vuelve a intentar romper la cuarta pared, pero lo hace de una manera relativamente sutil. Lisa pregunta a Homer, sin decirlo abiertamente, si la trama del capítulo no es la de Lego: La Película mientras aparecen los protagonistas de la película (Emmett y SuperCool) por el fondo. Todo sea dicho, sutil, en mi diccionario consiste en golpear al vidente con dicho diccionario en la cabeza hasta que deje de agitarse.

Resumiendo, debemos dejar que Los Simpson se vaya. Es como tener a Jesucristo de compañero de piso, solo que, al cabo de quince días, se suicida y, todavía, no tenemos el valor de quitarle, a pesar de que empieza a oler (Padre de Familia es como Gandhi, solo que Gandhi, de alguna manera, consiguió volarse la cabeza antes de atravesar nuestro umbral y, por alguna razón, estamos esperando a que las ratas se lo coman. A pesar de que sabemos que no hay nada que comer en ese cadáver).

Seamos correctos: llamemos al servicio de recogida de animales muertos y que recoja el cadáver de Jesucristo para que le embalsamen y le den el funeral vikingo que merece.

Y, ya de paso, tiren los restos de Gandhi al vertedero más cercano.

Ahora que me he quitado esto del pecho, vuelvo a mi habitación, donde un pequeño montículo de LSD pulverizado me espera.

Carlos A. Ors Bravo

Soy un estudiante (en un sentido algo laxo) de periodismo. En mis ratos libres escribo acerca de todo lo que se pase por mi cabeza, desde relatos hasta críticas de películas y, sobre todo, animación.